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El reto de exprimir mejor la plantilla

  • El exitoso inicio de Sampaoli tiene la asignatura pendiente de repartir más esfuerzos y responsabilidades.

Correa intenta darle continuidad a un ataque perseguido por Jara, en el Sevilla-Boca. Correa intenta darle continuidad a un ataque perseguido por Jara, en el  Sevilla-Boca.

Correa intenta darle continuidad a un ataque perseguido por Jara, en el Sevilla-Boca. / Antonio Pizarro

A estas alturas de la temporada ya nadie duda de que Jorge Sampaoli ha entrado con un excelente pie en Nervión. Las dos últimas derrotas consecutivas, ante el Barcelona y con el Boca Juniors, no minimizan la sensación de que el argentino ha logrado imbuir a su nuevo equipo de una filosofía de juego que encandila a propios y extraños. Más allá de que la frustración liguera pudiera abrir un ligero debate sobre la gestión del partido frente al Barça, el optimismo y la fe siguen instalados en el sevillismo y en el club. Sampaoli, en cuatro meses, ha dado con un equipo muy vistoso que ya compite y aspira a más. Y la única pega que se le puede poner es que para ello esté dejando de lado a buena parte de la plantilla.

Entra en el catón del fútbol que un entrenador nuevo necesita hacerse de un equipo base con el que ir creciendo en su objetivo de plasmar su idea de juego con resultados. Pero no es menos cierto que hasta el carrusel de cambios se ha visto aminorado en ese proceso y que ha habido partidos en los que ni siquiera los ha agotado, incluso los que ha hecho han sido en los minutos marginales. Es decir, que apenas llegan a trece o catorce los jugadores que forman ese núcleo básico de plena confianza.

Ante Boca, el técnico apostó por un once mixto, con algunos intocables, léase Mariano y N'Zonzi, y muchos futbolistas de la reserva. La derrota, los groseros errores en las trancisiones ataque-defensa, reconocidos por los propios protagonistas, y la falta de pegada han puesto el foco sobre la falta de competitividad de esa segunda unidad. Pero sería ventajista acusar a los jugadores menos usados de que no se reivindicaran en un partido amistoso sin la estructura básica del equipo .

Sampaoli avisó en la previa de que iba a darles cancha a los que menos minutos acumulan porque los iba a "necesitar" en los partidos de Copa y Champions que se sucederán tras el tercer parón. Y cabe la duda sobre si la respuesta de éstos fue la idónea ante la necesidad que tendrá de repartir los esfuerzos y las responsabilidades.

Yendo a la estadística, hay varios datos reveladores. En primer lugar, Sampaoli apenas tiene 21 futbolistas disponibles, es decir, es una plantilla corta con 11 caras nuevas. De esos 21, apenas nueve, incluyendo al meta Sergio Rico, han pasado de los 1.000 minutos en los 18 partidos oficiales disputados. Además del meta, Mariano (1.482), Pareja (1.075), Mercado (1.199), Escudero (1.033), N'Zonzi (1.380), Vitolo (1.421), Franco Vázquez (1.306) y Vietto (1.180). Apenas cuatro, Mercado, Nasri Mudo y Vietto, son del once base.

Ante Boca fue decepcionante el papel defensivo de Kolodziejczak, quien, en su segundo partido como central desde la Supercopa de Europa, bailó con la más fea, el emergente Cristian Pavón. Sólo ha sido utilizado tres veces en la Liga, como lateral y a domicilio, el futbolista de campo que más jugó el curso pasado. Pero esos defectos contrastaron con su aportación ofensiva: su arrancada y su centro en el 1-1 y gol en el 2-3.

Caso parecido es el de Correa. Definido como jugador de banda, lo que Sampaoli denomina un wing usando el término inglés, el joven argentino (22 años) marró un par de ocasiones claras ante Boca jugando como delantero junto a Ben Yedder. El técnico lo probó ahí de nuevo, como en Turín, aunque luego lo reubicó en su lugar natural, la banda izquierda. Correa, aun sin romper, sigue apuntando maneras, pero no encuentra el sitio en el once. Apenas ha jugado 331 minutos...

Sarabia, pese a su fulgurante irrupción y acumular tres goles en Liga (dos de ellos trascendentales, el de Las Palmas de penalti y el de Leganés), se ha visto apartado de esa elección del once base y sus apariciones cada vez son más residuales, siendo el jugador con mejor golpeo a balón parado. Suma 674 minutos en 14 partidos.

La casuística es muy amplia: a Carriço le está costando de nuevo coger el tren del equipo tras salir de una lesión; Kiyotake está pagando sus largos viajes con Japón; Ganso no termina de adaptarse al ritmo y la intensiddad del fútbol europeo; Ben Yedder parece haber dado un paso atrás justo cuando el equipo lo ha dado adelante, y aun así lleva 4 goles, como Vietto; Kranevitter ha mostrado a ratos que puede ofrecer una nueva versión más sólida para el centro del campo en determinados partidos... Ir subiéndolos a todos en el carro es el reto que debe afrontar ahora Sampaoli, una vez que ya ha dado con un equipo que ya sabe a qué juega.

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