Operación concluida en Afganistán

El Gobierno español ha sabido situarse en una buena posición ante los aliados de España en la Unión Europea y en Estados Unidos

La operación de rescate de españoles y afganos colaboradores de nuestro país y de la Unión Europea (UE) se ha dado por concluida. La llegada adelantada de los talibanes a Kabul generó un caos que no había previsto Estados Unidos y, a duras penas, ha podido mantener durante estos ocho días de vértigo cierto control del aeropuerto de Kabul. El Gobierno español ha actuado bien al ponerse a disposición de la Unión Europea para concentrar y distribuir a colaboradores de esta administración desde Torrejón. Y lo mismo cabe decir del uso que Estados Unidos está haciendo de las bases de Rota y de Morón. El Gobierno ha logrado situarse en una buena posición frente a sus aliados de Bruselas y Washington. Gracias al personal de la Embajada en Kabul y a los guardias civiles y policías nacionales situados en la capital afgana, España ha podido traer a más colaboradores de lo que se esperaba. No ha habido más limitaciones que las que han impuesto los talibanes en torno al aeropuerto. Es preciso obtener importantes lecciones de lo que ha sido una derrota en Afganistán. Y la primera es que España necesita una OTAN fuerte y operativa, porque Estados Unidos no es ya la única potencia que nació de 1989 con el derrumbe de la URSS. La salida norteamericana de Afganistán ha sido un caos y ha acrecentado la sensación de derrota, pero es comprensible que tanto la Administración Trump como la de Biden hayan querido marcharse después de 20 años de presencia discutida. Estados Unidos no ha conseguido forjar un país basado en instituciones, pero repliegues similares, aunque menos vistosos, los hemos visto en Siria, donde Washington ha dejado que Rusia e Irán lideren la lucha contra el Estado Islámico. Estados Unidos es el principal socio de la OTAN, pero España y la UE la necesitan. Su fortaleza ejerce un efecto disuasorio sobre lo que Rusia quisiese hacer sobre las repúblicas bálticas. Pero también es necesaria una fuerza militar internacional que controle la expansión de grupos terroristas islamistas en otros lugares del mundo, algunos muy cercanos, como el Sahel.

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