sector vitivinícola

Las cooperativas se comprometen con el viñedo de secano de Doñana

  • OnuCoop defiende el valor socioeconómico, cultural y medioambiental del cultivo tradicionall Su mantenimiento es menos costoso que otras medidas para conservar el espacio protegido

Onucoop, cooperativa de segundo grado, defiende el valor socioeconómico, cultural y medioambiental del cultivo tradicional del viñedo de Doñana, como la mejor actividad agraria sostenible de la zona. Por lo que esta debe ser económicamente rentable, medioambientalmente sana y socialmente justa. Así se ha puesto de manifiesto en el informe final del proyecto OpenNESS, ejecutado por un consorcio en el que participan más de 30 socios de diversos países de Europa, financiado por el programa FP7 de la Unión Europea.

OnuCoop centra sus esfuerzos en dos actuaciones: buscar el reconocimiento de la importancia del mantenimiento y el crecimiento del cultivo tradicional del viñedo, y que este reconocimiento se traduzca en ayudas directas al agricultor; y poner en valor comercialmente la calidad y singularidad de unos caldos distintos y únicos, por todas las razones comentadas anteriormente.

La cooperativa de segundo grado asegura que para ello se necesita un esfuerzo presupuestario y una voluntad política para cubrir las nuevas funciones de la agricultura, entre ellas la salvaguarda de los valores naturales, paisajísticos y culturales. Esta multifuncionalidad es el auténtico argumento para defender las ayudas comunitarias de muchos agrosistemas poco adaptados a la competitividad de los mercados, entre los que cabe citar el valor medioambiental de los viñedos de Doñana.

En estos momentos, su mantenimiento desde el punto de vista económico, es menos costoso que asumir otras medidas necesarias para la conservación del Parque Nacional y Natural de Doñana, que serían necesarias si se perdiera este cultivo en el entorno.

Las cooperativas vinícolas de primer grado de las poblaciones de Almonte, Bollullos, La Palma, Manzanilla, Rociana y Villalba, que pertenecen a la de segundo grado OnuCoop, cultivan prácticamente el 100% de la vid en la Reserva de la Biosfera de Doñana, utilizando métodos tradicionales, que aportan al espacio natural regulación climática, control de la erosión, contribución a la formación de suelo y aportación de hábitats para especies entre otros.

El cultivo tradicional del viñedo en secano en los municipios vinculados con Doñana, supone una expresión heredada de su forma de vida, actuando como un elemento cohesionador entre ellos.

El objetivo del proyecto OpenNESS es analizar las posibilidades que ofrece el marco de los servicios de los ecosistemas para mejorar la gestión ambiental, la planificación territorial y el uso de los recursos naturales.

El caso de estudio número 19 del proyecto OpenNESS centrado en los viñedos tradicionales de Doñana, ofrece un claro ejemplo donde el marco de los servicios de los ecosistemas puede usarse para mejorar la gestión ambiental y a la vez repercutir positivamente en la situación socioeconómica impulsando de nuevo los viñedos tradicionales y su multifuncionalidad.

El resumen del informe final de dicho proyecto habla de la fragilidad de los ecosistemas de Doñana, y la proximidad de los campos de agricultura a los espacios protegidos, hacen del cultivo tradicional del viñedo la única alternativa agraria preservadora de los ecosistemas de este Espacio Natural.

En el geosistema de Doñana, el viñedo fija los suelos, evita la erosión y con ello frena la colmatación de los arroyos y cauces que vierten a la marisma, por ello la desaparición de este cultivo incide negativamente en el resto del espacio. Además en el entorno de las zonas forestales, la vid se distribuye en un mosaico que actúa como refugio de especies cinegéticas y como cortafuego; desempeñando una labor clave como corredor ecológico, facilitando el tránsito de la fauna y favoreciendo la conectividad biológica entre las distintas zonas agrarias y las del parque de Doñana.

El cultivo tradicional del viñedo de Doñana, aglutina funciones y valores que superan con mucho su papel como productor agrícola, es un cultivo unificador, cohesionador en el plano de las relaciones familiares y territoriales, forma parte de la columna vertebral de un espacio que quiere ser referente nacional y europeo de la práctica eficiente de la sostenibilidad. Además, permite mantener vivas prácticas agrícolas tradicionales, muchas de ellas en riesgo de desaparición. Uno de los principales objetivos del proyecto OpenNESS es contribuir a la elaboración de propuestas concretas de gestión que se diseñen en colaboración directa con los actores interesados.

Las medidas propuestas por el comité han sido mejorar la comercialización, el ecoetiquetado, favorecer el enoturismo, pago por servicios ambientales, ayudas directas al agricultor, potenciar la concienciación social de los beneficios ambientales y culturales y políticas fiscales.

El arranque de viñedos fomentado por la UE, el bajo precio de la uva, la falta de relevo generacional y la sustitución por otros cultivos más rentables, aunque necesitados de mayores insumos y con repercusiones más negativas en relación con los aspectos medioambientales; han hecho del cultivo tradicional del viñedo una especie en vías de extinción.

El papel que juega el viñedo en la conservación de los espacios protegidos de Doñana, mediante la permanencia digna de los distintos paisajes que lo conformaron y que lo protegen, es vital.

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