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Indecisión e ideología en el cierre económico

La tardanza del Gobierno de España en la publicación en el BOE del decreto del cese forzoso de la actividad económica en todo el país ha vuelto a revelar las diferencias entre los partidos de la coalición. Si el comité de científicos que asesora al presidente del Gobierno ha indicado que este cese es imprescindible, habrá que acatarlo, pero las formas en la ejecución han sido muy negativas. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha querido cargar la responsabilidad sobre el empresariado, a la vez que el vicepresidente Pablo Iglesias la ha secundado con proclamas en las redes sobre la prevalencia constitucional del interés general sobre el privado. Pura ideología de necomunistas contenidos. A unos ciudadanos que llevan dos semanas encerrados en sus casas, a unos autónomos que han tenido que cesar su actividad y a unos empresarios que a duras penas van a evitar la quiebra de sus sociedades, ni éste ni ningún Gobierno puede recriminarles nada, porque la falta de previsión en todos los campos es atribuible a los gestores políticos. Entendemos que todos los países han caído en la misma trampa del optimismo, pero deben comenzar a asumir su parte de culpa. No hay oposición sectorial ni empresarial a este cese, pero hay que advertir de que estas semanas de confinamiento y de cierre general del sistema productivo se va a traducir en caídas del PIB que pueden llegar a los seis puntos, y eso significa desempleo, dolor, depresión y deterioro de la salud también. Quienes llevan solicitando desde hace dos semanas el cierre económico de sus comunidades, y en ello han coincidido presidentes autonómicos del PP e independentistas y sindicatos de clase, parece que no comprenden el complicado equilibrio que están manejando. La actividad económica en España se había desplomado y lo que ahora se añade son sólo unos pocos sectores: la construcción y algunas industrias como la aeronáutica, la naval, la minera y la electroquímica. Tendremos dos semanas para comprobar su efectividad, pero lo que se viene observando es que los principales focos de infección están siendo los hospitales y centros sanitarios y los más perjudicados, los profesionales del sector de la salud. Pero en esta crítica también faltan aquellos que se han desgañitado pidiendo cierres totales de la actividad económica y, cuando ésta ha llegado, se lamentan de los efectos que tendrán en la masa trabajadora y en el empresariado. Son quienes van a criticar el día cuando es de día y la noche cuando es de noche, quienes no han cesado de utilizar esta crisis sanitaria para hacer propaganda y erosionar al Gobierno, los derrotistas de vanguardia.

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