Perfiles de Huelva

Perico, el escultor de las herraduras

  • El alcalde pedáneo de Castañuelo destaca por su tremenda capacidad artística

José Pedro Canterla se monta en una de sus esculturas. José Pedro Canterla se monta en una de sus esculturas.

José Pedro Canterla se monta en una de sus esculturas. / (Aracena)

José Pedro Canterla, Perico, es una de las personas más conocidas de la sierra de Huelva. Este onubense acumula 24 años como alcalde pedáneo de Castañuelo (Aracena), aunque los números aumentan otros cuatro años si se habla de los que ha estado colaborando con el Ayuntamiento de Aracena. Han sido muchos los oficios que ha desarrollado Perico a lo largo de su vida, como en la antigua granja de pollos de su familia o en la albañilería, aunque en los últimos años se ha dedicado a trabajar en la restauración de carreteras.

Precisamente en la soledad de la tarde invernal, hace ya casi tres décadas y media, Perico comenzó a cultivar su amor por el arte. Para ocupar el tiempo comenzó a escribir y a pintar. Lo hizo para “cubrir un espacio vacío” porque “lo primero siempre ha sido el trabajo”. De su imaginación nació el libro Sueños y vivencias de un poeta dormido, una obra que vio la luz a comienzos de la presente década, pero que conserva anécdotas de la vida del alcalde pedáneo de Castañuelo. En lo que respecta a la pintura, Perico señala que la mayoría de sus cuadros son de pájaros porque “me transmiten más que un paisaje solo. En ellos está la naturaleza y el vivir de la vida”.

Dominados el arte de escribir y de pintar, desarrolló una tercera vía artística, la escultura. Inconformista por naturaleza, se planteó un nuevo reto, el de realizar animales y pájaros con herraduras viejas. Una idea que surgió porque “tengo un sobrino que yerra caballos y vendía las herraduras a la chatarra y le dije que yo se las compraba para hacer las esculturas”. Así comenzó una afición que le ha permitido realizar ya más de 200 esculturas, aunque afirma que “la mayoría de ellas son pequeñas”.

Este polifacético artista guarda un especial cariño a todas las artes que ha trabajado, pero destaca la escultura por encima de la escritura y la pintura: “He pasado del papel al cristal y de ahí a la escultura. La cultura es muy amplia. He dado pregones y he hecho de todo. Luego me gusta pintar, pero la escultura no es como la pintura que se seca y no se puede trabajar más. Por eso me satisface más la escultura, he montado exposiciones en Aracena, Cumbres Mayores, Los Marines...”. Unas creaciones que se pueden admirar por las calles de Aracena porque “hay más de cien esculturas mías en los balcones”.

A pesar de haber desarrollado un sinfín de obras en diversos ámbitos, aún tiene algún que otro reto por delante: “Yo nunca termino, soy muy pesado y muy constante. Ya a la edad que tengo no pienso salirme de mis tres artes, pero sí que tengo un reto que es aprender a tocar la guitarra para recitar mis poemas. A mí me gusta recitar mis poemas con la guitarra, puedo estar una hora haciéndolo”.

Por último, y tras haber realizado esculturas de “cien clases de pájaros diferentes” y después de varias exposiciones, Perico se queda con una escultura que “le he regalado a la aldea, que son cuatro mirlas comiendo en una parra de uvas. Esa es la que más me gusta”. Un regalo a una aldea que le ha servido de inspiración.

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