Semana Santa

"¡Que no se apague nunca la lampara de la Esperanza!"

  • El obispo de Huelva ensalzó el camino vivido durante estos 75 años. Recordó a quienes en este tiempo inculcaron la devoción.

El Cristo de la Expiración aparecía a los pies de Nuestra Señora de la Esperanza en su iglesia en una tarde de recuerdos, sencilla y solemne. Cercana por un recuerdo sincero y sin rencor, envuelto en esperanza 75 años después, sin olvidar, pero a la vez siendo testigos de un tiempo nuevo, con luces y alegrías, con sentido amor, más que de tristezas. Es la alegría de una hermandad bendecida por el cariño de Huelva, que ha sido siempre motivo de esperanza.

Solemnidad en este pontifical presidido por el obispo de Huelva, José Vilaplana Blasco, que habló en la tarde de ayer de camino, encuentro y esperanza. Mientras, la calle era un ir y venir de la chiquillería, de colegios, de padres y devotos. En el interior, olor a incienso en esa nube que es la Esperanza nuestra, la Esperanza de San Francisco y, sobre todo, la Esperanza de Huelva. Una celebración presidida por el hermano mayor de la Hermandad Sacramental de San Francisco, Alfonso Díaz Aragón.

El obispo de Huelva, José Vilaplana, inició ayer su homilía en el 75 aniversario de la bendición de las imágenes del Cristo de la Expiración y Nuestra Señora de la Esperanza destacando que "cuando las personas contamos el tiempo, sabemos que la vida es una peregrinación, y cuando lo hacemos los cristianos es hacia Dios". Setenta y cinco años de la vida de una hermandad "es tomar conciencia de que formamos parte de una peregrinación y es normal que aparezcan ante nosotros el recuerdo de aquellas personas que nos enseñaron la devoción, nuestros abuelos o nuestros padres, que nos mostraban el rostro del Cristo de la Expiración y nos envolvían en el manto protector de la Virgen de la Esperanza". Un momento, el de ayer, para dar gracias a aquellas personas que en el cruce de caminos de la vida "nos enseñaron al Cristo y a la Virgen".

Una ocasión ahora para reflexionar y saber que "la esperanza es una virtud de los caminantes, de los peregrinos que no saben a dónde llegar". Los cristianos, sin embargo, en palabras de José Vilaplana, "nos sentimos caminantes porque hay una meta, una casa que nos espera con su amor, más allá de la muerte, con esperanza; es la virtud del caminante".

Siguió centrando su homilía en la fuerza de la Virgen y dijo que "conscientes de las tentaciones hay una intersección que es María, que ruega por nosotros para que el cansancio no nos atrape".

Al mismo tiempo destacó que "cuando el cristiano es peregrino se encuentra a Cristo, que es el camino, la verdad y la vida". Invitó a no cansarse de ser cristianos, de vivir la alegría diaria de la fe: "Dios es el camino de la vida", dijo. José Vilaplana señaló que "vuestro camino, vuestra verdad y vuestra alegría vencen al cansancio cuando aparece la decepción". En este sentido destacó que "el cristiano sabe siempre que el camino es buscar la fuente de la alegría, que es la esperanza".

Ante estos 75 años que celebra la cofradía, y que ha vivido en un tiempo de esplendor, quiso destacar que "no vivimos del recuerdo del pasado sino de Cristo vencedor de la muerte". "Hemos de pensar que hace 75 años proclamamos a la Esperanza reina de nuestra vidas. Esperemos que nunca se apague de nuestros corazones la lampara de la Esperanza".

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