Tribuna

Miriam Dabrio Soldán

Decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Huelva

En la mesa de la inversión pública

En la mesa de la inversión pública En la mesa de la inversión pública

En la mesa de la inversión pública

Habitamos en ciudades o pueblos y percibimos el mundo a través de ellos. Somos personas indisolublemente unidas al hábitat, trabajo, esparcimiento y encuentro social. La ciudad como centro de nuestras vidas, y los habitantes en aspiración continua de ser el epicentro del concepto del lugar en el que viven.

El principio de calidad es baremo primordial de la excelencia, e incluye sensibilidad urbana y medioambiental, innovación permanente y tecnología, comparativa constante con ciudades homólogas, inversiones de éxito, transformaciones urbanas contrastadas. Hay que apostar por modelos que revaloricen nuestro entorno y posibilidades de crecimiento económico, de momento todo ello muy alejado de la realidad inversora y planificadora de la provincia. En parámetros de eficacia, muy a nuestro pesar, grandes cantidades tendrán que ser devueltas a Europa en estrategias Edusi 2017-2018 que no arrancan en plazos con la potencia que unos 65 millones de euros debiera garantizar por sí misma, sobre bases sólidas de gestión estructurada. Y ello en la Huelva olvidada en infraestructuras, en la tercera provincia con más paro del país. Es tremendo ver el dinero perderse por las alcantarillas de una burocracia que la buena voluntad no suple.

Ni el interés general ni la excelencia en los procesos inherentes a la inversión en el espacio urbano, contenedores de actividad, y edificios públicos, suelen primar en la búsqueda de la máxima eficiencia más allá de ideologías de impulsos. En la provincia de Huelva podrían tener lugar análisis sosegados y técnicos de sistemas de contratación que avalen diseños urbanos y arquitectónicos que facilitarían conseguir estos objetivos. No nos extraña. Prevaricación, corrupción y la hermana menor "mala gestión" han sido y son las patologías de la Contratación Pública en España. Y entre medias, una nueva Ley de Contratos que está en período de prueba.

¿Cómo vamos a conseguir que el mundo cambie si sólo la mitad está invitada a participar en la conversación? Esta frase directa es de Emma Watson, joven actriz británica y embajadora ONU Mujeres. La juventud de esta Hermione en Harry Potter es proporcional a la claridad de su discurso de género, transportable en términos de participación ciudadana, por qué no podemos relajar la dialéctica. De padres muggles -no magos- en un mundo de élite, discriminatorio, y con habilidades exotéricas, Hermione es a pesar de ello, cerebro del trío juvenil de ciencia ficción. ¿Quiénes deben conversar en la Mesa de la Inversión Pública? ¿Quiénes deben estar? Dejémonos de magias. Todos tenemos que estar en la conversación de las inversiones de las ciudades y pueblos de la provincia de Huelva del futuro. Los colegios profesionales sujetaremos pancartas en las manifestaciones que han de mostrar la absoluta unión en petición de infraestructuras e inversiones, pero estamos para mucho más que eso, que no es poco, porque aportamos trabajo y constancia, somos los expertos en aquello que se quiere conseguir.

El Colegio de Arquitectos de Huelva exige capacidad de gestión, dotación técnica y humana, transparencia, participación ciudadana y calidad en términos urbanísticos y arquitectónicos, lo cual es sinónimo de contrastar ideas, de concursos de proyectos abiertos y públicos donde prime la calidad de la mejor propuesta y su elección sobre el resto, con criterios de rigurosidad presupuestaria y honorarios justos. Basta de mediocridad, miremos fuera, comparémonos. Exijamos avanzar y no estancarnos. Evolucionemos hacia modelos de ciudades y espacios que nos hagan evolucionar también como ciudadanos y sociedad. Rindamos cuentas por el dinero de los contribuyentes, revirtiendo la aportación de la forma unívocamente correcta: el mejor proyecto de todos los posibles, con todos los medios disponibles al servicio de ello. Los datos son devastadores: cero concursos de proyectos para 65 millones de euros de previsiones. Reseteemos el sistema: no estamos defendiendo el interés general porque no nos dan la opción de elegir y comparar.

Hoy denunciamos esta mediocridad asumida en la inversión pública de no querer ampliar horizontes, no querer discernir entre ideas innovadoras, elaborar planes estratégicos, o confiar en los expertos. Volvemos a brindarnos -otra vez- a los ayuntamientos, Diputación Provincial, Administración estatal y autonómica, Autoridad Portuaria en la generación de mesas y jurados de Concursos de Proyectos más allá de ideologías, oportunismos, calendarios electorales y urgencias derivadas. Con compromisos contractuales para las obras y planes seleccionados, como muestra de la búsqueda del interés de todos: lo mejor. Y por supuesto, fuera del mercado o feria electoralista que, a modo de titulares de prensa, utiliza el trabajo de los arquitectos y técnicos en general cada cuatro años de forma recurrente.

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