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Coronavirus Huelva: Isla Cristina da ejemplo con el autoconfinamiento voluntario

  • Numerosos comerciantes y hosteleros atienden las recomendaciones realizadas por el alcalde y cierran sus establecimientos para atajar el vertiginoso crecimiento de contagios

Manuel Martín es uno de los empresarios hosteleros que ha decidido cerrar voluntariamente su establecimiento Manuel Martín es uno de los empresarios hosteleros que ha decidido cerrar voluntariamente su establecimiento

Manuel Martín es uno de los empresarios hosteleros que ha decidido cerrar voluntariamente su establecimiento / Jordi Landero (Isla Cristina)

La resaca navideña ha ensombrecido la habitual alegría de Isla Cristina, un municipio que, en circunstancias normales, estaría estos días volcado en la preparación de su fiesta por excelencia, el Carnaval.

Pero la situación es bien distinta. No está para muchas celebraciones. La tasa de contagios por coronavirus a 14 días estaba hasta el viernes en 1.674,2 casos por cada 100.000 habitantes. Una cifra que pesa mucho en el ánimo de los vecinos, muchos de los cuales han decidido estos días seguir las recomendaciones que realizó hace ya más de una semana el alcalde de la localidad, Jenaro Orta, de "autoconfinarse voluntariamente" en sus domicilios como "mejor vacuna" para intentar doblegar la actual espiral de aumento de contagios.

Al llamamiento también se han ido sumando a lo largo de la semana numerosos empresarios del sector servicios, hotelero, comercial y hostelero del municipio, que ven dicha medida como la "mejor forma de salir del actual atolladero" en el que se encuentra el municipio, con 356 casos notificados hasta el viernes en los últimos 14 días, 267 solo en la última semana. La situación es tal, que pocos son los vecinos que no tienen en estos momentos algún contacto estrecho -ya sean familiares, amigos o vecinos- confinado bien por haber dado positivo, bien por recomendación médica o estar a la espera de hacerse la prueba.

Pero a pesar de todo ello, la tristeza del municipio costero contrasta con la animosidad y solidaridad de los muchos vecinos y empresarios que han decidido dar el paso y autoconfinarse voluntariamente con el objeto de "aportar un granito de arena", "dar ejemplo", "velar por nuestra salud y por la de quienes nos rodean", o por "la de nuestros clientes", en el caso de los comercios y establecimientos hosteleros.

Vanesa Jiménez decidió cerrar su gimnasio el pasado lunes Vanesa Jiménez decidió cerrar su gimnasio el pasado lunes

Vanesa Jiménez decidió cerrar su gimnasio el pasado lunes / Jordi Landero (Isla Cristina)

A todo ello se suma cierta incertidumbre, derivada especialmente de los mensajes un tanto contradictorios que desde las distintas administraciones se están trasladando a la población.

En primer lugar el Ayuntamiento se mantiene firme en su petición de confinamiento del municipio, la cual incluso trasladó el primer edil esta misma semana directamente a la delegada territorial de Salud en Huelva, Manuela Caro, y con ello a las autoridades sanitarias del Gobierno andaluz.

En segundo lugar está la decisión de la propia Junta de Andalucía de solicitar al Gobierno de España autorización para poder confinar aquellos municipios andaluces con una tasa de incidencia superior a los 1.000 casos por cada 100.000. En la provincia onubense estarían entre ellos, además de Isla Cristina, Encinasola (4.215,6), Villalba del Alcor (3.235,5); Villanueva de las Cruces (1.876,7) y Castaño del Robledo (1.793,7).

Y en tercer y último lugar la decisión del Gobierno de España de descartar por el momento la adopción de medidas de confinamiento domiciliario, como además de la Junta le han pedido en las últimas horas otras comunidades Autónomas. Y es que, aún coincidiendo la mayoría de los expertos en que un confinamiento duro y corto es la medida más eficaz contra la propagación del virus, los daños laborales, económicos, sociales y mentales que conlleva su aplicación son cuantiosos. Así las cosas, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, fue ayer sábado tajante al afirmar que "no contemplamos un confinamiento domiciliario".     

Entre tanto, lo que sí parece claro a tenor de las nuevas medidas adoptadas por la Junta de Andalucía que entraron en vigor esta pasada madrugada, es que los cinco municipios onubenses anteriormente enumerados, cuya tasa de incidencia supera los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes, ven desde este domingo cerrada su hostelería y comercio no esencial durante las 24 horas.

