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La credibilidad en el bolsillo

  • El mensaje de Sampaoli ha calado en el vestuario por su agudeza para probar y hacer mejorar a no pocos

  • La ausencia de favoritismo a sus paisanos refuerza su figura

Sampaoli observa a sus jugadores. / J.A. GARCÍA Sampaoli observa a sus jugadores. / J.A. GARCÍA

Sampaoli observa a sus jugadores. / J.A. GARCÍA

Conforme pasan las semanas y va fraguando el Sevilla que modela desde el pasado verano Jorge Sampaoli, se van desgranando palabras de agradecimiento de los jugadores que el argentino tiene a sus órdenes. Ayer le tocó el turno a Sergio Escudero desde una mayúscula caja de resonancia, la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, lugar de concentración de la selección española. ¿Tiene algo que ver Sampaoli en su estreno en la absoluta? "Tiene mucha culpa por la confianza que me está dando", admitió el lateral izquierdo, que fue más allá. El estilo ofensivo que propugna el preparador de Casilda también ha relanzado al defensa vallisoletano: "La oportunidad me llega sobre todo por la manera de juego que tenemos en el Sevilla, más ofensiva y de posesión del balón, es lo que transmite la selección, ese juego combinativo, y en mi club lo estamos haciendo bien".

Escudero ya fue entrando en la rueda de Unai Emery, alternándose con Tremoulinas en el carril. Pero la baja sine díe del francés ha reforzado la condición de titular del ex getafense, que además se ha adaptado como un guante al esquema de tres centrales y dos laterales larguísimos.

Ya la semana pasada, días antes de volver a impresionar ante el Barcelona -otra enorme caja de resonancia para los pretendientes-, Steven N'Zonzi confesaba a L'Equipe que, en su eclosión definitiva esta temporada, era clave que Sampaoli le estaba dando "mucha confianza". Tanta le da, que rara vez le ha puesto al gigante francés un acompañante de corte defensivo en la sala de máquinas. El despliegue y el mando del galo es tal que el entrenador prefiere ganar una pieza ofensiva.

Y esa pieza es la segunda maestra de su mecano: Samir Nasri. También al genio marsellés convenció la capacidad de mentalización de Sampaoli. Su habilidad para meterlo en el canasto e implicarlo a tope dándole galones. Flota la incógnita de si fue Nasri quien decidió bajar a distribuir aquella tarde ante Las Palmas o Sampaoli se lo ordenó, pero desde entonces el argentino ha conferido a su estilo el papel de armador del juego. Y el chico quiere participar aun con el músculo protestándole.

Después de marcar en Leganés y confirmar para el que aún no lo había descubierto que es un dignísimo sucesor de Banega -el tiempo dirá si mejor aún-, Nasri definió su vínculo con Sampaoli a Radio Montecarlo: "Con el entrenador tengo una relación de confianza. Gracias a él y a su ayudante estoy aquí. Me ayudan mucho y me dan mucha confianza. Cuando tengo un partido menos bueno siempre están ahí para hablar conmigo. Cuando uno tiene un entrenador como él, que está detrás de uno, hay que estar en el suelo y dar el máximo. Se pueden perder partidos, pero el nivel de compromiso debe estar presente".

Luciano Vietto, que llegó de un año con un tibio protagonismo en el Atlético, se siente también muy estimulado con su entrenador. "Necesitaba tener minutos para recuperar la confianza y Sampaoli me los está dando", confesó el pasado lunes el joven delantero. "Estamos contentos con su idea futbolística", resaltó antes el punta.

Lógicamente, para que jueguen unos, para que sean actores principales, otros se ven orillados. Y en el caso del vestuario sevillista, con un vistazo a estos dos meses y medio de competición queda claro como el agua clara que de favoritismos a la legión argentina, nada de nada: Kranevitter y Correa disfrutan de menos minutos de los que quisieran a pesar de que el primero, sobre todo, ha rendido a un buen nivel cuando ha saltado a la hierba. Ya Sampaoli dio un primer mensaje de equidad al otorgar, nada más llegar, un papel preponderante a fichajes que habían aterrizado antes que él, como Kiyotake o Sarabia, ante otros refuerzos que llegaron bajo su consejo. El grupo percibe que premia según los merecimientos meramente deportivos. Y eso refuerza su discurso.

Quizás la única debilidad manifiesta de Sampaoli, la excepción que confirma esa regla de equidad y de entrada y salida en el carrusel, sea Mudo Vázquez, titular indiscutible. El propio jugador reconocía ayer en los medios oficiales del Sevilla que su rendimiento aún no es plenamente satisfactorio: "Aunque estoy en un buen punto, puedo dar muchísimo más".

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