rijeka · el otro partido

Una promesa por cumplir

  • El Sevilla, con su once más atractivo para el público, ofrece una gris victoria sin convencer Fiable y vivo en todos los frentes, aún deja dudas

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Sin Tremoulinas ni Krychowiak, se puede afirmar con poco margen de error que Unai Emery eligió para el decisivo partido ante el Rijeka al equipo más atractivo posible para el público. El Sevilla solventó mal que bien la papeleta que él solito se buscó por no amarrar antes la clasificación europea en un grupo flojito y con su gris triunfo se irá a las largas vacaciones navideñas vivo en los tres frentes. Si le gana el domingo al Eibar, además, comenzará 2015 asentado como cuarto en la clasificación. Es decir, está cumpliendo los objetivos, pero el equipo, por una razón u otra, es una promesa por cumplir. Pese al prometedor once y a la realidad y la fiabilidad de los números, sigue dejando algunas dudas para 2015.

El intenso inicio fue otra promesa sin cumplir. El equipo de Unai Emery, tras atacar con brío y dinamismo al Rijeka, tras abrir la lata y gozar de varias ocasiones para sentenciar, dejó vivo a su rival y no supo cerrar el partido. El bajo nivel del equipo croata hizo el resto para que la segunda parte fuera muy espesa. Sólo un par de desajustes al principio de la segunda parte, y en algún momento más de ese periodo, llevó al menos algo de emoción, porque el Rijeka, casi sin querer, incluso pudo igualar.

Con un medio campo y un ataque potencialmente muy ofensivos, Mbia, Banega, Reyes, Denis Suárez, Vitolo y Bacca, el Sevilla no tuvo continuidad. Y, como todo no es calidad técnica, el lastre de calidad física de algunos futbolistas que han repetido en los últimos partidos impidió que el equipo pudiera sostener su intensidad y manifestar su potencial calidad. Emery, que ha girado hacia un once más ofensivo, sigue buscando la perfecta mezcla de físico y técnica en pro de un mejor juego. Sin término medio, de las goleadas ante Granada y Sabadell pasó al trabajo ante el Rayo. Como cierre de ese balance, un triunfo europeo de poco lustre.

Pero Emery puede seguir amparándose con fuerza en los resultados. Acumula su equipo 19 partidos sin perder en el Sánchez-Pizjuán, con 16 victorias y tres empates desde la derrota europea ante el Betis en el mes de marzo. En la Liga, no pierde desde la derrota ante el Barcelona en febrero... Pero la excelencia sigue siendo esa promesa por cumplir.

El sevillismo no se tomó el partido como esa final que preveía el técnico en la previa y no acudió en masa. El frío influyó. Además, tras ver por delante a su equipo en el marcador, esperaba verlo dar espectáculo. Y se tuvo que conformar con la relativa emoción del parco 1-0. El fútbol es emoción, pero también disfrute.

Los aficionados pondrán ahora el foco en el partido del domingo ante el Eibar antes de desconectar hasta enero. Será una cita de exigencia física y la primera duda que deja el encuentro ante el Rijeka es si el vasco sabrá darles la oportuna rotación a sus hombres de más calidad para poder competir y ganar ante un rival que exigirá intensidad y dinamismo, esa agresividad ofensiva que reclama el de Fuenterrabía y que ayer apenas surgió de forma capicúa, en el inicio del partido y en un final que pudo acercar el 2-0. La promesa, aún por cumplir, tendrá que llegar ya en 2015.

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