Paso firme

Ana Vives Casas

anvives@huelvainformacion.es

La vida sigue

Casi sin tiempo para los créditos, nos hemos metido de lleno en un guión que bien podía haber sido escrito por Amenábar. De la noche al día (o al revés más bien), las calles se han quedado prácticamente desiertas, el bullicio de los niños ha desaparecido de parques y plazas y la calma (que tanto deseamos en condiciones normales) llega incluso a incomodar. La vida ha cambiado. Las avenidas se atraviesan casi en soledad y la seguridad obliga a instalarnos en casa.

Los hogares ahora son más que nunca nuestro centro de operaciones, no sólo para el teletrabajo (les puedo asegurar que se dedican más horas que antes a laborar, muchas más de las que contempla una jornada normal), sino para recuperar todas las prácticas de convivencia que antes no habíamos hecho por esa vida rápida y acelerada en la que nos habíamos sumergido.

Hay que ser fuertes, intentar agudizar la positividad, porque la situación se alargará, más de lo que todos deseamos. Hay que alejarse de rumores, falsas noticias, mensajes manipulados o interesados, o bulos que lo único que van a provocar es, además del enfado y enfrentamiento obvios, un estado de ansiedad innecesario. Cumplimos una semana de confinamiento, ¡la primera!, y podemos intuir lo que vamos a vivir en las próximas. Los temas que abrían portada en el periódico hace unos días, desaparecen de la vida diaria y la planificación que se había realizado deja de ser operativa porque ya nada es igual y la prioridad es solo una en la redacción: informar.

La situación que genera este bicho cambia minuto a minuto y eso provoca la necesidad de informarnos casi constantemente. La realidad supera a la ficción y este malvado organismo nos ha dado una bofetada sin manos, pero también ha enseñado la parte más humana de ese vecino que se preocupa por la compra del matrimonio de ancianos que vive arriba, de la enfermera que va a casa de un dependiente para extremar su cuidado, del comerciante que se ofrece para acercar lo indispensable a esa mujer que vive sola, al final de día... La mejor cara de los profesionales que anteponen el servicio a todo lo demás, de los sanitarios que luchan desde la primera línea, de los agentes de seguridad, de quienes no contribuyen a difundir embustes, de personas anónimas, de ¡tantos y tantos!... #YoMeQuedoConEso y desde aquí va mi aplauso, como ese que cada día se escucha desde cada rincón y ya se ha convertido en un estímulo para seguir, para saber que necesitamos estar unidos y, ¿por qué no? soñar, como nos enseña en una de sus letras Manuel Carrasco. "Siempre tienes que luchar/Y a veces tienes que perder/Para luego poder ganar/Para sentir, para vivir/Para soñar...". Saldremos de ésta. Huelva lo hará con la firmeza que ha demostrado tantas otras veces y, aunque los efectos económicos sean duros, miraremos hacia adelante y nos esforzaremos, más que nunca, en sacar lo mejor de cada uno y hacernos fuertes como colectivo. La vida sigue.

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