Cartaya

Un niño de 8 años llama a limpiar La Ribera al ver que "los peces comen basura y se mueren"

  • Una veintena de vecinos responden a la cita y se suman a una batida en el paraje del Piedras

El equipo de voluntarios y las bolsas de basura recogidas. El equipo de voluntarios y las bolsas de basura recogidas.

El equipo de voluntarios y las bolsas de basura recogidas. / J. Landero (Cartaya)

Con tan solo 8 años de edad, Ilan Benítez García, natural y vecino de Cartaya, ha promovido una campaña de limpieza del conocido paraje de La Ribera, un estero del río Piedras que llega hasta el propio casco urbano de la localidad y al que acude muy a menudo a jugar con su familia. Y es que el pequeño observaba, según sus palabras, que “los peces comen basura y se mueren”.

Así lo señaló su madre, Raquel García Angulo, quien añadió que el pequeño Ilan llevaba ya más de un año proponiéndole formar una patrulla de limpieza de La Ribera, lo cual anunció en las redes sociales para el pesado fin de semana.

Casi una veintena de vecinos respondieron a la llamada y se sumaron a una batida de limpieza en dicho paraje, donde “suele acumularse muchísima basura que nadie retira”, a pesar de su belleza y de la importancia sentimental que tiene para muchos cartayeros, especialmente para los más mayores, ya que esta fue durante años el puerto y la playa natural de Cartaya.

La batida, que apenas duró una hora y media porque la lluvia hizo acto de presencia, se saldó con la retirada de varios centenares de kilos de basura, que alojaron en una veintena de sacos de plástico. La limpieza se centró en la parte de marisma situada a la izquierda del embarcadero de madera que hay en dicho paraje.

La próxima convocatoria será después de Semana Santa y será en la otra parte del embarcadero

No obstante, según Raquel García, la idea de Ilan es convocar en próximas fechas nuevas batidas de limpieza en La Ribera, ya que el principal objetivo de su pequeño pasa fundamentalmente por “concienciar a quienes hacen uso del paraje, para que al menos se lleven la basura que generan cuando acuden allí a pasar el día o un rato de ocio”.

La próxima convocatoria “la vamos a dejar para después de la Semana Santa”, ha precisado Raquel García, cuando “creemos que puede haber más gente porque el tiempo estará mejor y porque muchos vecinos querrán seguir el ejemplo de un niño de solo ocho años”.

Entonces, concluye, procederemos a limpiar la otra parte del embarcadero, hasta llegar a la barriada de El Almendral siguiendo el regajo y el cauce del estero, aguas adentro”.

Numerosos vecinos ya han anunciado su participación en próximas batidas de limpieza nada más subir los participantes a las redes sociales fotografías de la iniciativa.

Niños recogiendo basura en La Ribera Niños recogiendo basura en La Ribera

Niños recogiendo basura en La Ribera / J. Landero (Cartaya)

Muchos de ellos coincidieron en señalar que es una pena que tan simbólico lugar para los cartayeros se encuentre “en un estado de abandono y suciedad lamentable”.

Si hay un lugar en Cartaya capaz de aunar una marcada conciencia identitaria colectiva entre la gran mayoría de los vecinos, sin duda se trata de La Ribera. Sólo su nombre, La Ribera de Cartaya, ya resulta tremendamente evocador para muchas cartayeras y cartayeros, especialmente para los más mayores, para quienes desde tiempo inmemorial, este brazo del río Piedras que se clava como una lanza en la zona más antigua de la localidad, fue epicentro de toda la actividad del municipio.

Durante mucho tiempo fue el principal canalizador de su actividad comercial, siendo un importante puerto comercial por el que entraban las mercancías del mundo exterior, y por el que al mismo tiempo salían nuestros más preciados productos agrícolas como higos, almendras u hojas de palma, entre otros.

Del mismo modo, cuando aún no existían las actuales vías de comunicación terrestre, también fue para muchas generaciones de cartayeros casi el único nexo de unión entre ellos y el resto del mundo.

Para otros muchos fue un importante centro de trabajo merced a la actividad portuaria y a los importantes astilleros que allí prosperaron. Y finalmente, también se constituyó en el más importante centro lúdico y social de los cartayeros, a los que sirvió como lugar de esparcimiento y ocio, de baño, y en definitiva de fomento de las relaciones sociales en todos los sentidos.

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