josé vilaplana blasco. obispo de huelva

"La crisis no termina mientras haya familias que necesiten ayuda"

  • Confía en que la nueva Casa de la Iglesia abrirá una puerta a la esperanza a muchas personas necesitadas Espera que el nuevo Plan Diocesano continúe trayendo el necesario aire fresco

El obispo de Huelva, José Vilaplana Blasco, destaca la preocupación por la crisis y las personas más necesitadas. Asegura que la Casa de la Iglesia, recientemente abierta, es una puerta a la esperanza y que no se puede hablar de que la crisis ha terminado cuando todavía hay familias que acuden a pedir ayuda. Le preocupan especialmente los asentamientos de los inmigrantes, porque tienen muchas necesidades y cree que es necesario actuar con un frente común en el que estén todas las instituciones implicadas.

-Finalizado el Plan Diocesano, hubo un gran cambio de personas en las vicarías. ¿Eué objetivo tiene?

-Soy partidario de los cambios en una institución como el Obispado al finalizar una etapa como el Plan Diocesano. Ofrece la oportunidad de la renovación y motiva a las personas. Si se hace con normalidad es una oportunidad para que nuevas personas aporten sus ideas. Se evita así la monotonía o repetición. Son cambios para la renovación y motivación.

-A partir de ahora habrá un nuevo plan. ¿Que línea seguirá?

-Nos hemos dado un año para la reflexión y la aportación de ideas. Seguiremos las líneas que marca el papa Francisco en la Alegría del Evangelio, donde marca el estilo pastoral para las diócesis. Al igual estarán las cosas que quedaron pendientes del otro plan y los resultados del mismo. La Conferencia Episcopal marca en un plan de acción católica la reflexión de cómo recuperar esa renovación. Participarán sacerdotes y religiosos, el Consejo Pastoral Diocesano y todo el que quiera aportar algo. Un plan cercano en el que todos tengan capacidad de intervenir para influir en la parroquia.

-La Casa de la Iglesia es una realidad. ¿Qué servicios va a prestar?

-Es un sueño realizado. Lo primero es una acción de gracias a Dios y un agradecimiento a las personas que han participado en esta realidad. Es un edificio muy grande, con dos espacios. En los de Cáritas están funcionando todas las plantas. Hay otro para los distintos servicios pastorales de la diócesis, para que todos estén juntos y den sentido de unidad a todo el trabajo que se realiza en la diócesis.

-¿Cómo percibe la Iglesia la realidad de la crisis?

-La crisis persiste aunque los grandes números mejoren. La economía doméstica de paro, pago de hipotecas, sigue en muchas personas. No se puede decir que la crisis ha terminado, sobre todo para personas y familias que siguen pidiendo ayuda. Continuamos con nuestros servicios de ayudas a través de Cáritas.

-¿Y los inmigrantes?

-Siguen preocupando mucho, seguimos reflexionando para buscar soluciones. La situación de los inmigrantes nos desborda. Desde Cáritas, y con el Obispado, tratamos de mantener relación con otras instituciones implicadas en esta situación. En la Casa de la Iglesia se tienen unas habitaciones para atender a estas personas, a quienes están enfermos, para que pasen el postoperatorio o los que están recibiendo quimioterapia. Hay una preocupación especial por los inmigrantes en los asentamientos. Es una realidad social más allá de lo que podemos hacer y, por tanto, debemos buscar soluciones más radicales porque en ellos hay una mayor necesidad.

-El cardenal Antonio Cañizares ha propuesto vender patrimonio de la Iglesia para atender a los pobres. ¿Qué opinión le merece?

-La preocupación de la Iglesia deben ser siempre los pobres. Pienso que las palabras del cardenal van más encaminadas hacia, no la venta en sí, sino poner los bienes al servicio de los pobres. Es lo que hemos hecho en la Casa de la Iglesia: se podía haber vendido pero la hemos rehabilitado para ponerla al servicio de los más necesitados. No es solo vender sino, lo que se tiene, ponerlo a disposición de los pobres, y si hay que vender, se vende.

