Semana Santa

El Polvorín arropa a la cofradía

  • La hermandad cautiva con su buen hacer y deja momentos clave del Lunes Santo

TRES Caídas tiene un sabor cofrade de esos que van cogiendo aroma con el paso del tiempo.

La calle Presbítero Pablo Rodríguez repitió la imagen del Domingo de Ramos. Tres Caídas tiene raíces muy profundas en El Polvorín y eso se percibe cada vez que esta cofradía va a salir a realizar su estación de penitencia. También atrae, sin duda, la belleza de sus dos pasos y en especial el de misterio, que pasa por ser uno de los más impresionantes de cuantos salen en procesión en Huelva y que ha sido objeto de trabajos de restauración y mantenimiento.

Con la certeza de que la tarde iba a ser aliada indispensable para el buen discurrir de la procesión el cortejo ultimó, con alegría, sus preparativos minutos antes de que el diputado mayor de gobierno abriera las puertas del Sagrado Corazón.

El privilegio de realizar la primera levantá del paso del Señor fue para Segundo González, arquitecto del edificio que alberga la casa de hermandad en la calle Puebla de Guzmán. La construcción cumple 25 años.

La primera levantá del paso de palio fue para el pregonero de este año y hermano mayor de La Cinta, Manuel Roméu. Como recordó el hermano mayor de Tres Caídas, Juan Fernando Ojeda, el cincuentenario del Patronazgo de la Virgen de la Cinta es una efeméride que no puede pasarse por alto en esta Semana Santa. Roméu tuvo palabras de agradecimiento en nombre de la hermandad que representa.

Antes de que la cruz de guía cruzara el dintel del Sagrado Corazón, los cofrades de las Tres Caídas procedieron a la lectura y rezo de la estación de penitencia. Las chicotás en el interior de la iglesia fueron acompañadas de saetas y de levantás dedicadas a seres queridos por la hermandad. Ese fue el caso de José Antonio Díaz Roca quien, durante tantos años, fue su director espiritual.

Ya estaba todo preparado. El bellísimo paso del Señor alcanzó la rampa lo que provocó que todos los presentes prorrumpieran en aplausos. Una vez en allí, se instaló uno de los brazos de la cruz y se le puso el caso al soldado romano. Todo ello se hace una vez fuera del templo para facilitar la salida del paso. Tras una imponente revirá, el Señor de las Tres Caídas partió hacia el centro.

En la comitiva, estaban integradas representaciones de las hermandades matriz y filial de Montemayor. Precisamente el pasado año se cumplió el 25º aniversario del hermanamiento entre la Matriz moguereña y la cofradía del Polvorín.

Ver el misterio por las estrechas calles del centro es algo que nadie en Huelva se quiere perder. A las 20:00 llegaba a la Plaza Alcalde Coto Mora que se quedó pequeña para acoger a tanto onubense y foráneo que no quitaba ojo al desarrollo de la cofradía. Tras la carrera oficial, Tres Caídas ofrece todavía mucho. Huelva lo sabe y se congrega para presenciar su subida por la cuesta que lleva su nombre, así como en su paso por Huerta Mena y en la especial recogida.

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