Celebración El Rocío refuerza su seguridad este fin de semana con motivo de la celebración de la Candelaria

Entrevista al obispo de la Diócesis de Huelva

Santiago Gómez: "Espero la Semana Santa con expectación"

  • En las procesiones "se manifiesta el alma de una ciudad"

  • La coronación canónica a la Virgen de la Amargura es una decisión "que tomé muy al principio de llegar aquí"

El obispo de la Diócesis de Huelva, Santiago Gómez.

El obispo de la Diócesis de Huelva, Santiago Gómez. / Alberto Domínguez

La primera vez siempre es especial. En Semana Santa, el encuentro con el Señor y su Madre se transforma en algo único, indescriptible y recordado para siempre. El obispo de la Diócesis de Huelva, Santiago Gómez, conocerá las procesiones de la capital desde hoy. El año pasado no pudo ser a causa de la pandemia. Pero ahora sí. El máximo representante de la Iglesia en Huelva recibió a este periódico en su casa, en el Obispado. En la misma sala donde se decidió la suspensión de las procesiones en 2020. Ahora, allí se vuelve a hablar de cofradías. Se vuelve a hablar de Dios en las calles de Huelva.

-Es su primera Semana Santa en Huelva con los pasos en la calle, ¿cómo la espera?

-La espero con expectación porque, también, en esas manifestaciones de la fe en la calle se manifiesta el alma de una ciudad y un pueblo. Y el pastor tiene que conocer ese ser interior de ese alma a la que tiene que servir.

-Le habrán hablado mucho de la Semana Santa, ¿hay algún momento concreto de alguna cofradía que tiene ganas de ver en la calle?

-No, este año pretendo tener una visión más global, más de conjunto. Espero estar, todo el tiempo que pueda, en el palco del Consejo de Hermandades. Y después, si puedo escaparme a alguna salida o a alguna entrada pues lo haré. 

-Son dos años sin cofradías en la calle, pero ha tenido tiempo para relacionarse con las diferentes hermandades de Huelva capital, ¿qué relación tiene con ellas?

-Muy buena. Desde que llegué a la Diócesis, una de las primeras reuniones que tuve fue con los hermanos mayores. Y luego, en la visita pastoral que estoy haciendo a las parroquias también me reúno siempre con la junta de gobierno de las hermandades que haya. Tuve un encuentro que me resultó muy grato y muy revelador en la parroquia del Sagrado Corazón, que fue con costaleros. Se llenó la iglesia. Y siempre les pregunto cómo lo viven, qué hacen, cuál es la vida interna de la Hermandad, e intento también darles una palabra de orientación y de ánimo.

-Lo que también ha conocido de las hermandades es el impagable servicio que han hecho en la pandemia. 

-Sí, las hermandades han hecho un esfuerzo como lo ha hecho toda la Iglesia. También las parroquias, a través de las cáritas -con aquel lema Cáritas no cierra-. Efectivamente, la cercanía con las personas, con las familias que lo han pasado, y a veces lo están pasando mal, ha sido muy importante. Pero además, las hermandades han hecho un esfuerzo grande por estar presentes en las redes, cuando estábamos en ese confinamiento más duro, por mantener la conexión con las personas y con los cultos; y eso también alienta la esperanza y la experiencia religiosa de las personas. Podíamos sentir cuando estábamos solos que no estábamos solos porque el Señor estaba con nosotros. 

-¿Se ha tenido que transformar de alguna manera la caridad de la Iglesia en este tiempo?

-Sí, se ha alterado mucho. Ha habido muchos encuentros telemáticos, muchos que se han tenido que suprimir. Las misma celebraciones litúrgicas, con el aforo, se han visto reducidas de asistencia. Todo eso ha estimulado la creatividad para buscar vínculos pero al mismo tiempo ha hecho sufrir porque la vida de la Iglesia y de la comunidad cristiana requiere la presencia; y los sacramentos requieren la presencia física. Esto ha sido un reto. 

-Han llamado a la puerta de la Iglesia personas que nunca antes habían necesitado su ayuda.

-Sí. Cuando se restringió la movilidad de las personas de una manera tan grave, hubo muchas familias que se vieron sin aportación económica, y se han visto situaciones muy comprometidas.

-Volviendo al terreno de las cofradías, el año que viene se producirá un momento histórico: coronará canónicamente a la Virgen de la Amargura. 

-Sí, fue una decisión que tomé, también con el consejo episcopal, muy al principio de llegar aquí. Y ya se ha hecho el expediente, no solamente burocrático, sino también lo que hemos pedido y la Hermandad estaba muy dispuesta a un camino de una obra social, de caridad y de evangelización. Y lo haremos con mucha alegría. La coronación canónica es una forma de reconocer una advocación de la Virgen que concita una piedad y una devoción particularmente extendida.

Santiago Gómez. Santiago Gómez.

Santiago Gómez. / Alberto Domínguez

-El nuevo delegado de las Hermandades, Andrés Vázquez, señaló en la Tertulia Cofrade El Aguaó, de Huelva Información, que se va a hacer un reglamento para las coronaciones canónicas y procesiones extraordinarias. 

-Los obispos de Andalucía trabajamos sobre un borrador que regulaba tres asuntos: las procesiones extraordinarias, las coronaciones canónicas y el proceso de creación de una nueva hermandad. Eso, a nivel de obispos del sur, no pasó de conversaciones y de intercambiar puntos de vista, aunque luego se dijo que cada Diócesis hiciese su propia legislación o reglamento. Y nosotros lo queremos trabajar, precisamente para destacar que son momentos singulares. Si se prodigan las procesiones extraordinarias llega un momento en que ya no son extraordinarias, ya son ordinarias. Igualmente, las coronaciones canónicas. Entonces, buscando esa medida justa queremos hacer ese reglamento, que es el encargo que tiene la Delegación de Hermandades y Cofradías para hacerlo en este tiempo. No tenemos tampoco una prisa especial. Y pretendo, una vez que esté un borrador hecho, se dialogue con los hermanos mayores y consejos de la Diócesis. 

