Exposición

La Geometría de la Bomba de Miguel Ángel Concepción estallará en Isla Cristina

  • La muestra pictórica de gran formato se podrá ver en la galería Charo Olías del teatro Horacio Noguera entre el 26 de julio y el 12 de agosto

Concepción sobre la obra ‘Ocho comensales para una bomba atómica’. Concepción sobre la obra ‘Ocho comensales para una bomba atómica’.

Concepción sobre la obra ‘Ocho comensales para una bomba atómica’. / H. Información (Isla Cristina)

Once años lleva el artista transdisciplinar Miguel Ángel Concepción sin exponer sus obras en Isla Cristina, su localidad natal. Y eso que ha recorrido medio mundo con su bagaje artístico.

El 26 de julio regresa, por fin, a la galería Charo Olías del teatro Horacio Noguera, donde se expondrá hasta el 12 de agosto (de 21:00 a 23:00) La Geometría de la Bomba, una muestra donde el artista reflexiona sobre la amenaza de los conflictos bélicos, el terrorismo religioso y de estado, las ambiciones capitalistas, el auge del fascismo, el racismo y la degeneración política, "que hacen que tengamos sobre nuestras cabezas la amenaza de la bomba, entendido como una metáfora del peligro al que nos estamos acostumbrando", señala a Huelva Información.

Y este peligro, añade, lo "asimilamos como algo que está ahí pero que no nos afecta directamente; en definitiva, una bomba atómica que nos puede estallar entre las manos y con la que paradójicamente hemos aprendido a convivir".

La obra de Concepción siempre ha estado vinculada a la historia del arte y a los museos y su paisanaje. Ahora ha vuelto a sus "principios geométricos" y recupera rectas, curvas, planos, poliedros... En definitiva, el equilibrio compositivo, "el pensamiento matemático y cuántico", todo como parte de las entrañas de una bomba atómica, "construyendo fondos para personajes grotescos con diseños geométricos de Miguelangelo Buonarroti".

En esta muestra solo expondrá pinturas de gran formato y no habrá "vídeos, ni fotografías ni instalaciones, y he retratado a algunos personajes curiosos de mi pueblo". Es el caso de Ocho comensales para una bomba atómica, de 600 x 200 centímetros. También recurre al humor con pinturas como Eh! Super Hero, ¡necesitar supérate!, donde retrata a "un superhéroe de pacotilla, grotesco y decadente".

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