Zalamea la Real

Denuncian el aumento de conductas incívicas en el entorno de El Romerito

  • La directiva de la Asociación Hermandad de la Santa Cruz señala que ha visto un aumento de la basura repartida por la finca, así como actos vandálicos en la ermita y la casa hermandad

Basura en las inmediaciones de la ermita de El Romerito.

Basura en las inmediaciones de la ermita de El Romerito. / José Miguel Jiménez

La Asociación Hermandad de la Santa Cruz de El Romerito, de Zalamea la Real, denunció la “actitud” de algunas personas que “frecuentan” el recinto romero, donde se ha visto “incrementada” en los últimos tiempos diferentes “conductas incívicas”. En este sentido se ha visto un incremento de la “basura repartida por la finca, así como actos vandálicos en la ermita y la casa hermandad”.

Ante esta situación, la entidad se vio obligada a recordar la petición que ya hiciera hace unos meses pidiendo “respeto y cuidado por el recinto”. Además, apuntaron que se va a colocar señalización en la zona recordando que el entorno “es una finca privada; que no se pueden hacer botellones y dejar las botellas y basura esparcida por el suelo; que no se puede ni se debe correr con los coches y motos por la finca; y que se llevará a cabo la vigilancia y control correspondiente para velar por el cumplimiento de estas normas básicas de convivencia y cuidado del entorno”.

Si estas medidas no surtieran efecto, la junta directiva aseguró que se verá “obligada” a llevar a cabo otro tipo de actuaciones “sin contemplaciones de ningún tipo”. Asimismo, la entidad recordó que El Romerito “es más que una finca, es un enclave privilegiado del que tenemos la inmensa suerte de disfrutar los zalameños y los vecinos de otras localidades”. En este sentido, “es gratificante ver la finca llena de gente, en sus casas, debajo de una encina, pasando la tarde en el rellano de la ermita, jugando con los niños en la entrada de nuestra casa de hermandad o, simplemente paseando por este hermoso entorno que no deja de ser un campo en el que la naturaleza cobra vida. A nosotros como junta directiva nos gusta ser partícipe de estas actividades. Ahora bien, en absoluto nos agrada ir por detrás recogiendo: toallitas esparcidas, pañales, botellas de agua, latas de refrescos, litronas, resto de botellones y un largo etcétera que nos reservamos para no parecer pedantes o que se nos pueda tachar de intolerantes o incomprensibles”.

Además, la entidad recordó que al ser una finca privada, “podría tener la entrada restringida única y exclusivamente a los socios. Esta idea, aunque es totalmente viable no entra en nuestra filosofía y manera de actuar. No queremos poner puertas al campo porque entonces privaríamos de este espacio tan maravilloso a muchas personas que velan y cuidan el entorno como debe ser. Solamente pedimos respeto, tolerancia y coherencia. Estamos trabajando a destajo por y para un pueblo tolerante no para un grupo de energúmenos”, concluyó la entidad.

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