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Falsos debates

Sería un error que el debate electoral en Andalucía se centrara en una posible alianza con Vox y no en lo mucho que se juega la región en los comicios

Alfonso Fernández Mañueco toma posesión hoy como presidente de Castilla y León con varios miembros de Vox en su Gobierno, incluido el vicepresidente. El nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no estará en el acto institucional y con ello intenta evitar que las relaciones con el partido que lidera Santiago Abascal monopolicen la atención en las primeras semanas en el cargo, un tiempo en el que necesariamente debe marcar cuáles son sus prioridades estratégicas y en el que debe dejar claro que el principal partido de la oposición y el que se sitúa a su derecha son dos realidades políticamente diferentes. En este sentido, la ausencia de Feijóo del acto de hoy en Valladolid es perfectamente explicable y encaja sin estridencias en el mensaje que quiere lanzar. El PP y Vox han pactado en Castilla y León por una cuestión de pura aritmética parlamentaria, porque el PSOE se ha negado desde el primer momento a contemplar un pacto de investidura que lo hubiera evitado y porque un partido que cuenta con el apoyo de un sector importante del electorado no puede ser demonizado ni sometido a cordones sanitarios. Conviene tener claros estos principios cuando en Andalucía se abre un periodo electoral en el que sería un error que la discusión quedara monopolizada por un posible acuerdo entre el PP y Vox y no por lo mucho que la región se juega en unos comicios que se van a celebrar en un momento muy delicado de nuestra vida económica y social y con la necesidad de que Andalucía salga de una vez del furgón de cola de todos los indicadores nacionales de bienestar. Los pactos deben de quedar para cuando las urnas determinen las posibilidades que hay encima de la mesa. Y no se debe condenar a priori ni dar por hecha ninguna opción en un país en el que el Gobierno de la nación está sustentado por fuerzas que niegan la propia existencia de España. Caer en falsos debates sería una equivocación de consecuencias muy negativas.

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