Procesión de la Hermandad de la Lanzada de Huelva 2019 Una mecida para que no se duerma

  • La cofradía del barrio de Las Colonias brilla en una Martes Santo reluciente

El misterio de la Sagrada Lanzada tras su salida. El misterio de la Sagrada Lanzada tras su salida.

El misterio de la Sagrada Lanzada tras su salida. / Josué Correa

Como una cuna. La cuadrilla lo meció con una silenciosa suavidad. Bajaba Cristo maltrecho con una lanza en el costado. Era Martes Santo en Huelva. Y la rampa de la puerta de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores volvía a sonar a madera bajo el cálido racheo que no cesa sin la orden del capataz. El Santísimo Cristo de la Sagrada Lanzada bajó cabizbajo, sin aliento, sin fuerzas para continuar. Y fue como una cuna. Con el cosquilleo de un silencio que brillaba en los ojos del barrio de Las Colonias. Una vez más. Y bajó la calle Cristo entre la notas de Sueños de azul y plata de las cornetas de la Virgen de la Salud.

Descendió con elegancia. Con la sutileza de una barrio entero que le lloraba para que no se durmiera. Los cientos de onubenses que permanecieron inquietos en Las Colonias guiaron después a su Madre, la Virgen de los Dolores. Huelva la volvía a esperar como la flor que aguanta a que estalle la primavera.

Allí ocurrió todo. En Presbítero Manuel López Vega, por quien la Hermandad de la Lanzada se vistió de luto con un crespón en cada uno de sus pasos, en recuerdo al párroco referente de un barrio que nace de nuevo cada Martes Santo y que vive durante el año con sus sagrados titulares.

La Virgen de los Dolores procesiona por su barrio de Las Colonias. La Virgen de los Dolores procesiona por su barrio de Las Colonias.

La Virgen de los Dolores procesiona por su barrio de Las Colonias. / Josué Correa

La Hermandad de la Sagrada Lanzada llegó al centro de Huelva con su sello de barrio y un mar de capirotes blancos. La calle San José anunció su entrada con su cruz de guía que marcó el camino y su estación de penitencia. La Banda Municipal de Aznalcóllar volvió –tras el Viernes de Dolores– a marcar el son de un palio que no se cansa nunca de andar.

Y cayó la noche en el regreso de una cofradía que deja brillantes estampas y que este año se realzaron con el dorado de la trasera del paso de misterio y la Medalla de la Ciudad de Huelva que portó la Virgen de los Dolores en su pecherín. Un reconocimiento que ya será historia de la Semana Santa y de la capital.

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