Crónica del Recreativo-Melilla

El valor de las áreas marca el destino (0-1)

  • Un error de Diego Jiménez condena al Decano en el único disparo a puerta de un rival que fue inferior. Caye Quintana tiene el 1-0 segundos antes del tanto visitante pero no acierta ante Dani Barrio

Caye Quintana y Alberto Quiles se lamentan de la ocasión más clara del partido. Caye Quintana y Alberto Quiles se lamentan de la ocasión más clara del partido.

Caye Quintana y Alberto Quiles se lamentan de la ocasión más clara del partido. / Alberto Domínguez (Huelva)

El fútbol se decide en las áreas. Es una máxima tan antigua como el balón. Los metros finales marcan la diferencia. Los estilos definen el camino que se toma hasta llegar a la zona de definición, pero es ahí donde se firman las victorias y las derrotas. Ya sea el modelo Mourinho o el de Guardiola, como antítesis populares de las dos concepciones habituales de este deporte, al final todo se resumen en lo que sucede esos extremos del campo. En esa suerte suprema es donde la calidad se siente, donde la capacidad se nota y donde sin red no hay margen para el error. Ahí los que están arriba en la tabla no perdonan.Ocasiones puede haber diez, cien o una, como la que tuvo el Melilla. El equipo que domina las áreas tiene el partido en su mano. Apenas un minuto del duelo de ayer serviría para explicarlo. En los segundos que van de la parada de Dani Barrio al tanto de Yacine se define la realidad del fútbol. Dos jugadas de área a área sin respiro. Dos acciones marcadas errores albiazules y aciertos norteafricanos. Dani Barrio y Yacine están atinados. Caye Quintana, Quiles y Diego Jiménez no lo están. Fue todo el partido en apenas un minuto. El Recre puso el juego, el Melilla el acierto. Los tres puntos volaron del Nuevo Colombino. Difícilmente con menos se pueda obtener más. Esta categoría es así de dura, de traicionera, de injusta y como la queramos llamar, pero cuanta menos elaboración existe más determinante es lo que sucede en las áreas porque el margen para reconstruir es prácticamente mínimo. Ninguno de los 4.000 valientes presentes podía explicarse camino de su casa el marcador. Tampoco lo hizo Luis Carrión, honesto al reconocer la superioridad albiazul. El equipo que lo hace casi todo bien fue inferior al Decano en casi todo menos en un detalle determinante: acertó la que tuvo. Si las derrotas pueden ser útiles de verdad, más allá del consuelo que implica la expresión popular, la de ayer debe servir para entender que con partidos así ganará más que perderá el Recre. No fue el Decano del Malagueño o del Almería B. Fue por primera vez en la temporada un equipo que quiso proponer más que el contrario, que trató de tener el mando con la pelota. El marcador no empañó su voluntad. La inteligente grada del Nuevo Colombino lo agradeció, premió el esfuerzo y regaló su comprensión tras el pitido final. Es un camino que tiene recorrido.El cambio de Salmerón dio frutos desde el pitido inicial. La salida de Borja Díaz para la entrada de Quiles por detrás de Caye además de una intención clara por incomodar al rival elevaron las prestaciones albiazules. El Recre que se midió al Melilla fue mejor que el Recre de las últimas semanas a pesar de la derrota. Fue el único que propuso algo, quiso generar más y a diferencia de los anteriores partidos en casa no vivió a merced de un rival que, eso sí, demostró un oficio fuera de toda duda para una vez tener el marcador de cara gestionar con inteligencia el partido.En buena primera mitad faltaron las ocasiones. Con balón mostró sentido, criterio y una mayor profundidad que en semanas anteriores. El pecado fue la ausencia de ese pase final que diese sentido a todo lo demás para traducir el dominio en peligro. La única ocasión en 45 minutos fue albiazul con un remate de Quiles en el minuto 20 que se marchó rozando el palo tras el saque un córner. Con más pegada habría puesto el duelo de cara. Víctor Barroso y Andrade dominaron su costado mientras en el centro Llorente y Tropi ganaron la batalla. Más le costó a Caye con los centrales visitantes. El juego albiazul fue como el sol que aparecía y desaparecía durante la mañana para terminar por despedir el partido con un diluvio. Los únicos momentos que tuvo el duelo fueron de los locales, a los que les faltó continuidad para doblegar a un bien plantado Melilla, que concede muy poco atrás. El gol estuvo en las botas de Caye Quintana en el minuto 52. El isleño firmó una magnífica contra asociándose con Quiles. El movimiento de Quintana fue espectacular. El pase final que recibió no lo fue tanto. Algo forzado se plantó ante Dani Barrio para encontrarse con la providencial parada del portero norteafricano. Falló en el área atacante y lo hizo en la propia segundos después. Diego Jiménez le pegó mordida en un despeja para dejar un balón muerto para que Yacine fusilase a Marc Martínez. Dos fallos en las áreas, dos aciertos en las áreas, en ataque y en defensa definieron el encuentro. Se sobrepuso pronto el Recre al varapalo. Al equipo de Salmerón cabe reconocerle su voluntad y tesón. Si fue mejor antes del gol, no se descompuso después de él. Entendió que su camino de no debía variar. En 53 minutos había demostrado ser superior al Melilla. Insistió en esa vía. Su rival dejó muy claro que no le iba el intercambio de golpes. Los de Carrión se habían encontrado con el 0-1 de forma inesperada. Con el 0-0 decepcionó la pobreza de su apuesta. Con el marcador a favor demostró el oficio necesario para estar arriba. Mientras el Recre lo hizo por tratar de alcanzar al menos la igualada, su oponente gestionó el duelo. Las interrupciones fueron constantes, así como la solidez defensiva necesaria para evitar que el balón frecuentase la zona en la que de verdad podía pasar algo.El Recre lo puso todo, movió sus piezas y se vació por un empate que no llegó. El cuero rondó mucho el área de Dani Barrio sin que en realidad las ocasiones de gol fuesen reales salvo un golpeo de Carlos Martínez rozando el palo y un claro penalti a Caye Quintana no pitado. El Decano bregó hasta que se quedó sin fuerzas, hasta que agotado hincó la rodilla y recibió el merecido reconocimiento de su grada.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios