Recreativo

Una línea de no retorno albiazul

  • El Decano cae ante la Balona en un pésimo partido que condena a su entrenador

  • La plantilla recreativista toca fondo con un triste choque

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Javi Montoya H

Sergio Rodríguez H

Luis Madrigal H

Joe H

Mario Gómez l

Sana H

Gato l

Elías Pérez HH

Chico 76' s.c.

Wilson Curo H

S. Molina 64' s.c.

Stoichkov HH

Juampe l

José Ramón 81' H

Marc Martínez H

Iván Malón l

Iván Robles H

Sergio Goznález H

Diego Jiménez H

Traoré l

T. Robaina 74' l

Jonathan Vila l

Iván Agudo H

Víctor Barroso H

David Segura 79' l

Gorka l

Boris l

Iba a ser el menor de los problemas esta campaña. Hoy es el centro de todas las dudas, de la incertidumbre y la mayor de las preocupaciones. Después de dos campañas de agonía deportiva el Decano se prepara para afrontar su tercera lucha por la permanencia en Segunda B. No hay más. Con una plantilla con nombre y nivel para pelear por estar arriba, con un proyecto que debía garantizar la tranquilidad en el verde para centrarse en solucionar todos los problemas que rodean a la entidad hoy la preocupación de todos los recreativistas está en el césped, donde su equipo no rinde, su técnico ha perdido el control y las sensaciones son cada vez más peligrosas. Pensar que el único culpable es el entrenador es simplificar mucho cuando hay futbolistas que ni antes ni ahora dieron la talla.

El choque de La Línea fue un peldaño más en la descomposición de un equipo sin brújula. Las iras se centraron sobre la figura de Ángel López, marcado como eslabón más débil en esta ley del fútbol que no perdona, pero no pueden quedar libres de culpas jugadores con un rendimiento impropio, por debajo de lo que tienen y que se ven superados en todo, incluso en factores imperdonables como la intensidad. No hace falta recordar que en Segunda B el primer punto lo da el sudor y los dos restantes se ganan con las piernas. Cuando uno no merece ni el empate tiene que reflexionar.

El Recre tiene un problema muy serio, que trasciende el cambio en el banquillo ejecutado ayer. La triste imagen en La Línea exige medidas. La bronca de los aficionados a la salida del campo evidenció además una fractura con el pilar más sólido de los últimos años, el que lo sostuvo en sus momentos más críticos. Esa pata no puede ceder. Los jugadores tienen una deuda con ellos a la que urge dar respuesta.

El choque sobre el césped tuvo poca historia. Lo pasó muy mal el Decano en la primera media hora, donde la Balona impuso un ritmo alto que generó muchas dificultades a los albiazules. El choque se desarrolló al paso que marcó Stoichkov entre líneas. El atacante balono desarboló a un Recre al que sostuvo sus defensores. El centro del campo fue incapaz de controlar a los albinegros.

Tuvo el conjunto local un tramo de quince minutos de descontrol albiazul que pudo ser letal. Hasta cinco oportunidades claras por medio de Gato y Stoichkov. Iván Robles, titular sorprendente por primera vez esta temporada, sufrió para contener a su par. Marc Martínez evitó pronto el primer gol.

La única capacidad de respuesta recreativista la firmó Iván Agudo, muy superior todo el partido a Madrigal en su duelo particular. Del once recreativistas fue el único que ganó su pulso particular. Una evidencia más de los problemas globales e individuales. Sus apariciones mantuvieron en pie el ataque onubense hasta que superada la media hora bajó el ritmo la Balona, que mostró siempre las ideas mucho más claras. La mejor noticia fue el 0-0 al descanso.

Si alguien esperaba la sangre en los ojos tras volver del vestuario estaba equivocado. Sin espíritu, el Recre demostró que no estaba en La Línea. No aprendió nada de la primera mitad. Al revés. Volvió a ser un equipo plano, sin fútbol ninguno y a merced de su rival. No iba a dejarlo escapar de nuevo la Balona. Sus aproximaciones a la frontal tuvieron siempre una enorme sensación de peligro.

Con el choque a un ritmo más pausado la segunda mitad se convirtió en un intercambio sin fútbol durante sus primeros 15 minutos. Fue como si la Balona tantease al rival, lo observó desde una cómoda distancia, le dejó hacer para comprobar que no tenía intención de comparecer. Así hasta que llegó en el minuto 63 el gol. Estaba cantado cuando Juampe arrancó desde la banda derecha albiazul para fabricar el 1-0 en una buena jugada individual.

Roto y sin capacidad de reacción, el Decano ya fue un rival menor en manos de la Balona. Este equipo es una regalo para cualquier rival que hoy se mida a él. Si le ata sabe que con hacerle un tanto lo tiene controlado. Su capacidad para generar juego con las armas ofensivas que tiene es nula y su depresión es tal que al primer varapalo se hunde. Tras encajar un gol la única duda que hoy por hoy genera el Recre es el saldo final de su derrota.

En La Línea no fue diferente. Ya no hay más partido. El tanto de Elías Pérez para cerrar la cuenta en el 72 fue un despropósito absoluto. La falta de contundencia recreativista sirvió en bandeja la sentencia del choque. Con el Recre totalmente ido a la Balona le quedó la oportunidad de hacer más sangre.

Sin fútbol ni siquiera la casta apareció en un Decano muy tocado. Ángel López pagó los platos rotos. Pasa siempre. Ayer dirigió su último partido como entrenador recreativista, pero que no sirva como paraguas para liberar a quienes tienen tanta responsabilidad como el técnico. El domingo tendrán que dar la cara sin parapeto.

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