Tribuna

María Antonia Peña

Rectora de la UHU

25 años de la Universidad de Huelva

La Universidad de Huelva está asomada a retos de enorme trascendencia, que tienen que ordenar y fortalecer la calidad e innovación de su docencia

25 años de la Universidad de Huelva 25 años de la Universidad de Huelva

25 años de la Universidad de Huelva

Hace poco más de tres meses conmemorábamos públicamente el trigésimo aniversario de aquel 3 de marzo de 1988 en el que la sociedad onubense, dejando atrás sus diferencias políticas y de opinión, se manifestó multitudinariamente en las calles pidiendo un futuro universitario para Huelva. Ahora, en la recta final del curso, tenemos la ocasión de celebrar los 25 años que han transcurrido desde la feliz consecuencia de aquella ilusión colectiva: la creación, por la ley andaluza 4/1993 de 1 de julio, de la Universidad de Huelva.

Hoy, gracias al trabajo de todos, la Universidad de Huelva es una sólida realidad, autónoma y madura, que ocupa su lugar en los sistemas universitarios andaluz y español y que no puede considerarse que esté ya en construcción. Como institución ya consolidada, asentada en el panorama docente y científico a nivel nacional e internacional, debe poseer un rumbo claro y una estrategia firme que permitan posicionar a una universidad de nuestras dimensiones en un contexto cada vez más competitivo. En 2018, de hecho, la Universidad de Huelva está asomada a retos de enorme trascendencia, que tienen que ordenar y fortalecer la calidad e innovación de su docencia, la excelencia de su investigación y la eficiencia de su gestión. Alguna vez he resumido estos grandes objetivos corporativos en tres grandes ideas, propias de una universidad del siglo XXI: especialización, internacionalización y virtualización.

Nuestra universidad, por tanto, debe presentar un perfil especializado, lo que implica, mientras no sea posible retocar el mapa de titulaciones de grado, tener una oferta de posgrado ambiciosa, imbricada en el tejido social y productivo del entorno y abierta a los ámbitos internacionales que constituyen nuestro espacio de expansión irrenunciable. Tal objetivo incorpora los otros dos pilares de nuestra gestión: la adopción de un concepto de internacionalización que rebase la movilidad académica y se convierta en una idea transversal para todas las acciones de la comunidad universitaria y el reforzamiento de nuestros servicios virtuales, lo que nos permitirá ofrecer una enseñanza on line a nivel internacional y concertar titulaciones conjuntas con universidades extranjeras.

Un impulso a los grupos y centros de investigación con resultados de impacto, una racionalización y ampliación de las cátedras externas, un sistema completo de ayudas propias a los estudiantes y la justa consolidación y promoción del personal docente y de administración y servicios son algunas de las líneas básicas de una universidad que debe ser, a la vez, la universidad del conocimiento y la universidad de las personas. La de Huelva ha de ser, además, una universidad que apueste por un campus verde y sostenible, que fomente hábitos de vida saludables y deportivos, que apueste por la cultura y las artes, que esté comprometida con nuestro patrimonio y con el patrimonio de la provincia, que trabaje por el medioambiente y que, en definitiva, tenga una voz autorizada y crítica en la búsqueda de una sociedad más justa y más igualitaria.

Sin temor a la desproporción, bien puede considerarse que en este cuarto de siglo se ha producido uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de esta provincia: la creación y desarrollo posterior de la Universidad de Huelva. Desde sus inicios hasta la actualidad, 45.000 egresados han salido ya de nuestras aulas, aportando al conjunto social los resultados de su aprendizaje. Actualmente, 11.250 estudiantes, 860 profesores y 480 miembros del personal de administración y servicios hacen posible la labor diaria de una institución que ha sido, es y quiere seguir siendo un elemento central de nuestra sociedad, de nuestros valores ciudadanos, de nuestras esperanzas de progreso.

Este vigésimo quinto aniversario, en consecuencia, más que un motivo para festejar, constituye una ocasión para conmemorar nuestro pasado común y una oportunidad para renovar, juntos una vez más, el compromiso que nos une en pos de la generación del conocimiento y el desarrollo económico, social y cultural de las sucesivas generaciones. Decía Michel de Montaigne, en sus célebres Ensayos, que un estudiante, para un maestro, no es una botella que hay que rellenar, sino un fuego que es preciso encender. Estoy segura, en este sentido, de que los 25 años de historia de la Universidad de Huelva que hoy celebramos están llenos de fuegos encendidos y que esta antorcha prometeica, antigua y permanentemente renovada, que vamos pasándonos de mano en mano, nos iluminará a todos en el apasionante camino de un futuro mejor.

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