-También señaló Vázquez que había crecido el número de asistentes en los cultos de las cofradías de este año en comparación con la prepandemia, ¿también lo ha notado?

-Sí, es lo que me dicen. Normalmente, a los cultos, voy a alguna misa, función principal...los sacerdotes pueden verificar más este tema. En los encuentros con las juntas de gobierno siempre les insisto que los cultos no son solamente porque están en las reglas sino que tienen que ser también momentos espirituales importantes para la hermandad, y de cara a fomentar la piedad y la devoción a sus titulares para los propios hermanos. 

-¿El perfil de los asistentes a estos cultos es el mismo que el de las misas ordinarias?

-El perfil de las personas y la sociología de la asamblea eucarística que acude a una cosa u otra suele ser parecido. Quizá en las hermandades, algunas veces, se hacen grupos de jóvenes que se hacen presentes, y a lo mejor de una manera habitual pues no están tan presentes y no participan con esa asiduidad que es deseable en la eucaristía dominical, pero suelen ser asambleas parecidas. Muchos fieles que son de misa dominical y que habitualmente acuden a celebrar su fe también son hermanos y por tanto participan en esos cultos. 

-En la Diócesis son más de 300 hermandades que aglutinan a 50.000 personas. Es un pilar básico de la Iglesia. 

-Por supuesto. Y les comento alguna vez que la infiltración que las hermandades tienen en las casas, en la familia, quizá no haya otra tan grande como la Iglesia.

-¿Cómo valora la implicación de los onubenses con las hermandades y con la Iglesia? ¿La ve igual?

-Siempre comento que las hermandades no son algo aparte de la Iglesia. Hablamos de las hermandades pero igual podría hablar de Cáritas, como podría hablar de los catequistas... es decir, las hermandades son parte de la Iglesia y de hecho la sociología que las hermandades tienen coincide con la de la Iglesia y la parroquia. Dentro de una hermandad, pues hay grupos de personas muy comprometidas con la hermandad y que viven todo el año en y para y por la hermandad; hay otro grupo de hermanos que participan cuando hay acontecimientos importantes de la hermandad; otros más esporádicamente; y alguno que está apuntado... y ya está. Pues un poco así es la sociología del pueblo cristiano, porque es el mismo. 

-A nivel cofrade, hay hermandades que tienen preocupación de una posible merma en la nómina de nazarenos con cirio a causa de los dos años del parón, ¿qué le diría a aquellas personas que este año han decidido no ponerse el hábito nazareno?

-Los animo a que recobren su costumbre. Para todo penitente y nazareno, la estación de penitencia es un momento íntimo, de encuentro con el Señor...yo también salí de nazareno antes de irme de mi pueblo y recuerdo la estación de penitencia como un momento de recogimiento, de encuentro con el Señor... No tengo la impresión de que pueda haber una crisis de nazarenos por la pandemia. Más bien me parece que auténtica ilusión por recobrar esa normalidad de la estación de penitencia. 

-El Rocío. Antes lo veía desde otra posición, en Sevilla, pero ahora que lo ve todo desde un primer plano y más que ya han empezado los preparativos de la romería, ¿qué opinión tiene de sus dimensiones?

-Había venido a El Rocío dos veces. A concelebrar con mi antecesor, José Vilaplana. Vine un día de Pentecostés y después cuando fue el centenario de la Coronación, que fue casi de las últimas celebraciones que se hicieron en la aldea antes de que la Virgen se fuera a Almonte. Y siempre me ha parecido una expresión de piedad popular extraordinaria porque basta ir por El Rocío esos días para ver la dimensión que tiene la Romería y la peregrinación que se hace al santuario. Luego también, ese Rocío silencioso, diario... alguna vez he venido estando en Sevilla, por despejarme, de descanso, he venido a la ermita y me he sentado y he estado rezando el rosario anónimamente, como uno más allí, y también he podido ver ese goteo permanente de personas, cómo se acercan a la reja, cómo miran a la Virgen, cómo rezan, y por tanto la manifestación masiva es esa expresión de toda esa piedad más silenciosa, más íntima, pero bien real, que la Virgen concita.

-La Diócesis no para de crecer. Hay una nueva parroquia en Huelva capital, la de Cristo Sacerdote.

-Tuve la alegría de poder consagrar el nuevo templo. Supone la vitalidad de la Iglesia y de una comunidad parroquial como ésta. 

-Un mensaje para la Semana Santa.

-Deseo para todos lo onubenses, y particularmente para todos los cristianos de Huelva, que celebran una Semana Santa llena de devoción, que es de encuentro con el Señor. Estamos celebrando la Muerte y la Resurrección del Señor, que es donde encuentra sentido nuestro sufrimiento, nuestra pena y nuestra preocupaciones, y también fundamento nuestras alegrías. La Muerte y la Resurrección de Jesús nos muestra que por duro que sea el camino; estamos viviendo la Guerra en Ucrania, la crisis que se abate económica y las consecuencias laborales tan funestas en la sociedad; todo tiene esperanza. El Señor ha vencido a la muerte y eso es un horizonte de esperanza con el cual también tenemos que vivir esta Semana Santa. 

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