Entrevista al colaborador de Wyoming

Dani Mateo: "Mi bandera es la comedia y la española, también"

  • El presentador de 'Zapeando' es también el conductor del duelo de 'zascas' de 'Roast Battle', los domingos a las 22.30 en Comedy Central

Marta Flich y J.J. Vaquero, jurado de 'Roast Battle', flanquean a Dani Mateo Marta Flich y J.J. Vaquero, jurado de 'Roast Battle', flanquean a Dani Mateo

Marta Flich y J.J. Vaquero, jurado de 'Roast Battle', flanquean a Dani Mateo / Viacom

El Roast es una tradición cómica de la televisión estadounidense en la que un grupo de invitados le arrea dialécticamente a quien recibe el homenaje. Si se convierte en Roast Battle, el programa que ofrece a las 22.30 Comedy Central, en esta modalidad se enfrentan en ‘zascas’ dos cómicos, que han de encajar sus comentarios hirientes. Cada oponente tiene margen para decir cinco barbaridades del otro, esperar sus respuestas y replicar. Algunos de los duelos de esta temporada son los de Dani Rovira contra J.J. Vaquero (uno de los miembros del jurado), Miki contra Roi, de OT, y la batalla que arrancó la temporda: Nacho Vidal contra Pepe Colubi. Dani Mateo, presentador de Zapeando, es también el conductor de este boxeo por palabras.

–¿Ya le ha tomado el tono a Zapeando tras tantas críticas después del primer día?

Escuchamos al público y rectificamos tras el primer día. No nos dolieron prendas. Es una aventura nueva, todo ha sido laborioso y es un programa que lleva seis años. Hay que trabajar con humildad, proponer cosas, escuchar a la gente. Lo que queremos es que la gente sienta que Zapeando es suyo. Yque cada día lo sea más.

–¿Ha sufrido el equipo por su culpa?

Zapeando es el equipo y lo hacen muy bien. Lo están demostrando. Escuchamos y hemos adoptado al programa al público que realmente tenemos.

–Cuanto más a gusto esté el presentador, cuantos más chistes propios saque de la chistera, mejor irá Zapeando. Los índices de estos días lo demuestran.

–Y sí, yo lo estoy notando, estoy cada vez más a gusto en Zapeando. Al final al público le gusta ver en la tele a gente pasándoselo bien. Si los de la tele no disfrutan, en casa se dan cuenta.

–Y no hay guion que lo levante.

–La tele, en esencia, va de pasarlo bien y que el espectador participe de esa fiesta.

"El 'Roast Battle' es para gente que no estamos bien de la cabeza. El humor es nuestro credo"

–¿En el Roast Battle se disfruta a base de los mamporros contra el otro?

–¿Cómo lo diría yo?...Somos un grupo de monos echándonos heces a la cara. Como los monos del zoo. Mi consejo desde el corazón es que si no te gusta eso, no lo veas. Hacedme caso, que quiero mucho a vuestros lectores.

–¿Los ‘zascas’ se guardan en secreto hasta decirlos en el plató?

–Se guioniza mucho, pero esto no va de soltar el insulto más bestia. Eso lo hace cualquiera. Lo que se valora es la voltereta que hay que dar para decir el insulto. Es un duelo de inteligencia. A Nacho Vidal le puedes soltar lo que quieras, que él no se va a asustar de nada, pero si le dices, “Nacho ¿qué tienes ahí?¿te ha salido un siamés?”, ya te lo puntuamos. “Nacho, ¿cuando vas a cenar solo te sirven para dos?”... Ese es el estilo. Ay, el Roast Battle es para gente que no estamos bien de la cabeza. El humor es nuestro credo. La vida humana es una comedia, lo único coherente es reírse. Eso lo saben muy bien en Cádiz.

–¿Nos podemos reír de todo?

–Así al menos lo vemos los cómicos... y así nos va en estos tiempos.

–¿Se puede decir de todo con una guasa?

–Sí, en esta temporada hemos bajado aún más nuestro nivel. No te lo puedes creer, pero qué risas.

–¿Algún duelo en particular de este programa?

–Además de Nacho y Colubi, que ya se ha visto; el de Miguel Iríbar con Eva Soriano, o Percebes y Grelos contra Vicky Martín Berrocal.

–¿La gracia del ‘Roast’ es un golpe bajo en lo personal?

–Sí, eso es. Reírse de nuestras miserias. Eso es terapia. Decirte de todo y darnos un abrazo por sentirnos seres humanos. La lección es vivir, reír y no sentirse importante. El Roast nos recuerda que no somos importantes ni intocables.

–¿Es un Roast Battle gigante el que tuvo que sufrir con lo de la bandera de El intermedio?

–Mi bandera es la comedia y la bandera española, también. En aquel sketch yo no estaba pensando nada. Cuando hago comedia no me pongo serio, estoy de broma. Si se insulta desde el cariño el insulto se convierte en elogio, en admiración ¿no? Yo estaba en modo de broma, de gracia. Yo leí el guion y entendí que entre toda esta seriedad sobre los símbolos que un pobre imbécil se suene en una bandera era una buena broma.

"Los cómicos estamos locos y entiendo a la gente que diga que estos tipos no respetan nada"

–Usted y El intermedio se disculparon y supieron disculparse. Otros presentadores que han metido la pata precisamente no han tenido esa grandeza.

–Gracias, pero soy consciente que ésto me pesará como una losa. Un amigo me dice que soy tan bueno que iría casa por casa pidiendo perdón. Y sí, yo lo haría. Los cómicos estamos locos y entiendo a la gente que diga estos tipos no respetan nada. Los cómicos pensamos que no hay nada en lo humano que no sea digno de comedia. Lo que estoy diciendo es místico. Pero si hasta Jesucristo vino a decirnos que nos amáramos, que los humanos no éramos tan importantes para tomarnos en serio. Y fíjate cómo le respondieron. Los cómicos nos acercamos a su mensaje, qué caramba.

–¿La homilía se ha cambiado por el monólogo? ¿Es más fácil inculcar las ideas por el humor?

–Yo he aprendido más viendo a las chirigotas que yendo a misa. Y mira que he aprendido cosas en las misas. Pero el Carnaval de Cádiz es sabiduría. De Chiquito ya aprendimos todos que somos unos simples pecadores de la pradera. Aquí yace un pecadorl. Ese sería mi epitafio.

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