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Tarde y noche de incertidumbre en la Costa

  • El ambiente cofrade impregnó los rincones y calles de Lepe, Isla Cristina y Cartaya

Nuestro Padre Jesús Cautivo en las calles de Cartaya. Nuestro Padre Jesús Cautivo en las calles de Cartaya.

Nuestro Padre Jesús Cautivo en las calles de Cartaya. / J. Landero (Cartaya)

Los municipios de la Costa Occidental se adentraron ayer en algunos de los momentos más intensos y emotivos de la Semana Santa, y a pesar de la incierta climatología los desfiles procesionales ocuparon ya las principales calles de todas las localidades de la comarca.

El ambiente cofrade impregnó así los rincones y calles de Lepe, Isla Cristina y Cartaya, donde se vivieron algunas de las estaciones de penitencia más esperadas por los amantes de esta fiesta religiosa, así como por los numerosos turistas que pasan estos días vacacionales en el litoral onubense.

CartayaLa Semana Santa cartayera se reanudó ayer miércoles con dos actos. En primer lugar con la tradicional Adoración de Nuestro Padre Jesús en el Huerto, cuya imagen fue expuesta una vez más durante toda la tarde en el interior de la parroquia de San Pedro Apóstol sobre su paso ornado con naranjas y limones al objeto de recrear un huerto.

Una costumbre de origen incierto cuyos inicios podrían ser una escenificación completa de la Pasión que en muchos lugares se ha perdido, que en otros se han conservado algunos pasajes, y que en Cartaya ha pervivido hasta hace poco, aunque dividida en distintos momentos como es este caso. También se sabe que costumbre de montar este tipo de ‘huertos’ hubo en distintas localidades y pueblos andaluces, incluida Sevilla, aunque en casi todos se ha perdido.

Lo que sí es cierto es que cientos de cartayeros tuvieron un año más la oportunidad durante toda la tarde de rendir tributo y rezar ante el Nazareno que porta la Cruz, cuyo paso fue ornamentado con naranjas y limones, en el marco de una costumbre que ha llegado hasta nuestros días en Cartaya de la mano de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de Los Dolores.

En segundo lugar, y ya a las 22:00, se inició desde la misma parroquia la estación de penitencia de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo –Ecce Homo- y María Santísima de la Esperanza, que paseó por las principales calles del centro de la localidad dos pasos, el de misterio del Cautivo y el de palio de la Esperanza. La tradicional reverencia entre ambos pasos en la Plaza Redonda tuvo lugar poco antes de entrar de nuevo en el templo, sobre las dos de la madrugada.

Se trata de una de las cofradías más queridas en el municipio, ya que, tanto la talla del Cristo (1966), como la de la Virgen (1961), son obra del imaginero local ya desaparecido Fernando Álvarez Galán. Los nazarenos van ataviados con túnica blanca y capa verde, antifaz granate y cíngulo igualmente verde.

Destacaron como momentos de mayor emotividad y belleza el paso de la Cofradía por la calle Frailes, una de las más estrechas del casco urbano, y la subida del tramo peatonal de la calle Lepe de una sola ‘chicotá’, así como su paso por las calles Alta y Calleja del Campo, donde la procesión recuerda estampas de otros tiempos por su sencillez. Destacó también la belleza plástica e intensidad que marca la tradicional ‘Reverencia’ de las dos imágenes en la Plaza Redonda, en la que las cuadrillas de costaleros de ambos pasos enfrentaron una vez más cara a cara a la Dolorosa con su hijo, cautivo y ya condenado a morir en la Cruz.

Palio de María Santísima de la Esperanza de Cartaya. Palio de María Santísima de la Esperanza de Cartaya.

Palio de María Santísima de la Esperanza de Cartaya. / J. Landero (Cartaya)

Isla CristinaEn Isla Cristina el protagonismo del Miércoles Santo recayó en la estación de penitencia de la Hermandad del Señor Atado a la Columna, Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas y Nuestra Señora de los Ángeles, conocida popularmente como Flagelación, que con sede canónica en la Parroquia de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder sacó desde la Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles -Ermita- tres pasos.

La hermandad salió una hora después de lo previsto por la presencia de la lluvia. Con el acompañamiento de unos 115 nazarenos, el recorrido inicial era Jesús del Gran Poder, Poeta Juan Figuereo, Cervantes, Paseo de las Flores, Paseo de los Reyes, Manuel Siurot, Lirios, San Telmo, Cervantes, Flores, Paseo de las Palmeras, Parroquia del Gran Poder, Roque Barcia, Baja, Valencianos, Barrio Nuevo, Arnau, Pescadores, Jesús del Gran Poder y entrada en la Ermita. Al cierre de esta edición continuaba con la estación de penitencia.

El Santísimo Cristo Atado a la Columna es una obra escultórica en pasta de madera realizada en unos talleres de imaginería religiosa de Olot siguiendo el diseño original de Pío Mollar. Jesús Atado a la Columna se muestra con el cuerpo encorvado y con ligera inflexión en las rodillas, al quedar atado a una columna de fuste bajo y con las piernas separadas para conseguir estabilidad. Es una talla que hace gala de un acabado naturalismo, inspirada en las más bellas creaciones barrocas.

Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas es una escultura trabajada en madera de cedro y anatomizada, que mide de rodillas 1,35 metros. Representa a Cristo en su largo periplo por la Vía Dolorosa, en la que el Redentor muestra en su rostro, de cuidadas facciones, una pena honda, lacerante y angustiada.

Finalmente María Santísima de los Ángeles es una imagen de candelero obra de Emilio Pizarro (1903). Formó parte del misterio que el citado escultor compuso para la Hermandad del Baratillo de Sevilla. La hermandad isleña la adquirió en 1946. Conforme a su primitiva concepción por el artista, presentaba las manos entrelazadas y la mirada elevada, en gesto de súplica al Todopoderoso. Manuel Carrasco Fragoso encargó a José Vázquez Sánchez su transformación en Dolorosa para procesionar.

La imagen tiene un hermoso rostro, en el que el dolor se manifiesta en la palidez de las mejillas. Tiene una mirada dulce y perdida en la lejanía, ojos negros, cejas levemente arqueadas, nariz recta, boca entreabierta y gracioso hoyuelo en el mentón. Fue acompañado por la Banda de Música Isleña.

LepeLa localidad de Lepe también reanudó ayer miércoles su Semana Mayor, concretamente con la primera de sus estaciones de penitencia, la que protagonizó la Ilustre Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Salud y Nuestra Señora de los Dolores, que sacó a la calle dos pasos desde la parroquia de Santo Domingo de Guzmán. La salida se produjo media hora después de lo previsto debido a la lluvia y al cierre de esta edición la hermandad continuaba procesionando por las calles más importantes del centro de Lepe.

Fueron casi seis horas de estación de penitencia, durante las que el cortejo procesional recorrió algunas de las calles más importantes del centro de Lepe.

La Agrupación Musical Cristo de la Misericordia de Lepe acompañó al paso del Cristo; mientras que junto al de la Virgen procesionó la Banda de Música Nuestra Madre de Consolación de Huelva.

El paso de misterio presenta a Jesús despojado de sus vestiduras, completándose con las figuras de dos sayones, dos romanos y una cruz arbórea. El autor de la Imagen del Cristo de la Salud es Darío Fernández Parra (1996), siendo el paso de estilo neobarroco y estando calzado por 40 hermanos costaleros.

Sobre el paso de palio de Nuestra Señora de los Dolores, de orfebrería y estilo neobarroco, destaca la talla de Luis Ortega Bru (1968), estando calzado por una treintena de hermanos costaleros.

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