La sanidad andaluza vuelve a salir a la calle

La sanidad ha sido, sin duda, la china en el zapato del Gobierno andaluz durante la última legislatura. Las movilizaciones masivas en Granada y Huelva contra las fusiones hospitalarias dieron paso a manifestaciones de envergadura en Málaga, Sevilla y otras ciudades andaluzas para denunciar la situación de un sector que es uno de los pilares del Estado de bienestar. Ayer, los médicos de Atención Primaria de nuestra comunidad volvieron a hacer huelga y a protestar en la calle para poner de relieve los muchos problemas que sufre un escalón sanitario, el ambulatorio, que es fundamental en el correcto funcionamiento de todo el sistema. No nos detendremos en la guerra de cifras que habitualmente se entabla entre sindicatos y Administración tras un paro. Cualquier ciudadano que habitualmente acuda a los ambulatorios andaluces y trate a los médicos del SAS sabe perfectamente que el malestar es amplio y antiguo. Están agotados y hartos.

No estamos ante una huelga meramente crematística. Aunque entre las reivindicaciones hay cuestiones relacionadas con el dinero -como la equiparación salarial con los profesionales de otras autonomías españolas o la contemplación del suplemento de exclusividad-, el grueso de ellas están dirigidas a incrementar la calidad de la sanidad. Es decir, benefician a la totalidad de los ciudadanos, que son los usuarios de la sanidad pública. Los médicos de Atención Primaria quieren más tiempo para examinar a los pacientes, equipamientos modernos, más formación y medios para promover la vida saludable -lo que supondría un importante ahorro en el gasto sanitario- y un largo etcétera que redundaría muy positivamente en la calidad de vida de los andaluces.

Como en todo pliego de reivindicaciones, hay algunas que son factibles y otras que no. Hay que ser conscientes de que los recursos son limitados y que Andalucía no se encuentra, precisamente, entre las comunidades mejor financiadas de España; pero también hay que tener en cuenta que la huelga es otro toque de atención ante los muchos problemas de nuestra sanidad, algunos de los cuales se deben más a una gestión deficiente que a la falta de fondos. Sobre todo, nos recuerda que una de las principales tareas del Ejecutivo andaluz que salga de las próximas elecciones autonómicas del domingo es tener a la Atención Primaria sanitaria entre las prioridades de su acción de Gobierno.

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