Pesca deportiva

El arte de pescar la lubina en la costa de Huelva en las condiciones más adversas

  • El experto ayamontino Antonio Correa recomienda las playas y las desembocaduras de ríos

  • La captura de esta especie en invierno, y de la corvina en verano, completan el calendario

Del fútbol a la pesca. Ese fue el extraño salto que, por los designios del destino –o lo que es lo mismo, por las casualidades de la vida– dio no hace mucho tiempo Antonio Correa, este ayamontino de 34 años de edad que, compitiendo en la Tercera División del fútbol español en las filas del club de su ciudad, sufrió una grave lesión de menisco cruzado que lo obligó a apartarse de la competición.

Actualmente trabaja como responsable del departamento laboral de una asesoría en Ayamonte, pero confiesa que su verdadera pasión ha sido “desde pequeñito” la pesca deportiva. Y dentro de ésta, la modalidad del surfcasting, afición a la que no pudo dedicar todo el tiempo que hubiese deseado durante su etapa como futbolista, y a la que, desde su lesión, se ha entregado en cuerpo y alma.

Tanto es así que desde hace aproximadamente un año y medio tiene su propio canal de Youtube, Live fishing [Vive la pesca, en inglés], donde atesora 6.100 seguidores, para los que es ya uno de los principales referentes en materia de captura de corvinas y lubinas desde la orilla.

No obstante el auténtico detonante, lo que realmente llevó a Antonio a aficionarse a dicha actividad, fue observar cómo acudían a Ayamonte numerosos aficionados a dicha actividad, los cuales capturaban aquí “muy buenas piezas”. Fue entonces cuando se preguntó: “Si toda esta gente que viene de fuera puede hacer estas capturas, ¿por qué no voy a poder hacerlo yo, que, además, tengo el mar prácticamente a las puertas de casa?”.

A partir de ahí comenzó a formarse, ya que “hasta hace muy pocos años esta actividad estaba rodeada de secretismo y oscurantismo”, lo cual, “a raíz de la irrupción de los canales de pesca en Youtube, afortunadamente ha cambiado muchísimo y ahora es mucho más abierta y accesible a todos”. Fruto de su formación se dio cuenta de que, con el aprendizaje, “los resultados empiezan a llegar”. Fue entonces cuando, al menos en su caso, el surfcasting “dejó de ser una simple afición para convertirse en una auténtica pasión” que le tiene “totalmente atrapado”, hasta el punto de que actualmente necesita todas las semanas su “dosis de esta droga”.

Para Antonio Correa de nada sirve tener el mejor equipo de pesca si no se tiene formación Para Antonio Correa de nada sirve tener el mejor equipo de pesca si no se tiene formación

Para Antonio Correa de nada sirve tener el mejor equipo de pesca si no se tiene formación / Jordi Landero (Ayamonte)

Confiesa que en materia de pesca deportiva le gusta todo, pero “muy especialmente” la captura de lubinas desde la orilla de la playa, en zonas de corriente y en espigones. Su segunda preferencia está en la pesca de la corvina, igualmente desde la orilla, la cual empezó a estudiar hace ahora dos años, sobre todo porque le permite pescar durante todo el año: la lubina en invierno y la corvina en verano.

Antonio Correa es ya, pues, todo un experto en la lubina, una especie “más de invierno”, ya que suele soportar aguas con entre 12 y 20 grados de temperatura. Y aunque también se da en verano, para capturarla habría que ir a aguas mucho más profundas y más gélidas que la de la orilla de la playa, o a zonas con mucha corriente, factor que también atenúa las altas temperaturas.

Antonio correa, pescador Surfcasting especializado en la lubina / Jordi Landero

Para Correa, las condiciones óptimas para la pesca de esta preciada especie pasan por que haya bastante oleaje y espuma, corrientes y vientos de mar hacia tierra, los cuales “si vienen un poquito en diagonal a la línea de costa, mucho mejor”.

De esta forma, a una distancia de entre cinco y diez o quince metros desde la orilla, podemos encontrar incluso las más grandes lubinas, con pesos de 7 a 10 kilos. Si a lo anterior se suma una segunda rompiente un poco más alejada de la orilla, también con espuma, “mucho mejor porque ahí también habrá lubinas”.

Hasta el momento, su ejemplar más grande de esta especie pesó unos ocho kilos y lo capturó en el espigón de Punta del Moral (Ayamonte).

Antonio Correa en el espigón de Punta del Moral Antonio Correa en el espigón de Punta del Moral

Antonio Correa en el espigón de Punta del Moral / Jordi Landero (Ayamonte)

Su pasión por la lubina viene dada, afirma Correa, por ser una especie que “te da la oportunidad de superarte y ponerte a prueba cada día, no tanto por la intensidad de la lucha y la resistencia que ofrece, la cual no es excesiva, sino, sobre todo, por las adversas condiciones meteorológicas en las que suele capturase: es invierno y, por tanto, hace mucho frío y viento, y terminas empapado”.

Las mejores zonas de la costa onubense para la captura de esta especie son, para Antonio Correa, el espigón de Punta del Moral, las desembocaduras de las rías –como es el caso de El Portil–, o las playas de Piedras Negras, Cuesta Maneli o Parador de Mazagón, entre otras.

Para la pesca de la corvina, por el contrario, se requieren aguas un poco más cálidas, aunque nunca por encima de los 21 o 22 grados. De hecho, explica Correa, en agosto comienzan a regresar a alta mar desde el interior de los ríos y rías de la provincia onubense –Huelva, Piedras, Carreras o Guadiana– donde han acudido a desovar entre mayo y junio, siendo por ello las fechas idóneas para su captura entre junio y julio, que es cuando más cerca están de la costa, o en las desembocaduras de dichas rías y ríos.

El pescador de surfcasting ayamontino lanza una de sus cañas El pescador de surfcasting ayamontino lanza una de sus cañas

El pescador de surfcasting ayamontino lanza una de sus cañas / Jordi Landero (Ayamonte)

Por otra parte, las condiciones ideales para la captura de esta especie en las playas son prácticamente las mismas que para la lubina, aunque con una intensidad de viento mucho más leve: “No excesivamente fuerte, pero sí el suficiente para rizar la superficie del mar”, en palabras de Antonio Correa.

También pueden ser buscadas en el interior de las rías y ríos de la provincia, ya que como la lubina, son especies que soportan aguas con muy bajos índices de salinidad. En este sentido, explica el experto, se han capturado ejemplares hasta en el puente de Triana (Sevilla), o en Sanlúcar de Guadiana.

Tal es la afición de este ayamontino por el surfcasting, que con el objeto de no parar a lo largo de todo el año, cuenta con un preciso calendario de pesca: de diciembre a marzo se dedica a la captura de la lubina; de abril a julio a la corvina; de agosto a octubre a la dorada; y en noviembre a la baila; para reiniciar de nuevo el ciclo en diciembre con la lubina.

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