Provincia

Punta Umbría: La resaca de El Gordo de las vacas flacas

  • Enrique Martins usa los 328.000 euros del décimo premiado para “dormir sin preocupaciones”

  • Los vecinos creen que buena parte del primer premio del Sorteo de Navidad “se ha ido fuera”

Enrique Martins, ganador de El Gordo, en su negocio Baby Aurorita. Enrique Martins, ganador de El Gordo, en su negocio Baby Aurorita.

Enrique Martins, ganador de El Gordo, en su negocio Baby Aurorita. / Alberto Domínguez (Punta Umbría)

La resaca de El Gordo de Navidad perdura en Punta Umbría. En la gélida y soleada mañana de ayer las conversaciones en bares y terrazas seguían girando en torno al mismo asunto: los 600 décimos del número 72.897 que vendió la administración de la avenida de Andalucía, cerrada en la jornada dominguera pero que repartió 240 millones de euros hace seis días.

Junto al negocio de la suerte, en la cafetería Núñez, las camareras Rocío López y Andrea García llevan todavía puesta la sonrisa en los ojos. "Es como si nos hubiera tocado a nosotras, solo que no tenemos el dinero en el banco", bromean.

Lo dicen porque la experiencia para ellas también fue alucinante. "En nada de tiempo estaba la calle llena de gente y de medios de comunicación, es una situación que todo el mundo debería vivir; hacía mucha falta en nuestro pueblo, y más este año en el que no abunda el trabajo".

Inmediatamente se pusieron manos a la obra y trasladaron al local vecino decenas de botellas de champán y copas para unirse a la celebración. "Las invitamos nosotras", confiesan. “Todavía hay quien nos da la enhorabuena por la calle porque piensa que nos tocó”, añaden entre risas.

Creen que muchos de los boletos premiados "se han ido para afuera, pero también hay mucha gente que se lo tiene callado". Entre sus clientes se encuentra alguno de los agraciados, "como Paco, un hombre jubilado que se lo ha regalado a su hija, su hijo y su yerno".

Solo unos metros más allá Víctor Manuel Rodríguez hace cola en el quiosco de la Once. "Vengo buscando la suerte, ya que no me ha tocado nada" en el Sorteo Extraordinario de Navidad. Él tiene claro que, "si me toca, no se iba a enterar nadie, que luego vienen todos los familiares a pedir". Conoce a dos de las personas que tenían en su poder algún décimo del suculento Gordo y "los he felicitado, supongo que les cambiará un poco la vida".

A quien sí le ha cambiado es a uno de esos afortunados, Enrique Martins, que regenta los cacharritos de la plaza 26 de Abril. "Hemos hecho lo normal cuando te toca, empezar a cubrir trampas después de prácticamente un año y medio sin ingresos". Los feriantes como él lo están pasado mal, así que los 400.000 euros del décimo que adquirió su mujer han caído en la familia como agua de mayo.

"Hacienda ya se ha quedado con 72.000 euros, pero con el resto nos da para dormir sin preocupaciones". Eso sí, Enrique tiene claro a sus 71 años que ese dinero no es suficiente para batirse en retirada y "hay que seguir trabajando".

Al menos la Nochebuena la han podido celebrar "con algunas gambas más en la mesa". Se estaba planteando acudir a Cáritas, reconoce  emocionado. Y también ha podido pagar a sus proveedores. Pero quizá una de las espinas que más le dolían y que se ha quitado es "que voy a poder mantener a mi empleado, que trabaja aquí desde hace 26 años y que va a conservar su trabajo, porque ya le había planteado el despido".

Enrique, natural de Lagos (Portugal) y con residencia en Sevilla, se enteró de que le había tocado El Gordo en la mañana del martes "porque me llamó mi hija gritando, diciéndome que nos había tocado". Sus mayores tesoros son sus nietos, pero admite que aunque "el dinero no da la felicidad, ayuda mucho".

En el bar Castaña, Bartolino comparte aguardiente con un amigo que hojea el periódico. "Cuatro décimos llevaba yo y no me ha tocado nada", se lamenta. Recién llegado de un cuarto de red, manifiesta que "conozco a unos cuantos a los que les ha tocado", pero la suerte no ha estado de su lado.

Un grupo de hombres charla en la terraza del salón de juegos Caracol. "Aquí le ha podido tocar El Gordo a seis o siete personas, pero el resto se ha vendido fuera", apunta uno. "En Punta Umbría no creo que se hayan quedado más de 20 décimos", elucubra otro. "Yo conozco a uno de Salamanca que se ha llevado 30 décimos, se ha repartido muchísimo, en este pueblo se ha quedado poco", remarca un tercero.

Antonio Irala estuvo cerca. "Compré mi décimo en esa administración de Lotería, pero no llevaba el 72.897; hay quien nace con estrella y quien nace estrellado, así que... a trabajar", expresa con una resignada sonrisa. El puntaumbrieño añade una perla más: "Mi Gordo son mis dos nietos, que esos sí que me quitan a mí el sentío; ahora me ha llamado uno para que vaya a jugar con él al fútbol y no me lo pienso".

En lo que coinciden todos es que la lluvia de millones contribuye a mejorar la vida de los vecinos. Son conscientes de que Punta Umbría se ha llevado El Gordo de las vacas flacas, el primer premio del Sorteo Extraordinario navideño de este año excepcional de la pandemia.

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