Andalucía y su papel mediador con Marruecos

Como ya se ha argumentado más de una vez en estas páginas, las relaciones entre Marruecos y Andalucía son vitales debido a una vecindad que nos obliga a compartir problemas y soluciones. Así lo entendieron acertadamente los gobiernos socialistas de la Junta y así lo ha entendido el actual presidente Juanma Moreno, quien en su viaje al país vecino se ha comprometido a mediar ante la Unión Europea y el Gobierno de España para que haya una "mayor sensibilidad" y se aumenten los recursos económicos destinados a controlar el flujo migratorio en la frontera sur de Europa.

Andalucía es parte de España y, por tanto, de su política exterior. Pero esto no significa que se desentienda de problemas que le afectan muy directamente, como es el caso de la inmigración irregular. Actualmente, debido a la cambiante situación geopolítica en el Mediterráneo, el Estrecho de Gibraltar se ha convertido en la principal vía de entrada de inmigrantes subsaharianos y magrebíes que, por diversas razones (económicas, políticas, medioambientales, etcétera), deciden alcanzar las costas europeas cueste lo que cueste. Sin embargo, la Unión Europea no está reaccionando con la suficiente agilidad en este escenario cambiante. Como bien dijo ayer el presidente Juanma Moreno: "No puede ser que la UE no haga el mismo esfuerzo en el sur de Europa que sí hace en otras zonas del este, como Turquía".

Sin embargo, y aunque el presidente de la Junta destacó los esfuerzos que Marruecos realiza en esta materia, también es cierto que se podría demandar al país vecino una actitud más diligente en las cuestiones de la inmigración irregular. Por desgracia, muchas veces se ha tenido la sensación de que Marruecos ha usado a la inmigración como moneda de cambio para negociar otras cuestiones de su interés. Es cierto que la UE, como dijo Juanma Moreno, "tiene que mirar al sur de Europa, al Estrecho y a Marruecos", pero también que el país magrebí debe ser más constante y fiable en esta lucha contra el tráfico de personas. Dicho esto, hay que reconocer que en los últimos tiempos el país vecino ha hecho importantes esfuerzos por contener el fenómeno migratorio. En lo que va de 2019 los guardacostas marroquíes han abortado 3.000 salidas de inmigrantes irregulares por mar.

Europa, España y Marruecos están condenados a entenderse. Lo contrario sólo aumentaría los problemas de todos, entre ellos los de la inmigración. Andalucía, por su parte, tiene el derecho y la obligación de mediar para facilitar los acuerdos.

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