Voz y credibilidad en radio y TV

Concha García Campoy, el recuerdo a una andaluza

  • Miguel Dalmau publica un libro biográfico sobre la periodista prematuramente fallecida hace cinco años

Concha García Campoy en su última etapa profesional, en Informativos Telecinco Concha García Campoy en su última etapa profesional, en Informativos Telecinco

Concha García Campoy en su última etapa profesional, en Informativos Telecinco / Mediaset

El 7 de enero de 1985 se asomaba por primera vez ante los espectadores de toda España, en el Telediario 1 junto a Manuel Campo Vidal. Nuevas caras de la llamada televisión guerrista, la TVE de José María Calviño. Carlos Herrera encabezaba el de la noche.

Nació en Tarrasa y nunca olvidó la procedencia andaluza de sus padres. Y, tras emigrar por perderlo todo en una inundación, se crió en Ibiza, donde todos estaban pendientes de aquel debut de la paisana. Es el punto de partida de la biografía que ha firmado Miguel Dalmau sobre Concha García Campoy, de la que se han cumplido cinco años de su prematuro fallecimiento, a los 54 años, víctima de la leucemia. En breve cumpliría 60. Sus hijos, Berta y Lorenzo Díaz (hijos de su segundo marido, Lorenzo Díaz), presentaron el libro en esta semana, titulado Concha García Campoy. La gran ilusión, que define bien cómo vivió su vida y su vocación periodística.

El Ministerio de Cultura le dedicó el Premio Nacional de Televisión de 2013. Cuando se le detectó el cáncer en 2011 dirigía el informativo despertador de Telecinco tras haber conducido Las mañanas de Cuatro en la dirección de la cadena por Prisa.

En Ibiza comenzó a despuntar en la cadena Cope a principios de los 80 para ganar su plaza en RTVE en 1983, manteniendo su residencia en Ibiza donde contrajo sus primeras nupcias, con el abogado Jaime Roig. Su carrera estuvo más vinculada a la radio, que se prolongó durante 20 años, aunque se le recuerda más por su intensa trayectoria televisiva. Un día del 86, cuando la Guerra Civil ya quedaba a medio siglo de distancia, despidió el Telediario con un “salud” que a algún espectador se le antojó como un guiño de rojerío. No era precisamente su intención, pero se le recordó por aquella palabra durante siglos.

Fue un dulce rostro de la tele, combativo cuando era necesario, y una serena (y sonriente) voz de la radio. Estuvo en las mañanas en la agonía de Antena 3 Radio y por la franja “noctívaga” (como le gustaba decir a ella) en Onda Cero. Había redescubierto a muchos oyentes los fines de semana con magacines relajados y a la vez pujantes, como ese A vivir que son dos días que vino a animar la parrilla de la SER, cuando en los sábados no se veía más allá del deporte. “La radio en technicolor”, lo definió Iñaki Gabilondo.

En Onda Cero condujo Hoy es domingo durante seis años, procedente del informativo La brújula y antes, Noches de radio, para combatir a José María García en la Cope. También pasó por Punto Radio antes de reencontrarse con viejos amigos en Cuatro, para fajarse en luchar en la franja del mediodía ante Ana Rosa Quintana, poco antes de la fusión con Mediaset.

La enfermedad truncó una vida que daba muchísimo más de sí.

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