Desconfianza en Bruselas y en la patronal

En unos momentos en los que Pedro Sánchez está inmerso en pleno proceso de negociación para conseguir los apoyos que le permitan formar un Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos, el llamado "Gobierno de Progreso", la Comisión Europea (CE) le ha advertido de que su borrador de Presupuestos para 2020 plantea el riesgo de que no cumpla con sus objetivos de reducción de déficit estructural y deuda pública, y le ha conminado a dar prioridad a rebajar la deuda. El aviso no es baladí. Aunque no se pone en duda que el presidente español está legitimado para formar el Gobierno que considere oportuno, a nadie se le escapa las suspicacias que despierta la formación de Pablo Iglesias en Bruselas, corazón y pulmón de la Unión Europea, donde se dictan las principales líneas de la política económica del Viejo Continente. En la UE hay una gran preocupación con el incumplimiento de los objetivos presupuestarios a medio plazo fijados para España y, especialmente, con que el proyecto de Presupuestos no respete la norma que obliga a reducir la deuda pública progresivamente cada año hasta llevarla al 60% del PIB. De hecho, el vicepresidente de la CE para el Euro, Valdis Dombrovskis, fue muy claro al decir que "los Estados miembros con altos niveles de deuda -como Bélgica, Francia, Italia y España- deberían aprovechar el bajo gasto en intereses para reducir su deuda. Debería ser su prioridad". Todavía es pronto para saber cuál será la política económica del futuro Gobierno (si finalmente es investido Pedro Sánchez, algo que aún está por ver). Es verdad que Sánchez lanzó durante la campaña un mensaje de tranquilidad al mundo económico y a Bruselas al asegurar que la actual ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, una mujer dentro de la ortodoxia económica dictada por Bruselas, será vicepresidenta en el futuro Ejecutivo. Sin embargo, el hecho de que Pablo Iglesias también vaya a tener una vicepresidencia hace temer a Bruselas y al sector económico que la contención del déficit y del gasto público no será la adecuada en los próximos años. En este sentido, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, apuntó ayer la necesidad de seguir explorando "opciones de Gobierno que garanticen la estabilidad política y la moderación", porque el preacuerdo entre PSOE y Podemos "hoy por hoy" es sólo "una intención". La desconfianza que el hipotético "Gobierno de Progreso" levanta entre el empresariado español es difícil de ocultar. Tanto Bruselas como la patronal apenas ocultan su inquietud.

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