El PP usa el Senado para su campaña

El PP usó ayer una de las principales instituciones de la democracia española, el Senado, para conseguir algún tipo de ventaja en la precampaña de las próximas elecciones andaluzas del 2 de diciembre. Al igual que criticamos en su día el uso partidista del Consejo de Ministros celebrado en Sevilla por el Gobierno de Sánchez poco después de anunciarse la convocatoria electoral, hoy hay que señalar muy claramente que los populares se han valido de su posición de fuerza en la Cámara Alta, donde tienen mayoría absoluta, para mezclar churras con merinas, y sentar a la presidenta de la Junta y candidata por el PSOE, Susana Díaz, en una comisión que se dedica a la investigación de la financiación ilegal de los partidos y que sólo está formada por políticos del PP. Como ya expresamos tiempo atrás, ni Susana Díaz ni el PSOE andaluz están siendo investigados por financiación ilegal, por lo que consideramos que no había ninguna razón objetiva para citar a la líder de los socialistas andaluces. Lo visto ayer en el Senado, además, abundó en la imagen negativa que algunos quieren dar de Andalucía como territorio fundamentalmente corrupto.

La confrontación entre la presidenta Díaz y el senador popular Luis Aznar fue dura y, por qué no decirlo, a veces brillante. Durante la misma, el político leonés sacó un documento que supuestamente demuestra que Biodiésel Andalucía 2004, una empresa privada que recibió abundantes subvenciones tanto de la Diputación de Sevilla como de la Junta -ambas gobernadas por el PSOE-, contrató por enchufe a varios familiares y conocidos de importantes cargos socialistas. Bien es cierto que los listados son de 2010 y 2011 y que los puestos de los recomendados no son de responsabilidad, pero eso no quita que no se investigue si desde la Administración andaluza se favoreció a ciertas corporaciones a cambio de que éstas empleasen a gentes cercanas a los cuadros del PSOE. Cuanto antes hay que dar explicaciones convincentes.

La campaña andaluza va a ser larga y dura, porque está en juego el gobierno de la región más poblada de España y porque marcará el desarrollo de las próximas elecciones locales y europeas (incluso, quizás, las generales). Sería deseable que todos los partidos, especialmente PP y PSOE, mantuviesen al margen las instituciones del Estado. Para denunciar una lista de supuestos enchufados en una empresa privada no hacía falta llevar a Susana Díaz al Senado.

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