Melilla-Recreativo · la Crónica

Ahora le falta mirar al otro área (0-0)

  • El Decano encadena un nuevo empate sin goles gracias a su firmeza defensiva, pero muestra una ambición muy tibia

  • Una ocasión de José Alonso a los 30 segundos fue lo más peligroso de los albiazules

El Melilla-Recreativo El Melilla-Recreativo

El Melilla-Recreativo / Tenor/ Foto Guerrero ( Diario Melilla Información)

La capacidad defensiva del Decano está fuera de toda duda. El partido de Melilla fue un claro ejemplo de lo que un equipo sólido y serio puede ofrecer para guarnecer su portería. Es un gran pilar sobre el que construir un bloque. Pero el fútbol consiste en marcar un gol más que el contrario y esa última parte parece que todavía no la ha asumido el Recre. En su situación sumar un punto en Melilla no es mal resultado. Tampoco lo es mostrarse rocoso y firme. El problema es el déficit que arrastra y que en casa no es capaz de hacer buenos partidos como el de ayer. Si le gana al Granada B el domingo habrá convertido en un gran resultado el del Álvarez Claro. Si no lo hace habrá perdido otra semana inmerso en la pelea por la permanencia en Segunda B.

Una ocasión clara de gol a los 30 segundos. Ahí pudo acabar el partido porque hasta el 90 no hubo más que pelea, lucha, brega y un respeto mutuo que fijó el marcador inamovible. Podrían haber jugado una semana que ninguno de los dos hubiese macado.

Pavón hizo una apuesta sorprendente. Tras una semana de pruebas insatisfactorias se decantó por Adri Díaz en el centro del campo. Al técnico no le convencieron ni Pape ni Bonaque. Prefirió darle galones al canterano, que hizo de pivote defensivo con De Vicente y Fran Machado como escuderos. Junto al mediocentro fue la presencia de Arturo de inicio la gran novedad. El moguereño fue titular por primera vez por méritos propios y no como consecuencia de un percance. Su rendimiento en las semanas anteriores le dio la oportunidad.

Con esos mimbres optó Pavón por contrarrestar a su rival sin encerrarse. Lejos de atrincherarse para salir al contragolpe quiso ser protagonista del encuentro. Cogió el timón para marcar el ritmo del duelo en un duelo de igual a igual. A los 30 segundos ya tuvo la primera oportunidad clara el Decano con un gran control de Rubén Mesa y asistencia a José Alonso que con todo para empujarla le dio mordida. No está el Recre para dejar escapar ocasiones así. Se llevó 89 minutos recordándola.

El Melilla insistió mucho en el juego aéreo. Uribe le da peso al fútbol directo y para contrarrestarlo Pavón lo vio claro. Con Luzardo el Decano cuenta con un torreón atrás. Su duelo con Cubillas fue intenso y positivo. Diferente es la salida del esférico, donde la falta de Bonaque se hizo sentir. Los norteafricanos sometieron a un asedio constante con centros laterales y balones en largo infructuoso. El cuadro local estuvo incómodo durante el arranque. No esperaba un Recre tan contestón y ambicioso.

Con ello equilibró el duelo ante un Decano que necesitaba el correr de los minutos para asentarse. El Melilla no despertó hasta el minuto 18 cuando en una contra Sufián aprovechó el desajuste albiazul para golpear desde la frontal. Mientras el duelo fuese un pulso en el centro del campo el riesgo era mínimo. La mejor noticia era que no pasara nada. Los dos equipos se fueron contagiando y el ritmo del choque bajó. La intensidad derivó en imprecisión.

Se activó el Melilla en los diez últimos minutos de la primera mitad. Lo hizo a base de físico y con Sufián entre líneas. Rafa de Vicente se pegó a Adri Díaz. Más problemas tuvo Javi Cantero para cerrar su banda ante Santi Luque. Ofensivamente la capacidad de respuesta albiazul fue escasa. Controló bien, pero cuando le tocó dar un paso al frente le costó un mundo llegar hasta Dani Barrio. Diferente es cerrar tu área que pretender buscar la contraria.

Mientras el choque se desarrollase por ese camino sería difícil la victoria recreativista, pero el empate no peligraba. Les tocaba a los técnicos decidir. Tanto Uribe como Pavón tenían que asumir riesgos o dar por válido el escenario para esperar un fallo que lo decantase. Jugar al error sin forzarlo es una condena al 0-0.

El Melilla ganó unos metros. Adelantó líneas para forzar al Decano a replegarse más próximo a su área. No generaba nada salvo las apariciones de Santi Luque y Sufián, pero su poderío físico convertía cada pelotazo en una incertidumbre. Luzardo respondió a todo lo que pudo con solvencia. Quedó claro que Uribe daba la orden de asedio. Córners, faltas laterales, saques de banda, pelotazos… No necesitó fútbol el Melilla para meter el miedo en el cuerpo al Recre durante la única fase de intranquilidad que tuvo.

Pavón replicó con Iván Aguilar en el campo. El técnico buscó alargar a su equipo para forzar a la defensa local a resguardarse y así aliviar la presión sobre el centro del campo. Miguelito se metió por dentro para lanzar las contras albiazules. El Melilla siguió a lo suyo a base de colgar balones y forzar saques de esquina.

El delantero albiazul generó peligró con su movilidad y con ello forzó al rival a recular. Rafa de Vicente en una de sus galopadas lanzó el primer susto recreativista en una hora de partido. Estaba claro el plan de Pavón. No iba a consentir que el duelo se partiese. Cada vez que sucedió perdió el Decano. Las posibilidades albiazules pasaban por un choque cerrado, de control y esperar una oportunidad. A esa carta se la jugó y no le salió.

Melilla: Dani Barrio, Mahanan, Jilmar, Richi, Sánchez, Nando, Santi Luque (Yuri 84’), Prieto, Aznar, Sufián (Kiu 81’)  y Cubillas (R. Sánchez 71’).

Recreativo: Arturo, Iván Robles, José Alonso, Luzardo, Javi Cantero, Adri Díaz, Rafa de Vicente, Núñez, Miguelito, Fran Machado (Iván Aguilar 55’) y Rubén Mesa (Ernesto 75’) .

Árbitro: Pérez Muley (madrileño). Mostró amarilla a Cubillas (53’), por el Melilla; y a Iván Aguilar (54’), Adri Díaz (67’), Ernesto (88’), por el Recreativo.

Incidencias: Encuentro disputado en el Álvarez Claro de Melilla ante unos 500 espectadores. Terreno de juego irregular y algo blando. El Decano jugó con la segunda equipación dorada por la coincidencia de colores con el conjunto local.

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