Empleo andaluz, mucho más que servicios

Las cifras del empleo y afiliación a la Seguridad Social en mayo, un mes clave en una región como Andalucía, han sido positivas, con 31.342 nuevos puestos de trabajo creados y 17.981 personas menos en las listas del paro, situando éste en un 4,9% menos que en el mismo mes del año anterior. Este descenso fue posible gracias al tirón del sector servicios y, concretamente, de la hostelería, que concentró casi la mitad de todo el empleo creado en provincias como Málaga, Sevilla y Cádiz. No cabe duda de que el inicio de la temporada turística, unido a las ferias y fiestas en muchas localidades andaluzas, ha vuelto a servir para tirar del carro del empleo, lo que demuestra que nuestra región, a falta de conocer los datos de los próximos meses de verano, sigue teniendo una gran dependencia del fenómeno de la temporalidad. Ésta es una de las asignaturas pendientes de la economía andaluza, que se ve reflejada año tras año con estos datos, una debilidad que hay que seguir combatiendo con la incorporación de otros sectores productivos a la creación de empleo. El turismo, que hoy por hoy es una de las principales herramientas para la creación de riqueza en Andalucía, no puede seguir siendo casi en exclusiva el barómetro para el empleo en nuestra comunidad. Si hubo un tiempo en el que se criticaba el hecho de que Andalucía dependiese en exceso del monocultivo de la agricultura, ahora habría que alertar sobre el papel predominante del turismo, un sector del que no puede vivir únicamente ninguna región precisamente debido a los problemas de su temporalidad. Los buenos datos registrados el pasado mes de mayo no pueden esconder una cifra de desempleados que sigue siendo muy alta -761.113 parados-, aún lejos de aquellos 485.693 de julio de 2007. Sería un error pensar en que la recuperación tras la crisis que se inició entonces vendrá hoy de la mano del sector servicios. Ha de venir acompañada de una nueva etapa en el sector industrial (eso incluye también a nuevas formas de crear empleo en la agricultura que genere valor añadido) y en la construcción, sin caer en los errores de la época de la burbuja. Así se ha demostrado siempre cuando los índices de desempleo eran bajos. Desde la Administración pública hay que ayudar con las condiciones necesarias de todo tipo (fiscales, burocráticas) y con estabilidad política para hacer atractiva la inversión industrial. Porque seguir depositando cada mes las esperanzas del empleo en el sector turístico es seguir viviendo de un sueño.

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