Los isleños no pierden el ánimo y se muestran convencidos de que, juntos, saldrán de esta situación Los isleños no pierden el ánimo y se muestran convencidos de que, juntos, saldrán de esta situación

Los isleños no pierden el ánimo y se muestran convencidos de que, juntos, saldrán de esta situación / Jordi Landero (Isla Cristina)

Los empresarios consultados ayer por Huelva Información en Isla Cristina, que ya habían cerrado sus establecimientos los días anteriores atendiendo a la petición municipal de confinamiento voluntario, no ven la medida con malos ojos.

Vanesa Jiménez, propietaria del gimnasio Vip Gym, es una de ellas. De hecho, en declaraciones a este rotativo afirmó ayer que decidió cerrar su local el pasado lunes por el "estado crítico" en el que se encuentra Isla Cristina, y sobre todo "para velar por nuestra salud y por la de nuestros clientes". Todo ello, añade, a pesar de que "desde el principio hemos adoptado todas las medidas de seguridad que se nos han exigido, y de que no se ha registrado ni un solo caso en nuestro gimnasio".

No obstante "en la situación que se encuentra Isla Cristina, con tantísimos casos, nadie puede garantizar que algún asintomático no pueda contagiar al resto de clientes", a lo que añade que "ante la duda, decidimos seguir las recomendaciones del Ayuntamiento y cerramos de forma voluntaria".

Por todo lo anterior, para Vanesa Jiménez "es muy necesario el confinamiento", porque "otra cosa no podemos hacer: evitar las relaciones sociales y la movilidad", a lo que "contribuye en buena medida la paralización de toda actividad no esencial".

Manuel Martín es el propietario de uno de los templos del buen comer en el municipio, el restaurante Cristina, y también ha decidido cerrar, en su caso justo después de las fiestas de Reyes Magos. Entre los motivos, indica tajantemente: "como no sea poniendo cada uno de nuestra parte, este virus no lo va a parar nadie".

El hostelero isleño también se muestra partidario de "cerrar totalmente ahora durante un mes para intentar atajar esto, antes de que llegue una nueva primavera, y el verano, y tengamos que estar con restricciones horarias y de aforo como hasta ahora".

Es por ello que considera "muy necesario" secundar la petición de autoconfinamiento realizada por el alcalde ya que "esto solo lo paramos todos juntos. No hay otra forma", y porque además "es la mejor forma de protegernos a nosotros mismos y a nuestros clientes”.

María Casado y Javier Castro cierran la sede y la cantina de la Asociación de Vecinos El Caimán María Casado y Javier Castro cierran la sede y la cantina de la Asociación de Vecinos El Caimán

María Casado y Javier Castro cierran la sede y la cantina de la Asociación de Vecinos El Caimán / Jordi Landero (Isla Cristina)

Desde la Asociación de Vecinos El Caimán, una de las barriadas más populares y populosas de la localidad, también se han sumado a las recomendaciones municipales y, desde esta semana, han decidido paralizar cualquier tipo de actividad, así como cerrar su sede social, donde cuentan con una cantina.

Así lo explicó ayer a esta redacción María Casado Carrillo, su presidenta, quien argumentó que la decisión se ha adoptado "sobre todo por precaución", a lo que añadió que "todos en Isla Cristina deberíamos hacer lo mismo ya que esta tercera ola está siendo muchísimo peor que las dos anteriores en la localidad".

"Si cerrando todo evitamos que la gente salga a la calle, y por tanto que aumenten los contagios, pues habrá que cerrar", insistió la presidenta de la barriada más marinera de Isla Cristina.

Sobre la vida en el barrio, y en general en el resto de la ciudad, Casado Carrillo ha señalado que se nota "tristeza y miedo, hasta el punto que las calles están mucho más vacías, especialmente por las tardes, que esto es un desierto desde hace unos días".

La vida cofrade también está totalmente paralizada en el municipio, como indicó igualmente ayer a este periódico el presidente del Consejo de Hermandades de Isla Cristina, Javier Castro, quien precisó que "por el momento hemos aplazado la presentación del cartel de la Semana Canta isleña de este año, lo cual estaba previsto para el 17 de enero", así como "está totalmente paralizada la actividad en todas las hermandades locales".

Igualmente, concluye, han quedado suspendidos, aplazados o pospuestos los diversos aniversarios que estaban previstos para este año por distintas hermandades. Finalmente se ha mostrado apesadumbrado porque "el mundo carnavalero va a ver suspendida su actividad este año por primera vez como consecuencia de la pandemia, pero los cofrades ya vamos por el segundo".

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