Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Es la sanidad

Ya no valen ni los trasplantes de cara ni la cura con embriones: la gente quiere ser diagnosticada y atendida sin otras demoras

El alcalde de Cádiz ha comparado su despacho con una habitación del ruido, porque las interferencias constantes distorsionan el mensaje que él desea hacer llegar a los gaditanos: Kichi, bienvenidos al mundo de la opinión pública. Alfredo Pérez Rubalcaba calificaba de endiablada la comunicación política, y eso que era un mago en estos asuntos. La verdad sociológica, la que se termina aceptando por una gran mayoría, no coincide a veces con la realidad, pero negarla es tan erróneo como la propia mentira. En los años noventa, la instalación de un cable submarino desde Tarifa a Marruecos creó un tremendo malestar en la ciudad de los vientos. Un profresor de instituto, un anticipo de los que hoy es Spiriman, alertó a la población de los graves riesgos sobre la salud y la pesca que tendría el cordón eléctrico. Consecuencia: el alcalde, que era socialista, perdió las municipales, y en el Ayuntamiento se sucedieron tontos, chulos y corruptos. Pero la leucemia infantil no se disparó, como proclamaron los agoreros, ni la población del voraz cayó. Hoy en Tarifa gobierna el hijo de ese mismo alcalde, pero eso es otro asunto, el de la endogamia socialista.

En Arcos, la construcción de una central térmica de gas le costó la Alcaldía al PP. Los populares no han vuelto a recuperar ese municipio de la sierra, aunque hoy todos los grupos eléctricos de la polémica están cerrados. Clausurados. Tan incierta era su consecuencia medioambiental como la imperiosa necesidad que alegó el Gobierno del PP de entonces.

Cuando hay una verdad pública que cala, de nada vale negarla ni atajarla. Puede que Granada cuente con el mejor hospital público de Europa, pero su población cree que ahora tienen dos medios hospitales cuando antes contaban con dos. El apoyo al PSOE y a Susana Díaz se está escapando por el sumidero socialista: la educación y la sanidad son hoy los principales problemas para los andaluces, según la encuesta del Egopa. Ya no valen los trasplantes de cara, la cura con embriones sanos, la operación de cerebro a violinistas despiertos o cualquiera de esas excelentes noticias para telediario: la gente quiere ser atendida, que el especialista le vea con rapidez y que las pruebas diagnósticas estén a tiempo.

Cuando el Egopa pregunta al encuestado no por los problemas que cree son los principales, sino por su problema, el personal, la sanidad vuelve a aparecer en segunda posición y en el 23% de los casos. Entonces coincide la verdad pública y la realidad. Y es una cuarta parte.

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