Semana Santa

La Reina del Polvorín deja su huella en Huelva

Todas las expectativas se cumplieron ayer con la Hermandad de la Victoria en la calle. La tarde azul y brillante iba a acompañar a la Reina del Polvorín hasta Huelva no sin antes despedirse del barrio que una vez más, le dio la despedida de la manera que sabe hacer y que se repite año tras año. Tanto el Señor de la Humildad como la Virgen de la Victoria tuvieron una salida en Presbítero Pablo Rodríguez, acorde a esa devoción que se tiene en Isla Chica a estos titulares.

La Victoria es una cofradía que irradia alegría. Es de esas hermandades que contagian su manera de entender la Semana Santa y la devoción por sus titulares.

El espléndido paso del Señor de la Humildad recibía el sol vespertino bajo los sones que le marcaba la Banda de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Presbítero Pablo Rodríguez volvió a quedarse pequeña pues gente de todo el barrio acudía en aluvión hasta el Sagrado Corazón. Este paso bello y consolidado mostraba un exorno floral formado por claveles rojos. Se abrió camino para dar lugar a a que el palio de la Virgen de la Victoria flanqueara el umbral del templo, una maniobra siempre difícil por las estrechas dimensiones de las puertas del Sagrado Corazón pero que se consigue en primer lugar, por el esfuerzo y la entrega de los costaleros y en segundo lugar, por el anhelo de todo un barrio y de mucha gente de otros lugares de la ciudad, que se da cita para ver a la Reina del Polvorín.

La cofradía estaba aún camino de Huelva cuando llegó al Barrio Obrero. No hace falta ahora resaltar las virtudes estéticas del paso de la comitiva por esta bella zona de la ciudad. En un momento determinado, dio la impresión de que la hermandad se apoderaba con toda su devoción y entrega de lo que es su zona por excelencia. Así, cuando el Señor de la Humildad flanqueaba el arco de la Reina Victoria, el palio dejaba Federico Molina para adentrarse en el Barrio Obrero.

Cuando el palio se aproximaba a la bajada que le lleva hasta la plaza de España, el espectáculo era sencillamente sobrecogedor. Numerosísimo público se extendía por las laderas por las que discurre el camino de bajada de la comitiva procesional. Con el acompañamiento de la Banda de Música Nuestra Señora del Rosario, la Victoria se paró justo delante del arco de la Reina Victoria ante una expectación que no dejaba de crecer. El siempre momento esperado por Huelva se iba a hacer realidad una vez más: la Virgen cruzó el arco y fue recibida en Huelva con los sones de la Marcha Real.

El Polvorín y el Barrio Obrero habían acompañado a la Victoria hasta la plaza de España y ahora ya sólo le quedaba recorrer la alameda Sundheim para adentrarse en el centro buscando la carrera oficial. De una chicotá, el palio avanzó desde el arco hasta el Palacio de Justicia. En ese mismo momento, el Señor de la Humildad alcanzaba la plaza Niña para coincidir con un lugar para especial para estos cofrades como es el convento de las Hermanas de la Cruz. En ese momento, las puertas del templo se abrían para recibir los rezos de las religiosas y cerrarse posteriormente para actuar en consonancia con la sobriedad de esta orden. Cofrades y público en general notaron la premura con la que iba la comitiva procesional desde que saliera del Polvorín. De hecho, la cruz de guía tuvo que esperar en la plaza Niña a que la Esperanza dejara este enclave.

La Victoria fue recibida en el centro por todo el cariño que le tiene Huelva. Ese cariño se tradujo en los vítores que se comenzaron a a escuchar y en las saetas como las que le dedicó a la Reina del Polvorín, la cantaora María Rodríguez en la calle Alonso Sánchez.

La plaza Niña es durante todos los días de la Semana Mayor, uno de los puntos neurálgicos de la devoción cofrade y en este Miércoles Santo irradió sentimiento mariano y creó una enorme expectación. Tras recorrer Alonso Sánchez, el palio alcanzó la céntrica plaza. Allí, las Hermanas de la Cruz volvían a abrir las puertas del convento y la cofradía del Polvorín realizaba su estación de penitencia como es habitual en ella.

A pesar del centenario de la presencia de la orden en la capital, la cofradía no tenía nada especial previsto para este Miércoles aunque para el próximo mes de mayo, la Victoria realizará una visita protocolaria a las religiosas para recordar la efemérides.

Tras abandonar la plaza Niña aún le quedaba mucho recorrido a la Reina del Polvorín aunque no por ello decrecería las expresiones de devoción y cariño. Todas ellas no harían sino aumentar no sólo en el centro sino también cuando la comitiva se adentró en el Matadero y el barrio en el que es tan querida.

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