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Cinco minutos de luz en la penumbra (2-1)

  • El Recre se ampara en dos chispazos de Caye y Víctor Barroso en la segunda mitad para sumar la victoria en un mal partido contra el colista

  • El Atlético Malagueño deja en evidencia el juego del Decano

El delantero onubense Caye Quintana celebra el tanto con el que abrió la cuenta del Recre frente al Atlético Malagueño. El delantero onubense Caye Quintana celebra el tanto con el que abrió la cuenta del Recre frente al Atlético Malagueño.

El delantero onubense Caye Quintana celebra el tanto con el que abrió la cuenta del Recre frente al Atlético Malagueño. / fotos: alberto domínguez

La clasificación dice que el Recre es el quinto y está a un punto de la zona de ascenso. Datos objetivos con los que cualquiera podría estar satisfecho después de once jornadas, pero la realidad y las sensaciones difieren mucho. El fútbol le quita la razón a la tabla con este Recre que vive de chispazos sin fútbol sin que Salmerón sea capaz de encontrar soluciones a la enorme carencia de juego que semana tras semana muestra el equipo. El Decano sufre contra el colista, pide la hora contra el peor equipo de la categoría y ofrece una triste imagen en su campo. Ganó con dos acciones puntuales en cinco minutos para no merecer absolutamente nada en los otros 85.

No se puede hacer menos para ganar un partido. Contra el peor de los 122 equipos de las categorías nacionales se puede, se debe y se tiene que aportar mucho más. Difícilmente es justificable en tu campo y ante tu afición soportar impertérrito cómo el rival que todavía no ha ganado un partido es capaz de quitarte el balón, meterte en tu campo y obligarte a correr detrás suya. Y todo ello con el mismo césped que tú, porque el campo es el mismo para unos que para otros. No tiene justificación el poco balance que es capaz de ofrecer este equipo con los recursos que tiene en su plantilla.

El Atlético Malagueño sabía dónde iba, a quién se medía y en qué circunstancias. Hay que admitir que el reconocimiento del terreno fue acertado. Desde el inicio dio un paso al frente para tener la pelota y exponer al Decano a sus propios miedos. Quiso el equipo costasoleño alimentar los fantasmas albiazules. Le faltó para sacar partido poner un poco más de su parte. Pero uno no es el último sólo por la mala suerte o la casualidad. Su inocencia fue el mejor aliado que tuvo el Recre. Eso y la presencia de un portero impresionante para la categoría. Sin Marc Martínez el enfado de la primera mitad habría sido una pesadilla con todas las letras.

El choque fue de absoluto control visitante. Salmerón tocó algunas piezas sin éxito. Le dio una oportunidad a Víctor Barroso y a Lolo Plá de inicio.

El canterano se vio superado por las circunstancias, impreciso y sin el desborde que exigía el duelo en los primeros 45. En la segunda se entonó para sacarse un soberbio lanzamiento de falta que encarriló el partido. El mediapunta apareció a cuenta gotas. Demasiado poco. Si la consigna con Barroso e Iago Díaz sobre el césped era abrir el campo y buscar el peligro por fuera, la realidad fue un tostón insufrible de un equipo empequeñecido al que Salmerón no logra sacarle el fútbol que supuestamente lleva dentro.

Sobrevivió una vez más, y van demasiadas, por su consistencia defensiva. Si el fútbol fuese sólo eso valdría, pero sin mirar al campo contrario y generar un mínimo resultado es imposible. Sólo tuvo un acercamiento real en 45 minutos el Recre. Una buena combinación de los tres de arriba la culminó Iago Díaz con un tiro ajustado al palo.

Antes de esa jugada y después de ella todo fue malaguista. El tramo final del primer acto fue preocupante. Incapaz de contrarrestar a su rival, el Recre se encerró en su campo y se partió con Caye Quintana abandonado en ataque mientras el equipo malvivía amparado tras su defensa. Que un rival te alterne el dominio o tenga sus momentos entra dentro de lo razonable. Que este Recre en su casa no muestre nada frente al colista no tiene justificación.

El descanso sirvió de poco. El mismo partido, el mismo Recre y la misma desesperación. Durante 10 minutos masculló su enfado la grada ante la imagen que ofrecía el equipo. Sólo un chispazo podía prender el partido para los albiazules porque por juego sólo su rival merecía obtener algo.

Para lograrlo se tuvieron que juntar dos de los futbolistas más destacados que tiene este Recre. Tropi roba, arranca y cede a Víctor Barroso. Su remate lo detiene el portero para que Caye aparezca en su sitio para hacer el primero. A base de chispazos como estos lleva ya diez jornadas y 18 puntos, que se dice pronto. El Atlético Malagueño todavía no se había enterado cuando Víctor Barroso marcó desde la frontal un golazo de falta. Prácticamente desde el mismo punto en el que Álvaro Antón marcó aquel memorable 3-3 al Lugo hace un lustro. Cinco minutos de luz entre tanta penumbra sirvieron para iluminar el camino.

Con el 2-0 lo normal habría sido respirar, gestionar el partido y encarar la recta final con un poco de calma. Es lo normal, eso que en el Decano resulta tan extraño. Quizá verse con el duelo tan de cara lo distrajo. Casi se siente más a gusto en la incertidumbre. Dos minutos después del golazo de Víctor Barroso había marcado de cabeza Ismael.

Vuelta a empezar. Salmerón dio entrada a Traoré para contener, meter más músculo y fortalecer el equipo. Refrescó el ataque con Quiles y Borja Díaz. Poco cambió en el Recre.

El duelo fue el mismo que el de la primera mitad. El colista tuvo más la pelota, obligó a replegarse al Recre y lo tuvo atrincherado para amarrar los tres puntos. La única diferencia estuvo en el marcador, que ya no se movería. La inocencia del filial malaguista fue el mejor aliado albiazul, que trató de neutralizar el choque sin evitar que el balón estuviese más tiempo en las inmediaciones de Marc Martínez hasta el pitido final. Ese con el que terminó un partido para dar comienzo a otro fuera del campo. Y ese sí que es decisivo.

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