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Un castigo exagerado

  • El Recre pierde dos puntos ante un rival netamente inferior

  • Caye adelanta al Decano en el primer minuto y Koyo, en un saque de esquina, iguala en el único tiro a puerta jumillero

Marc Caballé busca un balón dividido ante la presencia de Aaron Simpson en un lance del encuentro de ayer. Marc Caballé busca un balón dividido ante la presencia de Aaron Simpson en un lance del encuentro de ayer.

Marc Caballé busca un balón dividido ante la presencia de Aaron Simpson en un lance del encuentro de ayer. / fotos: alberto domínguez

Puede que el Recre tenga algunos defectos, que los tiene, y puede que no encuentre una continuidad en su juego como para pasar por encima a ningún equipo de la categoría, pero el cuadro de Salmerón está recibiendo mucho más castigo del que merece en las últimas semanas. Ante el Jumilla el Decano arrancó el partido como si le fuera la vida en él y necesitó poco menos de un minuto para acabar con su sequía goleadora.

Casi sin tiempo para que el público se terminara de acomodar, Iago Díaz agarró el balón en el costado derecho y envió un servicio al corazón del área para que apareciera el pichichi recreativista, Caye Quintana, que, de primeras, ajustició a su exequipo. El Recre había conseguido cambiar por completo el escenario del partido. De las dudas, los murmullos, la frustración... Se pasó a un estado de euforia que desencadenó en una media hora de superioridad recreativista muy manifiesta. Tanto es así que en la siguiente jugada del encuentro Quiles acudió al espacio a la espalda del lateral zurdo Migue Marín y puso un centro raso que Iago Díaz empaló al poste de la portería de Simón.

El Jumilla se tambaleaba sobre la lona, desbordado en sus parcelas defensivas y sin capacidad para poder estirarse ni generarle incertidumbre alguna al Recre. El Decano recuperó la amplitud por la derecha con Iago Díaz, pero la ausencia de Pablo Andrade le restó potencial ofensivo por la izquierda, donde actuó Diego Jiménez, que rayó a un gran nivel defensivo, pero que tenía las limitaciones lógicas de actuar a perfil cambiado.

El paso de los minutos fue dejando un Recre poderoso, con un dominio insultante y una capacidad abrumadora de recuperar el balón tras cada pérdida. Buena culpa de ello la tuvieron Tropi y Traoré, que, a través de su músculo, mantuvieron erguido al Decano en el encuentro. Sin embargo, el fútbol albiazul comenzó a morir en la zona de tres cuartos y Simón no volvió a aparecer en el resto del primer acto.

El Jumilla se fue vivo al túnel de vestuarios, a pesar de que la sensación que transmitió era de ser un equipo blando, entregado y a merced del Recreativo. El cuadro murciano no cambió demasiado tras el descanso, mientras que el Recre buscó reactivarse, pero sin la capacidad de encontrar la efervescencia del inicio del encuentro. Entonces el partido entró en barrena, ni el Recre era capaz de tener una circulación con velocidad suficiente como para romper las líneas del rival ni el Jumilla terminaba de dar un paso adelante como para complicar la vida al Decano.

La única manera en la que parecía que podía peligrar el partido para el Recreativo era el balón parado. Y así fue. Los visitantes aprovecharon uno de sus escasos saques de esquina en el encuentro para igualar la contienda. Corría el minuto 68 cuando un lanzamiento de córner desde la derecha fue peinado y prolongado por Lolo Plá involuntariamente y rematado en el segundo gol por Koyo, que se anticipó a Pina en el remate. Sin tirar a puerta el Jumilla había conseguido devolver las tablas al electrónico y, de paso, revertir el entorno recreativista.

Tras el tanto del empate no hubo una sola cabeza que no recordara que el Recreativo llevaba un mes sin ganar, a lo que había que unir que el Decano había demostrado ser mucho mejor equipo que el Jumilla durante más de una hora. Ello terminó desquiciando al equipo onubense. Ni la búsqueda de presencia ofensiva con la entrada de Alberto Ródenas ni el plan de Salmerón de devolver la amplitud con la de Víctor Barroso dieron estabilidad al Decano, que se dedicó a buscar el segundo gol con más corazón que cabeza y fútbol. Aún así, Caye Quintana fue capaz de empalar un balón en el vértice del área de meta a la media vuelta, pero se encontró con la mano salvadora de Simón, que impidió el doblete del isleño.

El Recre quiso, pero no pudo, entre otras cosas porque cayó en errores de ejecución muy básicos. Los albiazules ya no tuvieron la pausa necesaria para poder llegar al campo contrario y se terminó rompiendo. De una parte quedaron los defensores, Tropi y Traoré y de la otra los jugadores de ataque. El problema volvió a ser que el Recre acumuló mucha gente por dentro y que Lolo Plá, Caye Quintana y Alberto Ródenas buscaban zona de remate, pero el único con capacidad para poner el balón en el área desde el costado era Víctor, que, para colmo de males, se estrelló en más de una ocasión con la defensa jumillera.

En medio de ese quiero y no puedo el Recre quiso marcar y se lanzó a tumba abierta a por el gol del triunfo en un saque de esquina que llegó con el tiempo ya cumplido. La ejecución del lanzamiento, como la del resto de acciones a balón parado del choque, no fue buena y ello dio lugar a una contra del Jumilla que acabó en una concatenación de errores albiazules, lo que terminó de desquiciar a la hinchada local. No hubo tiempo para más. El choque se acabó y el equipo se marchó a los vestuarios con gestos de desaprobación desde la grada.

Van cinco encuentros sin ganar, que se antojan muchos para un equipo que no termina de ser peor que sus rivales, pero que está siendo penalizado duramente por sus contrarios.

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