CD Badajoz - Recreativo

Puro estilo Segunda B (0-1)

  • El Decano aprovecha un solitario tanto de Caye Quintana al borde del descanso para sumar su segunda victoria y colocarse líder de la categoría

  • Enorme ejercicio de fiabilidad albiazul

Iago Díaz retiene el cuero en la zona del banderín de córner ante la presión de un jugador del Badajoz. Iago Díaz retiene el cuero en la zona del banderín de córner ante la presión de un jugador del Badajoz.

Iago Díaz retiene el cuero en la zona del banderín de córner ante la presión de un jugador del Badajoz. / fotos: josé luis tenor

0-1 y para casa. ¿Quién necesita más? Seis de seis con dos onubenses como goleadores y el Recre como líder del grupo IV de Segunda B. Mejor, imposible. Otro de esos partidos con el ADN de la categoría puso a prueba al Decano para demostrar que este equipo ofrece garantías. Queda un mundo por delante, pero hacía mucho que no daba alegría abrir el periódico y buscar la clasificación. Hoy da gusto hacerlo.

Cambios esperados y otros sorprendentes en el once inicial de Salmerón en el Nuevo Vivero. Avisó que los habría y todas las miradas se centraron en Iago Díaz para dar entrada a Lolo Plá. Fue Carlos Martínez el descartado finalmente por unas molestias. También atrás hubo movimientos con la suplencia de Diego Jiménez para que se estrenase Iván González. Parece que el técnico tiene claro que en condiciones normales el ex del Wisla formará junto a Israel Puerto. Fueron las dos novedades en un once que en estructura se mantuvo similar al que venció al Don Benito.

Los dos equipos plantearon una batalla con armas similares. Tanto el Badajoz como el Recre decidieron cerrar los espacios para jugar el duelo en los menos metros posibles. Quiso Patxi Salinas que su equipo tuviese más la pelota. No le importó mucho a un Decano sólido y cómodo, que hace de la consistencia un arma. A este Recre hacerle un tanto no va a ser nada sencillo. Tiene fortaleza de sobra para vivir esas situaciones. Así fue durante los primeros 15-20 minutos.

La primera ocasión clara de peligro se resistió hasta el minuto 22 con ajustado lanzamiento de Lamarca que se marchó rozando el palo. El Badajoz apretó, se liberó de la presión albiazul. Francis Ferrón poco después de cabeza hizo emplearse a fondo a Marc Martínez. Fueron minutos de mayor claridad blanquinegra. Al Recre le faltó la conexión con sus hombres de arriba para permitir salir y respirar tras cada robo. Le duró poco la pelota, lo que permitió a su rival ganar metros para meter cada vez más atrás al Decano. La desconexión con los atacantes albiazules hizo que poco a poco se abriese un abismo en el centro con un conjunto albiazul demasiado largo que aprovechó el rival.

Salmerón se dejó la garganta en la banda pidiendo pausa a sus hombres con la pelota. Con demasiadas imprecisiones y prisas cada vez que robaba no había forma de construir. Le vino bien el descanso para beber agua a la media hora. Cortó el ritmo al mejor Badajoz. Duró poco el respiro. El enorme hueco en el centro siguió siendo letal para los onubenses. Lo mejor para el Recre fue comprobar que su rival con más posesión no era capaz de aprovechar la fase de superioridad. Como sucedió ante el Don Benito la falta de profundidad por las bandas condenó a los albiazules a un fútbol muy plano que les valía para contener, pero difícilmente le daría para aspirar a algo más salvo que el Badajoz cometiese un error. Y llegó al borde del descanso. Un balón perdido en la frontal de los pacenses lo aprovechó Caye Quintana. Se encontró con espacio ante dos defensores, se fue del primero y ante la salida del meta se la colocó al fondo de la portería. Es la Segunda B. No hay que merecerlo, hay que meterlo.

Salinas tuvo que mover su banquillo. Dio entrada a Damián Petcoff para dotar de más pegada a su equipo. El marcador lo obligó a descubrirse con 45 minutos por delante. El escenario era muy claro. El Badajoz trataría de lograr la igualada con protagonismo, mientras al Recre la fisonomía del partido le iba de maravilla para sus características.

Era de esperar un partido más dinámico en la segunda mitad. Si el Badajoz se descubría y el choque se volvía de ida y vuelta, mejor Marc Caballé que Borja Díaz. Así lo interpretó en la banda José María Salmerón. Colocó al catalán en el campo para aprovechar el movimiento de Patxi Salinas.

Pronto quedó de manifiesto un elemento clave en los inicios de temporada y más con el tremendo calor en el Nuevo Vivero: el físico. Llevar el peso del choque suponía un desgaste añadido para el Badajoz. Si el Recre sabía controlar, y eso este Decano parece hacerlo de maravilla, le valdría con dosificar para madurar a su oponente. Tuvo el 0-2 Lolo Plá en la primera salida rápida albiazul a la hora de partido. Llegó fundido al área de Royo.

El Badajoz aceleró. No le quedaba otra. El Nuevo Vivero enchufó a los suyos. Hasta cuatro lanzamientos de esquina consecutivos fue capaz de sacar el Badajoz en la fase de mayor acoso para el Recre. Salmerón le metió oxígeno al equipo con Alberto Ródenas para tratar de aguantar la pelota arriba. Fue valiente el técnico, que ante la tentación de meter un defensor o poblar el centro optar por la pólvora. Completó la operación cuando a falta de 20 minutos sentó al agotado Caye para dar su sitio a Víctor Barroso.

Si en la primera mitad le vino bien al Decano el descanso para beber, no fue así en la segunda. Le permitió al Badajoz despejarse para el último cuarto. Patxi Salinas hizo dos cambios en ese instante con todo lo que le quedaba en el banquillo sobre el césped. Salmerón insistió una y otra vez en la necesidad de salir.

El partido estuvo en un remate recreativista. Una falta botada con el guante de Víctor Barroso lo cabeceó Llorente y Royo hizo la parada de la noche. Era el minuto 82. Llevaba media hora de ataque monocolor el choque, pero las dos ocasiones más claras las había tenido el Decano.

Al Badajoz se le fundieron los plomos. Incapaz como era de mantener el ritmo de su juego, vio como el Recre mandaba ya en el electrónico y en el césped. Sólo un accidente podía impedir la segunda victoria albiazul. Pero a este Recre esas cosas difícilmente le pasarán. Tiene una fiabilidad que alimenta la ilusión.

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