Semana Santa

El Cristo de la Misericordia impresiona en el centro

  • La hermandad de silencio sacó un jueves más la hermosa talla del crucificado que fue anunciado por el sonido del muñidor

LUTO en la tarde del Jueves Santo por la muerte de Jesús en el madero, el más descorazonador pasaje de la tradición cristiana escenificada con sobrecogedora perfección por la Hermandad de Culto y Apostolado del Dulce Nombre de Jesús y Cofradía de Penitencia del Santo Cristo de la Misericordia, María Santísima de la Concepción y San Juan Evangelista, que un año más cumplió con la tradición más austera de la Semana Santa de Huelva.

Puntual y estricta en su protocolo, la cofradía sacó a la calle su único paso, un bello paso de madera oscura, que procesionó gran parte de la tarde con los cuatro cirios que conforman su candelería apagados a causa de la brisa que se levantó a última hora y que vino a aliviar el calor que se ha vivido durante la mayor parte de la Semana Grande.

Silencio absoluto. Sin música y con el único anuncio del muñidor, signo característico de esta hermandad como también lo es el modo en el que es portado por sus costaleros o la altura de los capirotes de sus nazarenos, ataviados de negro con el único alivio del cinturón de esparto, de una altura inusitada (120 centímetros desde la punta hasta los ojos del penitente).

La altura que adquieren los penitentes gracias a este particular, así como otros aspectos de su protocolo, potencian la imagen imponente del cortejo, al que no se le pudo negar el respetuoso silencio ni tan siquiera al atraversal el consabido barullo de la Carrera Oficial.

En ella entró con la misma puntualidad con la que realizó la salida de la capilla del Cristo de la Misericordia, anexa a la Iglesia de la Milagrosa, desde donde la cofradía realizó su salida procesional entre 1998 y 2004.

Los 110 nazarenos del cortejo se cuidaron mucho de propiciar el caminar especialmente impresionante al adentrarse el oscuro conjunto en los más estrechos rincones del centro de la capital.

Es en estos puntos donde la Hermandad de la Misericordia encuentra su identidad, lejos de las aglomeraciones de público que, en cualquier caso, ayer había disminuido significativamente con respecto a la explosión popular que cada Semana Santa se vive cuando procesionan las dos reinas de Huelva.

El día pide recogimiento y oración y en el caso de la Misericordia, Huelva respondiócomo siempre guardando un respetuoso e introspectivo silencio que sólo dejaba oir el racheo de las alpargatas de los costaleros al portar la magnífica talla de madera de pino de Gabriel Cuadrado Díaz de 1983.

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