Semana Santa

El Cristo de la Sangre luce su restauración en las calles

  • La Universidad de Huelva estrecha sus vínculos con la cofradía en su salida del Martes Santo

SOLEMNIDAD y brillantez del Cristo de la Sangre en el Martes Santo. La excepcional talla de León Ortega lució mejor que nunca tras su esperada restauración, que resalta el brillo de una de las hermandades más esperadas de la Semana Santa de Huelva.

Atrás quedó ya olvidado el paréntesis obligado de 2013, único año en la historia de la cofradía de Estudiantes en el que no pudo realizar su estación de penitencia por la lluvia. Ayer volvió con aires renovados, estrechando lazos, además, con la Universidad de Huelva, más presente que nunca en la procesión con sus dos últimos rectores presidiendo los pasos de misterio y palio.

Francisco Ruiz abrió la comitiva del Cristo de la Sangre acompañado por el representante de los alumnos, Pablo Martín, delegado del Caruh. En la presidencia del palio de Nuestra Señora del Valle, el anterior rector, Francisco José Martínez, en calidad de exaltador de la Virgen y acompañado por el ex delegado de los estudiantes, Alejandro García, y por el presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos Tres de Marzo, Antonio José Redondo. Junto a ellos, los guiones y varas con el escudo de la Onubense y las cartelas del paso de palio dedicadas a las facultades universitarias como muestra de un vínculo que también se reforzó en las últimas semanas con la visita de alumnos extranjeros del Programa Erasmus para conocer de cerca la Semana Santa de Huelva.

El rector hizo la primera levantá dentro de la Parroquia de San Sebastián, con la que los costaleros del Cristo de la Sangre alzaron la nueva mesa de cedro realizada en un taller de La Rambla (Córdoba), al igual que en el paso de palio, cuya primera levantá protagonizó Diego Lopa, autor del pregón de San Sebastián en 2013, al que el actual hermano mayor, Javier Pérez Blanco, muy feliz ayer con su primera salida procesional, reiteró la invitación de la anterior junta directiva.

Las mesas no fueron los únicos estrenos. También la caída del palio y el juego de cuatro borlas para las maniguetas, obra del taller de la Casa Rodríguez. Aunque ante todo destacó la restauración de la imagen del Cristo de la Sangre, pieza única en la Semana Santa de Huelva, realizada por León Ortega en 1950, que realza la jornada del martes con su característica caída de cabeza hacia la izquierda.

El espléndido paso de misterio y su monte lirios, de nuevo acompañado por el trío de capilla Gólgota, fue admirado por los vecinos de San Sebastián, concentrados, este año sí, a su vuelta, en el pasaje del Cristo de la Sangre, pequeño corazón del barrio, lugar de recogimiento y oración, escenario de la devoción popular auténtica.

En la Plaza Niña, otro punto de atención obligada para la Huelva cofrade. La Hermandad de Estudiantes cumplió con su estación de penitencia ante el convento de las Hermanitas de la Cruz con mucho público alrededor y Nuestra Señora del Valle recibiendo los cánticos de las religiosas.

La Virgen también contó con el estreno en el acompañamiento de la Banda Municipal de Mairena del Alcor, que tiró de un repertorio clásico iniciado en su salida con la marcha Virgen del Valle. Esta vez con resplandor, en vez de su corona de reina, lució un exorno floral de azucenas, frexias y flor de cera muy elogiado a su paso por carrera oficial.

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