Finca de verano de Juan Ramón Jiménez

El Defensor abre una queja de oficio para conocer el estado de Fuentepiña

  • Maeztu pide información a Junta y Consistorio para saber las medidas de conservación de la finca, sus daños y régimen de protección, ante las informaciones que alertan sobre su abandono

Imagen de Fuentepiña tomada este verano, cuando de nuevo fue ocupada. Imagen de Fuentepiña tomada este verano, cuando de nuevo fue ocupada.

Imagen de Fuentepiña tomada este verano, cuando de nuevo fue ocupada. / Alberto Domínguez (Huelva)

El Defensor del Pueblo Andaluz ha incoado una queja de oficio ante la Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Huelva y el Ayuntamiento de Moguer para conocer la situación de Fuentepiña, la finca de verano que Juan Ramón Jiménez disfrutó entre junio de 1906 y noviembre de 1910 y que es el espacio temporal en el que vio la luz una tercera parte de su obra.

Maeztu, según la información consultada por Huelva Información, se ha interesado por el estado que atraviesa el conjunto patrimonial, situado a escasos dos kilómetros de Moguer (en el paraje del mismo nombre y en la Finca Santa Cruz de Vista Alegre) y que los propietarios tienen en venta desde el pasado verano, tal y como informó este periódico, por un millón y medio de euros.

Antes, el Ayuntamiento de Moguer aseguró haber llevado a cabo negociaciones y reuniones que no sirvieron para alcanzar un acuerdo con la propiedad para dotar a Fuentepiña de uso cultural. Según explicó entonces el alcalde, Gustavo Cuéllar, en principio el Consistorio puso sobre la mesa distintas fórmulas (compra, alquiler, cesión o convenio de colaboración) pero el objetivo se truncó en el camino.

Porque el Consistorio rechazó finalmente pagar el precio solicitado por los propietarios, al considerar la cifra –"entre 1,2 y 1,5 millones de euros"– desorbitada. No en vano, los técnicos municipales sitúan el valor de la finca "entre 150.000 y 180.000 euros".

Así las cosas, el Defensor se interesa ahora en su petición por el estado que atraviesa el conjunto patrimonial, así como por las medidas de conservación, el régimen de protección, el uso que se otorga a los espacios próximos al elemento histórico y la relación de intervenciones y proyectos que se han proyectado y las circunstancias de su ejecución.

Quiere conocer, de este modo, "el régimen de uso o aprovechamiento del elemento" y "los supuestos daños o demoliciones no autorizados" llevados a cabo, después de que "recientes informaciones hacen mención a la situación de amenaza que sufre este elemento que permanece en un estado progresivo de abandono y deterioro, incluidos episodios de incendios y de ocupación ilícita desde hace años".

Las informaciones, tal y como recuerda la institución, aluden a que la finca permanece bajo propiedad particular y no han fructificado los intentos de acceder a la titularidad de la misma como vía para asegurar la protección integral de este elemento.

La propiedad tiene en venta desde agosto la finca de verano del Nobel por 1,5 millones

Tanto el emblemático inmueble, como el pino centenario que hay junto a la casa, declarado Especie Singular, y a cuyos pies el escritor enterró a su amado Platero, carecen desde el año pasado de protección patrimonial por parte de la Junta de Andalucía, lo que impide, según fuentes de la Delegación de Cultura, que se pueda actuar con la Ley Andaluza de Patrimonio Histórico en la mano para instar a la propiedad a que mantenga el inmueble o bien para imponerle multas.

Y es que la casa de verano y el pino (que está declarado Especie Singular) dejaron de ser Bien de Interés Cultural (BIC) tras un recurso de la propiedad contra el decreto de la Junta por el que la finca fue inscrita en el Catálogo General de Patrimonio Histórico en 2015. El asunto está en los tribunales.

Con anterioridad, la primera protección como BIC –del año 2004– también quedó sin efecto posteriormente por un fallo administrativo por parte de la Junta, un error que provocó la anulación de su protección patrimonial como Sitio Histórico después de que los propietarios llevaran el asunto a los tribunales.

Desde hace años, Carmen Hernández-Pinzón, sobrina nieta del Nobel alerta de que lo sucede con Fuentepiña es “la crónica de una muerte anunciada”.

La legataria de la obra del poeta considera "indignante" el abandono e que está sumida Fuentepiña y nunca ha ocultado la pena y el hartazgo que le provoca esta situación.

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