Liga 1/2/3

Un auténtico fortín sin goteras (1-0)

  • El Sevilla Atlético consigue una nueva victoria en el Sánchez-Pizjuán ante un luchador y combativo Mirandés.

Los jugadores celebran el gol de Pozo. Los jugadores celebran el gol de Pozo.

Los jugadores celebran el gol de Pozo. / Juan Carlos Muñoz

Uno más. Y van seis victorias en el Sánchez-Pizjuán. El Sevilla Atlético todavía no conoce la derrota como local y es, junto al Levante -cuyo partido ante el Rayo Vallecano se suspendió por la fuerte lluvia que azotaba Valencia-, el único equipo de la Segunda División que puede presumir de ello. Números que, en este momento, lo convierten en el mejor local de la categoría con 18 puntos conquistados. Casi nada.

El Mirandés, injusto colista a tenor del fútbol plasmado sobre el césped nervionense, fue la última víctima de estos chavales que, una vez más, supieron sobreponerse a las inclemencias, tanto deportivas en forma de bajas -Matos e Ivi, titulares habituales, se perdieron el encuentro- como climatológicas, pues el tremendo aguacero que cayó  sobre el Sánchez-Pizjuán bien podía minar la idea de fútbol de los de Diego Martínez. Pero, una vez más -y van ya...-, dieron el do de pecho.

El cuadro burgalés se plantó con una defensa de tres y una presión alta a la que al conjunto sevillista le costó meter mano. Los ayer azulinos se hicieron dueños del partido durante los primeros 15 minutos, contando con la ocasión más clara del arranque del encuentro. Guarrotxena, pichichi del cuadro de Miranda de Ebro, disparó con fuerza desde fuera del área y su disparo se topó con la cruceta ante la estatua de Caro.

La segunda más clara llegó tras un pase a la espalda que propio Guarrotxena cedió a Pedro Muñoz, que falló el mano a mano ante Caro, dejando latente el problema de gol que arrastra el equipo castellano-leonés.

La fuerte presión forastera se acababa en tres cuartos de cancha. Hasta al meta sevillista le costaba sacar la pelota desde atrás, teniendo varios fallos que por suerte no pasaron a mayores. Pasada esa frontera es donde aparecían los espacios que aprovechaban los locales para acercarse a la meta rival. Y, claro, si a los espacios le unimos la imaginación de Borja Lasso, el resultado es claro: ocasiones en superioridad para los sevillistas. Así llegaron varios disparos, lejanos, del filial.

En una de estas combinaciones marca de la casa de numerosos jugadores franjirrojos, vino el tanto de Pozo. Carmona llegó hasta la frontal del área, colgó un balón que Fran Cruz, quien sacó una prácticamente desde debajo de los palos, despejó mal y la pelota cayó a los pies del menudo atacante de Huevar del Aljarafe, quien cruzó ante Roberto para dar el definitivo tanto del triunfo al borde del descanso. Un gol de esos psicológicos por el momento en el que se producía.

En la segunda mitad, el Sevilla Atlético actuó como un auténtico veterano ante un rival que parecía aún noqueado por el tanto local. Borja Lasso, con un zapatazo con la diestra desde el balcón del área, que tomó un efecto hacia fuera, cerca estuvo de sorprender a Roberto.

Aunque, sin duda, la mejor noticia del segundo acto la dio Juanje, que hasta el encuentro de ayer sólo había disputado cinco minutos en toda la temporada y con su actuación por la banda izquierda ayer dio un paso y pidió más minutos a Diego Martínez. El linense fue un auténtico puñal en la media hora que disputó y tuvo varias ocasiones para hacer gol, aunque la fortuna le fue esquiva. Como a Pozo o Gual, este último con un disparo que cruzó en exceso y con un palo en el tiempo de prolongación, que gozaron de varias opciones claras para hacer un segundo tanto que no llegó.

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