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Tribuna

Francisco J. Ferraro

Miembro del Consejo Editorial del Grupo Joly

Tormenta compleja sobre la economía mundial

Las tres grandes áreas económicas del mundo están viviendo convulsiones de diferente naturaleza que desacelerarán la recuperación económica

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Tormenta compleja sobre la economía mundial

Si bien 2021 fue un año de recuperación de la economía mundial tras la fuerte contracción de 2020, no lo fue de la intensidad inicialmente esperada por el aumento de la inflación provocado por la ruptura en cadenas global de suministros y por la nueva variante ómicron que produjo una intensa ola de contagios al final del año. Por ello, se esperaba que 2022 sería el gran año de la recuperación, tanto porque se concluiría el rebote técnico de las actividades más castigadas por la pandemia, como por el aumento de las inversiones asociadas a múltiples desarrollos tecnológicos alumbrados en los últimos años.

El FMI preveía en el mes de enero un crecimiento del PIB mundial del 4,4%. Sin embargo, en los dos últimos meses se vienen produciendo hechos relevantes en el mundo, que están induciendo a sucesivos recortes de las previsiones de crecimiento, incluso la posibilidad de una recesión en este primer semestre del año. Lo singular de la actual coyuntura es que, si bien las perspectivas son semejantes para la mayor parte de los países del mundo, las motivaciones para el recorte de las previsiones de crecimiento son diferentes en cada una de las grandes áreas económicas.

Europa inició el año con una elevada inflación, pero la invasión de Ucrania y las medidas adoptadas contra Rusia han significado un notable encarecimiento de los productos energéticos y restricciones de suministros básicos, con el consecuente aumento de la inflación (6,2% en febrero), lo que a su vez está provocando una disminución de la capacidad adquisitiva y, en consecuencia, del consumo y de la inversión. Desde la perspectiva de la oferta, las restricciones y encarecimiento de los suministros está reduciendo la actividad en algunos sectores, a lo que se suman las incertidumbres por la evolución de la guerra.

Estados Unidos no tiene la dependencia energética de Europa ni la cercanía a Ucrania, por lo que los efectos de la guerra son de menor intensidad. Pero su economía, que se recuperó ya en 2021 de la recesión pandémica, ha venido creciendo con intensidad hasta el recalentamiento por el desajuste de algunos factores y, singularmente, por un mercado de trabajo en pleno empleo, en el que las demandas duplican las ofertas de empleo, elevando los salarios. La espiral inflacionista ha elevado los precios hasta el 8,5% en marzo, el nivel más elevado desde 1981, por lo que la Reserva Federal viene subiendo los tipos de interés y se espera que lo siga aumentando hasta 200 puntos básicos este año, lo que propiciaría una desaceleración, porque al encarecimiento del endeudamiento se unen la fortaleza del dólar y las tensiones políticas en un año con elecciones legislativas.

No obstante, lo que despierta más preocupación en las últimas semanas es la evolución de los contagios de la variante ómicron en China y la política sanitaria adoptada por las autoridades. Siguiendo su política restrictiva de covid cero, han confinado la ciudad de Shanghái, el centro comercial y financiero de China con 25 millones personas, sin poder salir de sus hogares, y casi 200 millones de personas sufren algún tipo de confinamiento en el resto del país, lo que está teniendo un gran impacto, además de en la vida de sus habitantes, en la producción de la ciudad y su entorno y en el puerto de Shanghái, el mayor del mundo y nudo de embarque e intercambio de múltiples productos de consumo, intermedios y, especialmente, de componentes, lo que tiene una elevada trascendencia en las cadenas de producción del mundo entero. La posibilidad de que la ola de contagios se extienda a otras ciudades chinas -lo que es probable a pesar de las férreas medidas, dadas la transmisibilidad de ómicron y el bajo nivel de inmunización de China- pueden provocar conflictos sociales y una reducción del crecimiento en China al que apuntan indicadores no oficiales, enfrentándose las autoridades a mantener la coherencia de la política radical anticovid y los riesgos de estancamiento y conflictos sociales. En otoño se celebrará el quinquenal Congreso Nacional del Partido Comunista, en el que Xi Jinping obtendrá un tercer mandato como líder, y quiere evitar a toda costa que ese momento se vea ensombrecido por el caos relacionado con la pandemia.

En una economía mundial en la que, a pesar de las restricciones a la globalización, sigue intensamente interconectada, las diferentes dinámicas negativas de las tres principales áreas económicas del mundo se retroalimentan y hacen prever un año 2022 con mayores dificultades de las que se contemplaban en su inicio.

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