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Charo la de "la Navatoba" se jubila tras 38 años vendiendo prensa en Cartaya

  • A pesar de que echará de menos su trabajo diario, Rosario Barroso se retira con un "muy buen sabor de boca" porque lo hace por propia voluntad para disfrutar de su casa y de su familia, y no por algo negativo

Charo la de 'la Navatoba' muestra orgullosa su diploma de 'Quiosquera del mes' y un retrato de cuando abrió su establecimiento Charo la de 'la Navatoba' muestra orgullosa su diploma de 'Quiosquera del mes' y un retrato de cuando abrió su establecimiento

Charo la de 'la Navatoba' muestra orgullosa su diploma de 'Quiosquera del mes' y un retrato de cuando abrió su establecimiento / Jordi Landero (Cartaya)

Por sus manos han pasado cientos de miles de ejemplares del periódico Huelva Información. Se trata de la quiosquera cartayera Rosario Barroso Maestre, que tras cumplir los 65 años, se jubila este jueves tras casi cuatro décadas sin faltar a su cita diaria con los lectores de prensa de dicha localidad.

Con la retirada de Charo -como todos la conocen cariñosamente en la localidad-, Cartaya pierde todo un icono de la prensa escrita ya que, tras 38 años de actividad ininterrumpida, cierra definitivamente sus puertas la papelería-quiosco Navatoba, la cual regenta desde que ésta abriese hace ahora 38 años.

En declaraciones a esta redacción, la quiosquera cartayera confiesa que durante todo este tiempo le han pasado "cosas muy buenas, aunque también algunas malas", porque "en 38 años pasa de todo". No obstante, asegura que se queda con las buenas, que fundamentalmente han sido las "interminables tertulias que he tenido aquí prácticamente a diario con muchos de mis clientes".

Pero a su edad se muestra convencida de que, tras tantos años trabajando "lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, y vuelta a empezar de nuevo el lunes, sin parar ni un solo día, ni en fiestas", se merece un descanso, y afirma que ya le apetece estar tranquila en casa, disfrutar de su familia, y no tener que levantarse diariamente a las seis de la mañana para recibir la prensa.

Charo rodeada de ejemplares de Huelva Información Charo rodeada de ejemplares de Huelva Información

Charo rodeada de ejemplares de Huelva Información / Jordi Landero (Cartaya)

Por otra parte confiesa que ha "sacrificado mucho", recordando especialmente en este sentido el día que se casó su hija, ya que "la boda era a las doce del mediodía y yo ese día abrí hasta las diez y media con tal de no dejar de prestar mi servicio diario a los lectores de prensa". Pero en el fondo afirma que no se puede quejar, y que en su establecimiento ha vivido "momentos muy buenos".

Preguntada por un balance de estos 38 años al frente de la Navatoba -como los cartayeros llaman a su negocio-, afirma que en el fondo es como "hacer un balance prácticamente de toda una vida, porque yo empecé aquí muy jovencita". En ese momento, emocionada, nos muestra un retrato de ella misma realizado el mismo año en que abrió su establecimiento.

Seguidamente nos muestra, muy orgullosa, el diploma que en septiembre de 1993 le entregó Huelva Información reconociéndola como "Quiosquera del mes". "No recuerdo muy bien que pasó entonces en Cartaya, pero sí que ese mes vendimos una cantidad enorme de ejemplares, de ahí ese reconocimiento", subraya.

A pesar de todo lo anterior reconoce con resignación que su negocio "ha cambiado muchísimo durante todo este tiempo, especialmente en los últimos años". Y es que según sus palabras "ahora se vende muchísimo menos material de papelería porque se hacen muchas cosas por ordenador, y de prensa ni te digo, porque ya casi toda la gente se informa sobre todo de forma digital". Con mucha nostalgia recuerda en este sentido que antes uno de los días del año que más periódicos se vendían era el día después del sorteo extraordinario de la Lotería de Navidad: "todo el mundo compraba entonces el periódico para enterarse de los premios, mientras que ahora se informan en tiempo real gracias a las nuevas tecnologías", subraya.

Por último, y a pesar de confesar de que va a echar esto "muchísimo de menos", se va con un "muy buen sabor de boca", sobre todo porque "me retiro por propia voluntad y no por estar enferma, o porque me haya pasado algo negativo".

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