Semana Santa

Especial salida del 75 aniversario

  • La cofradía recuperó algunas calles en su recorrido y hizo una cuidada selección de marchas procesionales propias

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HA sido la salida del 75 aniversario de la bendición de las imágens de los titulares de la Hermandad de San Francisco. Todo había sido preparado con esmero y cariño y el centro de la ciudad disfrutó de su Reina en esta tarde luminosa de miércoles.

La casa de hermandad y la Iglesia de Santa María de la Esperanza fueron un trasiego constante de visitas durante todo el Miércoles Santo. Sin embargo, todo quedó relegado cuando la cruz de guía cruzó el dintel del templo. Hubo, no obstante, ocasión para que dos hermanos de San Francisco efectuaran las primeras levantás. Fueron los casos de Francisco Pancho, en el caso del misterio, y Francisco Díaz Quintero en el paso de palio.

Uno de los aspectos que más cuidadosamente se prepararon para esta salida procesional fue el musical. La hermandad cuenta con un rico patrimonio, en este sentido, y la efeméride que le está ocupando durante todo este año ha sido un buen motivo para demostrarlo. Tal es así que, solo por mencionar la carrera oficial, se interpretaron seis marchas propias.

Esta salida procesional fue también la primera del hermano mayor Alfonso Díaz, quien tomó posesión de su cargo en abril del pasado año.

Cuando la Esperanza está en la calle es difícil dar un paso por el centro. La gente sabe que la distancia es corta entre el templo de donde ha partido y el Antiguo Brasil, y que en medio están las Hermanas de la Cruz; suficientes atractivos para no perderse detalle. Pero la temperatura crece en los corazones cuando los titulares de San Francisco alcanzan el Hotel Tartessos. Es ahí, donde se le dedican saetas, como es sana y consolidada tradición. Lo más intenso, sin embargo, se dejó para el momento concreto de la llegada de Esperanza Coronada que fue recibida a gritos de ¡Guapa, guapa!

Es un lugar en donde la Virgen se encuentra a gusto y no quiere marcharse. Las saetas son acompañadas de petaladas y de un cariño y devoción que casi se palpan. Es ahí cuando la cofradía, por vez primera en Miércoles Santo, demuestra lo que significa para el centro de Huelva. Esperanza sigue en el Hotel Tartessos mientras que el Señor de la Expiración se adentra por Cardenal Cisneros y toda la Gran Vía se tiñe del hábito de San Francisco. En el camino hacia la carrera oficial, se recuperó la calle Rábida y, con un cierto retraso en relación al horario previsto, Esperanza Coronada se adentró en la carrera oficial para ser la que se encargara de cerrarla en esta jornada. Sin embargo, mucho y bueno quedaba por vivir. La cofradía recuperó, en su recogida, la calle Santa María por donde llevaba ocho años sin pasar. El deleite de los devotos de la Virgen se intensificó en Miguel Redondo en el que el rosario de saetas no se hizo esperar.

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