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Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

El resucitado

La indefinición de Susana Díaz ha dado alas a un Pedro Sánchez al que ya se consideraba un zombi político

Ignoro, como todos ustedes, si Susana Díaz al final optará a liderar el Partido Socialista. Todo indica que así será y que lo que ahora hace es ganar tiempo, dejar que sus rivales vayan desgastándose y, sobre todo, no abrir el debate público sobre su permanencia en la Presidencia de la Junta mientras está volcada en su carrera nacional. Lo cierto es que el paso no está dado y que no hay que descartar, por difícil que parezca, que la dirigente andaluza amague otra vez para finalmente quedarse donde está más cómoda. Lo que sí está claro es que la indefinición de Susana Díaz ha dado alas al que hasta hace pocas semanas todos daban por zombi político. Pedro Sánchez, impulsado directamente desde Dos Hermanas por un alcalde con pedigrí y ganas de espacio político, recorre estos días España en un desesperado intento por volver a ser lo que fue y lo que tuvo que abandonar tras dejar el PSOE hechos unos zorros. ¿Para qué quiere Pedro Sánchez volver a liderar a los socialistas? Pues para repetir la jugada porque no sabría hacer otra cosa. La jugada es la que llevó a las dos mayores derrotas electorales de la historia de su partido, a dividirlo como no lo estaba desde los tiempos de Prieto y Largo Caballero, a ponerlo al servicio del populismo de Podemos y a alejarlo, más de lo que había estado nunca, de ser alternativa de gobierno. Sánchez es, posiblemente, el mayor error que ha cometido el PSOE en décadas y representa una línea que convierte a los socialistas en una opción perdedora. Sus apoyos están allí donde el PSOE ha dejado de ser un referente social -Madrid es el ejemplo más claro, pero ni mucho menos el único- y en sectores de la militancia alejados ideológicamente de lo que es la base electoral del partido. Los socialistas, esto es casi de Perogrullo, han ganado cuando se han acercado a posiciones de centroizquierda y se han hundido cuando se han apartado de ellas. La historia electoral de España desde 1977 está ahí para demostrarlo.

La vuelta de Sánchez es otro fracaso del Partido Socialista y eso lo saben los dirigentes de su partido. También saben que en muchas agrupaciones tiene ascendiente sobre los militantes más radicalizados que ven en Susana Díaz un giro del partido hacia posiciones que ellos tachan de derechistas. Pero si el PSOE aspira a ser algo en el futuro, Sánchez y lo que representa son una rémora. Lo demuestran los datos del barómetro del CIS que se hicieron públicos el martes. Pero tampoco hacía falta. Lo que es capaz de hacer lo dejó claro durante su paso por la Secretaría General.

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