Recreativo

Solo siete jugadores del Recreativo tienen contrato más allá del 30 de junio

  • La Federación sopesa la posibilidad de terminar la Liga fuera del calendario establecido para la campaña 19/20

Isi Ros se marcha de un jugador del Atlético Sanluqueño. Isi Ros se marcha de un jugador del Atlético Sanluqueño.

Isi Ros se marcha de un jugador del Atlético Sanluqueño. / Josué Correa (Huelva)

La suspensión de todas las competiciones de forma indefinida abre un nuevo escenario, desconocido e imprevisible, dentro del fútbol español. Son varias las resoluciones que baraja la Real Federación Española de Fútbol, órgano competente para las categorías no profesionales como la Segunda División B, pero no todas ellas son positivas para el Decano. 

El Recreativo comenzó el año buscando una nueva oportunidad de ascender a través de un play off de ascenso que desde muy pronto se convirtió en una utopía. El combinado albiazul buscó engancharse a la pelea por la zona noble durante otro buen tramo de la campaña, pero, lejos de conseguirlo, terminó metiéndose en problemas clasificatorios que obligaron a la destitución de Alberto Monteagudo y a la llegada de Claudio Barragán. El valenciano vinculó su continuidad al Decano a una cláusula de renovación automática si conseguía la clasificación del Decano para la Copa del Rey, pero el propio técnico confesó que tenía muy claro desde el principio que su objetivo principal era alejar al Recre de las posibilidades de descender a Tercera División.

Antes del cese de las actividades deportivas por el coronavirus, el Recreativo seguía fuera, pero cerca del peligro, por lo que puede haber resoluciones que le beneficien más que otras. La incapacidad de determinar el momento en el que se podrá volver a competir abre distintas opciones. Una de ellas es dar la competición por terminada. Decidiera lo que decidiera la Federación con los ascensos y descensos, el Recre estaría salvado y conservaría su plaza en el Grupo IV de Segunda B. 

Lo que ocurre que, hasta ahora, la intención de todas las autoridades competentes es que las competiciones se retomen en el punto en el que se pararon. Esta medida queda dificultada por varios factores. El primero es el propio tiempo, ya que no puede realizarse estimación alguna sobre cómo evolucionarán la enfermedad en España y cuándo se podrá retomar una actividad vital normal. El segundo es que ya son más de dos semanas las que llevan los equipos sin competir y la situación se alargará, en el mejor de los casos a más de un mes. Ello significaría que a la vuelta al trabajo sería necesaria una readaptación, tanto a los entrenamientos como a la competición, con el pertinente retraso que ello provocaría en la vuelta a la disputa de los partidos oficiales.

De todas formas, el gran problema es que los contratos de los jugadores terminan el 30 de junio y sería necesaria una remodelación de la situación contractual de los futbolistas para poder seguir compitiendo más allá de esa fecha, que es una de las opciones que han puesto encima de la mesa la Liga de Fútbol Profesional y la Real Federación Española de Fútbol, respaldadas por sus diferentes delegaciones autonómicas. En el caso del Recreativo terminan contrato los porteros Nauzet Pérez y Álex Lázaro; Borja García, Carlos Martínez, Quique Rivero, José Carlos (que tiene una cláusula de renovación automática si disputa una serie de partidos), Víctor Barroso, Rubén Cruz, Óscar Ramírez y Nano, además de los jugadores que regresarán a sus clubes de origen tras terminar sus cesiones, como son Kleandro, Gustavo Quezada, Cristian Martínez, Isi Ros e Irizo. Así solo tendrían contrato en vigor a partir del 30 de junio Morcillo, Alberto Martín, Quiles, Chuli, Diego Jiménez, Cera y Gerard Vergé.

La legislación vigente permite negociar con otros clubes a partir del 1 de enero, por lo que puede haber jugadores del Decano que terminen contrato que ya tengan apalabrado su futuro con otra entidad, igualmente los jugadores cedidos tendrán que acabar la temporada sabiendo que en pocos días tendrán que regresar a la disciplina de sus clubes de origen. Ello implicará un alarde de profesionalidad para terminar la temporada cumpliendo el redireccionado objetivo de la permanencia sin sobresaltos en Segunda B.

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