Javier Ronchel

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El tenis como patrimonio excepcional de Huelva

En sólo unos días, Huelva acoge la Copa del Rey de tenis, el trofeo más antiguo de España, concesión exclusiva del rey Alfonso XIII, que se celebra hace más de cien años. Sólo su historia debería bastar para ser el torneo más prestigioso del país y objeto de deseo de cualquier tenista de la élite. Y en cierto modo lo ha logrado en los últimos cuarenta años, en los que casi todos los jugadores españoles que han destacado en el circuito internacional han sido parte de su cartel. El palmarés está ahí para demostrarlo.

Fue a partir de 1985 cuando hubo un punto de inflexión en la Copa del Rey, como trofeo de exhibición con grandes raquetas invitadas que lo hicieron más atractivo para el público, aunque alejado del circuito puntuable para el ranking mundial. Tras un intento de relanzarse como torneo para promesas internacionales, este año vuelve a recuperar la esencia que le dio singularidad en los años 80, primero de la mano de Emilio Sánchez Vicario, y posteriormente con Sergi Bruguera, Carlos Moyá o Rafa Nadal, entre otros. Lo hace con el reclamo de Carlos Alcaraz, un talento descomunal que ha puesto patas arriba el circuito internacional y es ahora la gran esperanza mundial para prolongar el estado de gracia del tenis una vez se retiren los tres grandes, Nadal, Federer y Djokovic, en pugna por ser el tenista más laureado en la historia del circuito masculino.

El fenómeno Alcaraz se ha notado en Huelva al agotarse las entradas en apenas unas horas. En cualquier torneo del mundo, los aficionados quieren ver en juego al tenista murciano y aquí los onubenses van a tener la oportunidad de tenerle muy cerca. A menos que una posible clasificación para la final de Wimbledon, actualmente en juego, trunque su presencia en la Copa del Rey por la coincidencia de fechas.

Pero con Carlos Alcaraz o sin él, esta 97 edición, 110 años después de la primera, debe ser otro punto de inflexión para la gran cita onubense del tenis, con la vista puesta en la edición centenaria, dentro de tres años. Es un gran momento para dar un paso adelante, reivindicar este trofeo como parte destacada del patrimonio de Huelva, más allá del deporte, igual que el Recreativo de Tenis. Cualquier otra ciudad o provincia española daría lo impensable por tener el club decano de tenis de España, un trofeo centenario o esa concesión real de la Copa que es exclusiva de Huelva. Un punto de partida inmejorable para apostar fuerte y darle la dimensión que esa singularidad histórica merece, y que proyectaría la ciudad a otra escala. Pocas marcas como estas a través del deporte, de un tenis en estado de gracia. Cuestión de creer en ello y quitarse complejos a tres años de la edición 100. Es hora de sacarle partido a un patrimonio realmente único.

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