-El compromiso de ser Iglesia es también participar en lo económico. ¿Se llegará a la autofinanciación?

-Intentamos que los cristianos se conciencien del sostenimiento de la Iglesia. La x en la declaración de la renta la marcan los cristianos pero también muchos que no lo son. Estamos preparando un estudio de autofinanciación, en el que se verán la parroquias que pueden sostenerse solas y otras que necesitan ayuda. Hay algunas con mucho patrimonio y con pocos habitantes; así es más difícil autofinanciarse. El Hogar Oasis, la Iglesia lo sostiene sin ayuda externa.

-Cumple 70 años en Huelva. ¿Qué balance realiza de su tiempo en esta diócesis?

-Es difícil hacer balance de uno mismo. Me he sentido muy cercano al pueblo cristiano de Huelva, bien acogido, trabajando con ilusión y esperanza. Aunque los retos de la Iglesia son fuertes, doy gracias a Dios por mantener la confianza y cuento con muchos que colaboran conmigo. Me ha hecho sentirme formando parte de una familia, que tiene retos y esperanza. Ahora empieza una etapa que tiene un límite. Seguiremos trabajando. Los años no me frenan.

-Entra en el camino hacia los 75 años. ¿Qué proyectos tiene? ¿Cumplirá aquí su tiempo de obispo?

-Pienso que sí, aunque estoy siempre a disposición de la Iglesia. Lo lógico es que termine mi ministerio en Huelva. Lo haré con la misma ilusión.

-¿Qué le parece la retirada de la ley del aborto de Gallardón?

-En el tema del aborto, la Iglesia es muy clara: en ningún caso la vida humana está a nuestro interés y voluntad; es sagrada. Diremos no a cualquier ley que permita el aborto. La sociedad debe entender que toda vida es sagrada. El papa ha dicho que hay que defender siempre a los más débiles y entre ellos están los niños y niñas no nacidos.

-Dice el Papa Francisco que es necesaria "la frescura, la fantasía y la novedad" para no encerrarse en "las propias posiciones estáticas e inamovibles".

-Está en una renovación de la Iglesia en clave de alegría y comunicación; ese estímulo lo queremos introducir en el nuevo plan pastoral. El papa Francisco, en su dirección en la marcha de la Iglesia, hace referencia a la misericordia, en la que supone la experiencia en tu propia vida, que se siente alegremente liberada y la que nos acerca a la persona que sufre para que encuentre en la Iglesia la auténtica madre.

-¿Qué gesto o acción del Papa Francisco le sorprendió más?

-Es una sorpresa permanente. Me llamó mucho que al salir al balcón nos hizo a todos ponernos en estado de oración y antes de dar la bendición nos pidió que la pidiéramos a Dios para él. También es significativo que los viajes los va a realizar a aquellos lugares donde hay grandes problemas para aportar su luz. Me gustó.

-Hay un hecho celebrativo importante este año en Huelva, como son los 500 años de la Iglesia de la Concepción. ¿Qué importancia tiene? ¿Habrá un tiempo de jubileo?

-Acabo de estar en Roma para presentar la solicitud de este tiempo jubilar y la gestión va muy bien.

-La Iglesia de Huelva también está celebrando el Año Jubilar Teresiano.

-Sí, con varias actividades y nombrando nueve lugares teresianos de la Diócesis para ganar el jubileo. Hay una exposición austera y significativa dedicada a Santa Teresa y al Carmelo. En los encuentros con los jóvenes también se ha hecho hincapié en ello con la frase "en tiempos recios, amigos fuertes", para aprender de Santa Teresa la experiencia de la oración y la interioridad.

-Estamos entre periodo de elecciones. Pasaron las autonómicas y llegan las municipales. ¿Qué le pediría a los políticos?

-Que sepan buscar solución a los grandes problemas. Que tengan sensibilidad para los últimos, a los más necesitados, que todos hagan un servicio limpio a la sociedad.

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