Sanidad: un toque de atención a la Junta

Decenas de miles de personas se manifestaron el domingo en Huelva, Granada y Málaga para protestar contra las fusiones hospitalarias que está llevando a cabo la Junta de Andalucía y por una "sanidad digna". Aunque -como es habitual- las cifras varían según las fuentes, se puede decir que unas 60.000 personas se echaron a la calle en un día festivo, algo que no deja de ser llamativo en una sociedad como la andaluza, actualmente muy desmovilizada. En el caso de Huelva, las más de 15.000 personas que salieron el domingo a la calle -una cifra solo comparable con la manifestación prouniversidad del 3 de marzo de 1988- pusieron de manifiesto que existe un malestar importante con la situación de la sanidad, sector que ha sido calificado por la propia presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, como "la joya de la corona". A estas alturas apenas se puede esconder que existe un profundo malestar en el sector de la sanidad andaluza, el cual ha encontrado en las fusiones hospitalarias -una iniciativa que busca una mayor racionalización de la gestión hospitalaria y que, en principio, no debería chocar con una contestación masiva- una excusa para echarse a la calle y empezar a visualizar que las cosas no van bien. Pretender, como hizo el domingo la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, que estas manifestaciones son producto de una manipulación política por parte del PP y Podemos es, además de falso, una manera de minusvalorar la madurez de los andaluces, que aparecen según este razonamiento como personas sin criterio propio. La realidad de nuestro sistema sanitario apenas se le escapa a cualquier ciudadano: largas listas de espera, caos en urgencias, falta de camas, prioridades absurdas motivadas más por el intento de construir una imagen política que por la verdadera necesidad sanitaria... No es sólo una cuestión de dinero, ya que aunque es cierto es que Andalucía está en la cola de gasto sanitario por habitante (1.000 euros por habitante y año, frente a los 1.500 euros del País Vasco), también lo es que destinamos más del 40% de nuestros recursos al mismo. En 2016, de hecho, se ha llegado a un presupuesto sanitario de 8.807 millones de euros (404 millones más que en 2015), aunque todavía no se ha llegado a las cantidades de las épocas previas a la crisis. Más que ante un problema de escasez de fondos públicos estamos ante evidentes fallos en la gestión política y técnica de la sanidad andaluza, de ahí el malestar que está evidenciando el sector. Si no se solucionan cuanto antes estos problemas, veremos cómo la protesta crecerá en los próximos tiempos.

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