Una equiparación de sueldos justa y necesaria

El Ministerio del Interior ha hecho a los sindicatos y asociaciones policiales una oferta de equiparación salarial que éstos no han podido rechazar. En resumen, el departamento de Zoido ha propuesto a los representantes laborales de la Policía Nacional y la Guardia Civil alcanzar los mismos sueldos que las fuerzas de seguridad autonómicas (Mossos d'Esquadra, Ertzaintza y Policía Foral Navarra) en 2020, para lo que ha comprometido una dotación presupuestaria de 1.100 millones de euros en los próximos tres años. Los primeros 500 millones podrían ya aplicarse durante el actual ejercicio. Con esto, según los cálculos del Ministerio del Interior, el sueldo medio de un policía nacional experimentará una subida de unos 560 euros brutos al mes, mientras que la de un agente de la Guardia Civil será de unos 720 euros.

La propuesta del Gobierno es completamente satisfactoria por varios motivos. El primero, porque supone el cumplimiento del compromiso del ministro Juan Ignacio Zoido tras los difíciles días posteriores al referéndum ilegal del 1-O, cuando agentes de los dos cuerpos de seguridad tuvieron que desplegarse en Cataluña con una evidente precariedad de medios y bajo un considerable hostigamiento de un sector de la población catalana, azuzado por los líderes callejeros del independentismo. Esta situación extremadamente difícil de policías y guardias civiles contrastaba con la acción de unos mossos d'esquadra que, pese a estar mejor pagados y dotados, tuvieron en muchos casos una actuación cuanto menos dudosa que la Justicia está ahora investigando.

Los sucesos de Cataluña supusieron que una reivindicación que los representantes de policías y guardias civiles llevaban manteniendo desde hace 30 años (cuando aparecieron los primeros cuerpos de seguridad autonómicos) recibiera el apoyo de la inmensa mayoría de la sociedad española. Por lo tanto, la subida salarial anunciada va mucho más allá de una mera solución de un conflicto laboral para convertirse en una especie de reconocimiento de toda la sociedad española a sus cuerpos policiales por el trabajo realizado en los últimos años en condiciones no siempre muy favorables.

No era lógico ni justo que servidores públicos que realizaban el mismo trabajo tuviesen una diferencia salarial tan llamativa por la mera cuestión de pertenecer a distintos niveles de la Administración del Estado. Con la medida, el ministro Zoido resuelve un viejo e incomprensible problema.

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